Hoy en día, los astronautas suelen hacer cuarentenas antes de viajar al espacio para asegurar que no llevan con ellos algún microorganismo patógeno indeseado. Esto es por dos motivos. Por un lado, se evita que enfermen a tanta distancia de un médico que pueda atenderles. Por otro, no sabemos cómo se pueden comportar esos microorganismos más allá de nuestro planeta, así que mejor no llevar ninguno. El problema es que, cuando lleguen las colonizaciones lunares y marcianas, no será tan fácil hacer este tipo de controles. Tarde o temprano es probable que llegue hasta allí alguna bacteria patógena, por lo que es importante saber qué debemos esperar. Se han hecho varios estudios al respecto, pero uno de los más interesantes y recientes es la tesis doctoral del astrobiólogo Tommaso Zaccaria, de la Universidad de Radboud.
En dicha tesis, estudia cómo se comportarían cuatro especies de bacterias en Marte. Así, descubre que no solo podrían sobrevivir. También podrían volverse mucho más peligrosas para el ser humano.
Cuatro bacterias patógenas. El estudio se llevó a cabo con cuatro especies de bacterias patógenas no extremófilas. Es decir, bacterias causantes de enfermedades, que no están preparadas naturalmente para resistir a condiciones extremas. Las elegidas fueron Klebsiella pneumoniae, Serratia marcescens, Burkholderia cepacia y Pseudomonas aeruginosa. En primer lugar, Zaccaria las expuso a un entorno marciano simulado, con condiciones como presión muy baja, desecación, radiación ultravioleta muy elevada y altas concentraciones de percloratos.
Hubo dos que resistieron especialmente bien: Klebsiella pneumoniae y Serratia marcescens. Por eso, fueron las elegidas para una segunda fase de la investigación, en la que se expusieron a células inmunitarias humanas. Los resultados fueron bastante preocupantes.
En Xataka
El problema no es que hayamos encontrado bacterias en una estación espacial. El problema es que es una especie nueva
Superbacterias marcianas. Al exponerlas a las bacterias que habían permanecido en condiciones marcianas, se vio que las células inmunitarias perdían su capacidad de producir citoquinas, unas proteínas que forman parte de la respuesta defensiva. Tampoco produjeron tantas especies reactivas de oxígeno, que también se producen como consecuencia de una reacción inmunitaria inflamatoria. En definitiva, parece que las bacterias marcianizadas se vuelven mucho más escurridizas para el sistema inmunitario humano.
Los motivos. Zaccaria piensa que, en parte, la resistencia de las bacterias se debe a la influencia del regolito marciano. Y es que este cuenta con recovecos en los que se puede acumular agua que les ayudaría con la desecación. Además, les protege frente a la radiación ultravioleta.
Paralelamente, ellas mismas desarrollan mecanismos de resistencia, que les ayudan a defenderse de las inclemencias marcianas, pero también del sistema inmunitario humano. Se convierten en superbacterias.
El regolito no ayuda en nada. Ya hemos visto que el regolito se convierte en protector de las bacterias. Pero la cosa no se queda ahí. En su estudio, Zaccaria expuso tanto ratones vivos como células epiteliales humanas al regolito lunar y marciano simulado. Así, se vio que el regolito daña las células epiteliales que normalmente cubren las vías respiratorias y, además, potencia la inflamación y la activación de genes de formación de moco y fibrosis pulmonar.
Recordemos que una de las bacterias que sobreviven a las condiciones marcianas es causante de la neumonía. Que el regolito sensibilice los pulmones no ayuda en nada. Aunque cabe destacar que el regolito lunar resultó ser peor que el marciano. Los efectos no son comparables.
'Klebsiella pneumoniae'
Levaduras heroínas. Finalmente, este científico ha comprobado cómo afectan las condiciones marcianas a los microorganismos eucariotas. Las bacterias son procariotas, porque no tienen un núcleo delimitado. Las levaduras, por su parte, son microorganismos eucariotas.
Una de las levaduras que se probaron en el estudio, Rhodotorula frigidalcoholis, mostró una gran resistencia a las condiciones marcianas. Es capaz de detener su ciclo celular y reparar el ADN, para que los cambios peligrosos no se sigan dispersando de unas células a otras. Aprender más sobre este mecanismo podría ayudarnos a protegernos en nuestro futuro como colonizadores espaciales. Al fin y al cabo, nuestras células son eucariotas.
Esto no termina aquí. Zaccaria quiere estudiar algunos mecanismos de defensa bacteriana, como la formación de biopelículas o la síntesis de ciertos pigmentos. Además, espera poder analizar cómo afectan las condiciones marcianas a bacterias que sí son beneficiosas, como las de la microbiota intestinal. Con todo esto, podremos tener una fotografía mucho más precisa para prevenir los posibles males de los futuros colonizadores. Cuando las cuarentenas no sean suficientes, será mejor tener bien estudiado un plan de acción.
Imagen | NASA | Ajay Kumar Chaurasiya
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La noticia
Lo que no te mata te hace más fuerte. Sobre todo si eres una bacteria en Marte
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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Lo que no te mata te hace más fuerte. Sobre todo si eres una bacteria en Marte
Las bacterias que sobreviven a las inclemencias marcianas quedan fortalecidas. Muy fortalecidas
Hoy en día, los astronautas suelen hacer cuarentenas antes de viajar al espacio para asegurar que no llevan con ellos algún microorganismo patógeno indeseado. Esto es por dos motivos. Por un lado, se evita que enfermen a tanta distancia de un médico que pueda atenderles. Por otro, no sabemos cómo se pueden comportar esos microorganismos más allá de nuestro planeta, así que mejor no llevar ninguno. El problema es que, cuando lleguen las colonizaciones lunares y marcianas, no será tan fácil hacer este tipo de controles. Tarde o temprano es probable que llegue hasta allí alguna bacteria patógena, por lo que es importante saber qué debemos esperar. Se han hecho varios estudios al respecto, pero uno de los más interesantes y recientes es la tesis doctoral del astrobiólogo Tommaso Zaccaria, de la Universidad de Radboud.
En dicha tesis, estudia cómo se comportarían cuatro especies de bacterias en Marte. Así, descubre que no solo podrían sobrevivir. También podrían volverse mucho más peligrosas para el ser humano.
Cuatro bacterias patógenas. El estudio se llevó a cabo con cuatro especies de bacterias patógenas no extremófilas. Es decir, bacterias causantes de enfermedades, que no están preparadas naturalmente para resistir a condiciones extremas. Las elegidas fueron Klebsiella pneumoniae, Serratia marcescens, Burkholderia cepacia y Pseudomonas aeruginosa. En primer lugar, Zaccaria las expuso a un entorno marciano simulado, con condiciones como presión muy baja, desecación, radiación ultravioleta muy elevada y altas concentraciones de percloratos.
Hubo dos que resistieron especialmente bien: Klebsiella pneumoniae y Serratia marcescens. Por eso, fueron las elegidas para una segunda fase de la investigación, en la que se expusieron a células inmunitarias humanas. Los resultados fueron bastante preocupantes.
Superbacterias marcianas. Al exponerlas a las bacterias que habían permanecido en condiciones marcianas, se vio que las células inmunitarias perdían su capacidad de producir citoquinas, unas proteínas que forman parte de la respuesta defensiva. Tampoco produjeron tantas especies reactivas de oxígeno, que también se producen como consecuencia de una reacción inmunitaria inflamatoria. En definitiva, parece que las bacterias marcianizadas se vuelven mucho más escurridizas para el sistema inmunitario humano.
Los motivos. Zaccaria piensa que, en parte, la resistencia de las bacterias se debe a la influencia del regolito marciano. Y es que este cuenta con recovecos en los que se puede acumular agua que les ayudaría con la desecación. Además, les protege frente a la radiación ultravioleta.
Paralelamente, ellas mismas desarrollan mecanismos de resistencia, que les ayudan a defenderse de las inclemencias marcianas, pero también del sistema inmunitario humano. Se convierten en superbacterias.
El regolito no ayuda en nada. Ya hemos visto que el regolito se convierte en protector de las bacterias. Pero la cosa no se queda ahí. En su estudio, Zaccaria expuso tanto ratones vivos como células epiteliales humanas al regolito lunar y marciano simulado. Así, se vio que el regolito daña las células epiteliales que normalmente cubren las vías respiratorias y, además, potencia la inflamación y la activación de genes de formación de moco y fibrosis pulmonar.
Recordemos que una de las bacterias que sobreviven a las condiciones marcianas es causante de la neumonía. Que el regolito sensibilice los pulmones no ayuda en nada. Aunque cabe destacar que el regolito lunar resultó ser peor que el marciano. Los efectos no son comparables.
'Klebsiella pneumoniae'
Levaduras heroínas. Finalmente, este científico ha comprobado cómo afectan las condiciones marcianas a los microorganismos eucariotas. Las bacterias son procariotas, porque no tienen un núcleo delimitado. Las levaduras, por su parte, son microorganismos eucariotas.
Una de las levaduras que se probaron en el estudio, Rhodotorula frigidalcoholis, mostró una gran resistencia a las condiciones marcianas. Es capaz de detener su ciclo celular y reparar el ADN, para que los cambios peligrosos no se sigan dispersando de unas células a otras. Aprender más sobre este mecanismo podría ayudarnos a protegernos en nuestro futuro como colonizadores espaciales. Al fin y al cabo, nuestras células son eucariotas.
Esto no termina aquí. Zaccaria quiere estudiar algunos mecanismos de defensa bacteriana, como la formación de biopelículas o la síntesis de ciertos pigmentos. Además, espera poder analizar cómo afectan las condiciones marcianas a bacterias que sí son beneficiosas, como las de la microbiota intestinal. Con todo esto, podremos tener una fotografía mucho más precisa para prevenir los posibles males de los futuros colonizadores. Cuando las cuarentenas no sean suficientes, será mejor tener bien estudiado un plan de acción.