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Lo que la sangre de la menstruación puede revelar sobre la salud de las mujeres (y cómo estudiarla puede llevar a diagnósticos tempranos)

Lo que la sangre de la menstruación puede revelar sobre la salud de las mujeres (y cómo estudiarla puede llevar a diagnósticos tempranos)
Artículo Completo 2,547 palabras
Los científicos están descubriendo que la sangre del período ofrece una ventana al bienestar de las mujeres.
Lo que la sangre de la menstruación puede revelar sobre la salud de las mujeres (y cómo estudiarla puede llevar a diagnósticos tempranos)

Fuente de la imagen, Serenity Strull/ BBC

Información del artículo
    • Autor, Sandy Ong
    • Título del autor, BBC Future *
  • 1 hora
  • Como muchas mujeres, Emma Backlund prefería no pensar demasiado en la sangre que derramaba cada mes. Pero cuando la startup de biotecnología NextGen Jane le pidió la sangre de su menstruación en 2023, Backlund guardó sin dudar 8 tampones de un ciclo menstrual y los envió por correo al laboratorio de la empresa en Oakland, California.

    Claro, era una petición inusual, pero relativamente libre de complicaciones y con la que estaba más que feliz de ayudar, especialmente si eso significaba que las futuras niñas evitaran la dolorosa experiencia que ella enfrentó mientras crecía.

    "Cuando cumplí 11 años, tuve mi primera regla y pensé que me moría", cuenta Backlund, una estudiante de posgrado de 27 años de Minnesota, Estados Unidos.

    "Recuerdo haberle dicho a mi madre que necesitaba ir al hospital. Y prácticamente todas las reglas que he tenido desde entonces han sido así. Vomitaba todos los meses. Me perdí actividades sociales y la escuela. Era un dolor ardiente, punzante y desgarrador continuo".

    Backlund tardó 13 años en descubrir que tenía endometriosis, un trastorno crónico y debilitante en el que el tejido que recubre el útero comienza a crecer fuera de él.

    La endometriosis causa que 190 millones de personas en todo el mundo -una décima parte de las mujeres en edad reproductiva- sufran menstruaciones abundantes, dolor pélvico insoportable, problemas de vejiga o intestino e incluso infertilidad.

    Lo que es peor, suele tardar entre cinco y 12 años en obtener un diagnóstico, como en el caso de Backlund.

    La confirmación requiere una laparoscopia, un procedimiento médico en el que se inserta una pequeña cámara en la cavidad pélvica, señala Ridhi Tariyal, cofundador y director ejecutivo de NextGen Jane.

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    Es por eso que Tariyal y un puñado de otros líderes de empresas emergentes innovadoras están trabajando para crear una mejor prueba de diagnóstico: una que promete ser más rápida, más barata y menos invasiva que la cirugía, y que podría revelar mucho más que el diagnóstico de endometriosis de una mujer.

    El secreto, creen, está en la sangre menstrual.

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    Las muestras de orina han sido examinadas por los médicos desde la época babilónica y sumeria, hace unos 6.000 años. Las heces y la sangre venosa también, desde hace uno y dos siglos. Sin embargo, la sangre menstrual nunca ha recibido mucha atención clínica.

    Es un fluido complejo: la mitad es sangre normal, mientras que el resto se compone de proteínas, hormonas, bacterias, tejido endometrial y células desprendidas de la cavidad vaginal, el cuello uterino, las trompas de Falopio, los ovarios y otros.

    "Se obtiene acceso a tipos de células y otras características moleculares que no es posible con sangre completa, saliva ni otros tipos de muestras", afirma Tariyal.

    "Es básicamente una biopsia natural que proporciona información sobre los órganos reproductivos".

    Su empresa, NextGen Jane, envía tampones de algodón especialmente diseñados a voluntarias como Backlund y ha analizado más de 2.000 muestras menstruales de más de 330 mujeres desde su fundación en 2014.

    Fuente de la imagen, Serenity Strull/ BBC

    Pie de foto,

    "Se puede usar [la sangre menstrual] para buscar cualquier condición que afecte al útero, y hay muchas", apunta Christine Metz, bióloga reproductiva de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica de Northwell Health, en Estados Unidos.

    Metz comenzó a estudiar la sangre menstrual para identificar biomarcadores de endometriosis hace más de una década, pero ahora también está interesada en ver si ese fluido corporal podría proporcionar pistas sobre otras afecciones, como el cáncer de endometrio, la adenomiosis -que es cuando el revestimiento del útero crece dentro de la pared uterina-, y la endometritis, que es una inflamación persistente del revestimiento endometrial.

    "El efluente menstrual es muy valioso para comprender la salud uterina, a la que no tenemos acceso de otra manera", destaca Metz. "Es una muestra biológica muy singular".

    Un estudio, por ejemplo, identificó 385 proteínas presentes exclusivamente en la sangre menstrual.

    Además de estar disponible mensualmente, otra gran ventaja de la sangre menstrual es que ofrece una visión más holística de la salud del útero en comparación con la pequeña fracción de tejido extraída durante una biopsia endometrial.

    "El útero tiene aproximadamente el tamaño de una toronja, por lo que no se obtiene una evaluación global [con una biopsia endometrial]", explica Metz, quien solicita a las voluntarias del estudio que recolecten muestras en una copa menstrual.

    "Pero el efluente menstrual es todo el endometrio desprendido".

    En busca de biomarcadores distintos

    Dado que la investigación científica ha ignorado durante mucho tiempo la sangre menstrual, aún no está claro si la endometriosis posee biomarcadores únicos lo suficientemente fiables como para realizar una prueba diagnóstica.

    Sin embargo, Metz y su socio de investigación, el genetista Peter Gregersen, han estudiado a más de 3.700 mujeres, con resultados alentadores hasta la fecha.

    "Existen muchas diferencias", afirma Metz.

    Para empezar, las mujeres con endometriosis diagnosticada tienen muchas menos células asesinas naturales (células inmunitarias) uterinas, que desempeñan un papel importante al inicio del embarazo, facilitando la implantación del embrión, el desarrollo placentario y la protección contra infecciones.

    "Están implicadas en la fertilidad, por lo que tener muy pocas no es bueno", afirma Metz.

    Su equipo también observó una diferencia clave en los fibroblastos del estroma, que ayudan a reparar y regenerar el revestimiento del útero después de cada menstruación.

    En presencia de endometriosis, las células mostraron más marcadores inflamatorios y fueron menos capaces de inducir los cambios que ayudan a preparar el útero para el embarazo. Esto también se ha relacionado con otras afecciones, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y los abortos espontáneos recurrentes.

    El laboratorio de Metz también descubrió que la expresión de ciertos genes está alterada en pacientes con endometriosis.

    En conjunto, estas diferencias son lo que los médicos podrían buscar con una prueba diagnóstica alternativa y no invasiva para la endometriosis basada en análisis de sangre menstrual.

    Metz espera solicitar la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) para un kit de diagnóstico casero en 2027.

    Por otro lado, los investigadores de NextGen Jane están extrayendo y secuenciando ARN mensajero (ARNm) de la sangre menstrual para buscar allí biomarcadores específicos de endometriosis.

    Hasta el momento, han identificado varios marcadores que, según creen, pueden distinguir con fiabilidad la endometriosis de los casos sanos en mujeres infértiles.

    Un estudio en EE.UU. con cientos de mujeres con endometriosis está en marcha para confirmar sus hallazgos, afirma Tariyal.

    En mayo de 2025, NextGen Jane recibió una subvención de US$2,2 millones para financiar la validación clínica de una prueba menstrual para la endometriosis en pacientes con infertilidad.

    No sólo salud reproductiva

    Pero la sangre menstrual es útil más allá de la endometriosis.

    El trabajo de NextGen Jane, por ejemplo, ha revelado vínculos entre la salud uterina y el envejecimiento.

    "Son datos preliminares", advierte Tariyal, pero existe una clara tendencia entre la disminución de estrógeno en el cuerpo, que es la definición del envejecimiento, y la menstruación.

    Sus observaciones también sugieren que la sangre menstrual podría algún día ayudar a identificar enfermedades inmunitarias como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo, en las que la glándula tiroides libera una cantidad insuficiente o excesiva de tiroxina y triyodotironina, hormonas que controlan el metabolismo.

    "Resulta que las personas con endometriosis suelen padecer alguna enfermedad autoinmunitaria", señala Tariyal.

    Dado que el cuerpo pasa de la inflamación a la curación de heridas sin cicatrices a lo largo del ciclo menstrual, estudiar la sangre menstrual podría ofrecer un nuevo sistema modelo para enfermedades inflamatorias e inmunomediadas como la artritis reumatoide, el lupus y la esclerosis múltiple, dice Tariyal.

    Fuente de la imagen, Qvin

    Pie de foto,

    La sangre menstrual también ha demostrado ser útil para detectar la diabetes.

    En estudios realizados entre 2021 y 2024 , investigadores de la startup californiana Qvin descubrieron que el nivel promedio de azúcar en sangre medido en la sangre menstrual reflejaba de forma fiable los niveles de azúcar en sangre en todo el cuerpo.

    Sus hallazgos sentaron las bases para la primera y única prueba de salud para medir la glucemia menstrual aprobada por la FDA en 2024: una compresa sanitaria llamada Q-Pad, que cuenta con una tira extraíble para recolectar sangre que las usuarias envían por correo a los laboratorios de Qvin para su análisis.

    Qvin también demostró, en un estudio realizado en Tailandia en 2022, que las muestras recolectadas con su almohadilla patentada detectaron mejor las cepas de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH), que pueden aumentar el riesgo de cáncer de cuello uterino, en comparación con las citologías vaginales tradicionales.

    Actualmente se está llevando a cabo un ensayo clínico más amplio en EE.UU. para validar estos hallazgos.

    A partir de este año, el ensayo también examinará si Q-Pad puede utilizarse para detectar infecciones de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea, señala Mads Lillelund, codirector ejecutivo de Qvin.

    Lillelund espera posteriormente analizar marcadores de salud como las hormonas tiroideas y reproductivas, marcadores inflamatorios e incluso anticuerpos que indican una respuesta inmunitaria al SARS-CoV-2.

    De igual forma, la startup berlinesa theblood está validando un kit de prueba para ayudar a predecir la endometriosis, la menopausia precoz, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y los problemas de fertilidad.

    También demostró previamente en un pequeño estudio que los niveles de vitamina A y D en la sangre menstrual se corresponden con los medidos en la sangre de todo el cuerpo, aunque en niveles consistentemente más bajos.

    "Nuestro objetivo es que las mujeres tengan un acceso más rápido al diagnóstico, un mejor tratamiento y una mejor prevención", afirma Isabelle Guenou, cofundadora de theblood en 2022.

    Durante su infancia, Guenou sufrió gravemente de endometriosis, cuyo diagnóstico tardó 8 años y se sometió a varias cirugías.

    La sangre menstrual puede incluso indicar el tipo de toxinas a las que uno está expuesto, según un pequeño estudio de Metz de 2022 que detectó fenoles, parabenos, ftalatos y otros contaminantes ambientales en la sangre menstrual de cuatro voluntarias.

    La revolución menstrual

    A pesar de estos avances, gran parte de la sangre menstrual sigue siendo un misterio. El mayor, coinciden muchos investigadores, es que aún no hemos identificado todos los componentes presentes y cómo estos pueden cambiar rápidamente durante la menstruación.

    La investigación es incipiente, en gran medida debido a los estigmas culturales que rodean el tema, incluso hoy en día, cuando llamamos a la menstruación con numerosos eufemismos poco halagadores.

    Fuente de la imagen, NextGen Jane

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    "A todos nos han inculcado que es un tema tabú del que ni siquiera se debe hablar", lamenta Metz.

    Para agravar aún más la situación, está el sesgo histórico hacia los sujetos masculinos en la investigación médica y la relativa falta de financiación para estudios sobre la salud de la mujer.

    A nivel mundial, la investigación sobre la salud de la mujer representó solo el 5% de la financiación global para investigación y desarrollo en 2020.

    "La mayor parte del descubrimiento de fármacos se ha centrado principalmente en hombres, posiblemente hombres blancos, con poca diversidad étnica o de género", afirma Lillelund.

    "Se invierte más dinero en la calvicie de patrón masculino que en la endometriosis".

    Como resultado, los investigadores de la sangre menstrual han tenido que inventar, perfeccionar y estandarizar protocolos para la recolección, preservación y procesamiento de muestras.

    El efluente menstrual puede variar drásticamente de una mujer a otra en términos de flujo, viscosidad y otros factores. "En este campo, todos estamos un poco a ciegas", afirma Tariyal. "Hay mucha investigación y desarrollo novedosos que deben investigarse".

    Pero una revolución menstrual está a la vuelta de la esquina.

    "El esfuerzo es más sólido", afirma Tariyal, refiriéndose al renovado interés de pacientes, investigadores e inversores.

    El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por ejemplo, lanzó una iniciativa de US$10 millones en julio de 2025 para profundizar en nuestra comprensión del impacto de los ciclos menstruales en la inmunología.

    Incluso están surgiendo bancos de sangre menstrual en todo el mundo.

    El objetivo es crear "un ecosistema para investigadores donde puedan acceder a muestras de forma rápida, eficaz y responsable", explica la emprendedora británica Karli Büchling, quien colabora en la creación del primer biobanco menstrual de Europa.

    Su equipo pronto comenzará a recolectar muestras menstruales de mujeres de Reino Unido mediante kits caseros patentados, y espera que el biobanco esté abierto a investigadores por una pequeña tarifa para finales de 2026.

    Muchas mujeres, incluida Backlund, que viven con la dolorosa realidad cotidiana de la endometriosis y otras afecciones uterinas, dicen que este tipo de investigaciones ya deberían haberse realizado desde hace tiempo.

    Crecer con menstruaciones dolorosas y preguntarse qué le pasaba "fue realmente solitario y aislado", dice Backlund.

    Pero si los investigadores de la sangre menstrual logran su misión de crear una herramienta de diagnóstico no invasiva, añade, entonces se espera que la próxima generación de niñas reciba tratamiento más rápido y evite el sufrimiento físico y emocional que ella sufrió durante su infancia.

    * Haz clic aquí si quieres ver el artículo original en BBC Future.

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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