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Lo que nos deja 2025 y apunta 2026

Lo que nos deja 2025 y apunta 2026
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Lo que nos deja 2025 y apunta 2026

EDUARDO MOZO DE ROSALES

Sábado, 3 de enero 2026, 01:00

... conclusiones de 2025 y apuntar alguna pista para 2026. La primera conclusión afecta al viejo orden internacional, al que Trump da la última estocada con una diplomacia hiperactiva que olvida a sus aliados y busca monetizar su dominio económico y militar. La segunda es que solo China ha plantado cara, diversificando compras y batiendo récords de exportaciones a nuestra costa. La guerra comercial entre estadounidenses y chinos acaba con tregua y un posible acuerdo futuro que puede fortalecer al país asiático que emerge como un par de EE UU.

Por eso la cuarta conclusión es que 2025 nos abre los ojos porque la relación transatlántica es ya otra cosa, alterada por una doctrina que nos tilda de débiles y gorrones, lo que nos molesta, sobre todo por la parte de razón que contiene. Una quinta conclusión es que la UE acabó el año con algunas decisiones de marcha atrás porque la realidad manda. Una primera, sobre automoción, donde la sombra de los despidos aplaza la prohibición de venta del vehículo convencional. La otra, sobre inmigración, donde hace suyas las políticas de Meloni. Pese a todo, la economía global crece el 3%, con el oro por las nubes y la bolsa en máximos, impulsada por las expectativas creadas por la IA. Finalmente, por aquí, llevamos tres años de Gobierno sin Presupuestos, la macroeconomía va bastante mejor que el bolsillo, el Gordo ya no llega para comprar un piso y despedimos el año sin luz en el apagón.

En cuanto a 2026, conviene recordar que EE UU celebrará en noviembre las elecciones intermedias, que nos dirán si los dormidos demócratas ganan barlovento. No parece que los jueces vayan a ser un gran freno que quizás venga por el 'caso Epstein', regalito de despedida de Elon Musk. Trump no será eterno, aunque hay cosas que han venido para quedarse y saber deslindarlas será crucial.

Además, debemos fijarnos en algunos cruces de caminos. Resultará decisivo si vamos a una guerra fría entre las dos grandes potencias o a un acuerdo de áreas de influencia (estadounidense, china y rusa) en las que cada uno domina su zona, lo que nos perjudicaría en Ucrania. Prima en Trump una diplomacia de instinto, que busca más la transacción que el gran objetivo, lo que puede permitir el acuerdo con un Xi dispuesto a cerrar pactos tácticos. En todo caso, presionará a Groenlandia y aumentará su influencia en América Latina, donde los electores parecen rechazar el legado de la izquierda.

Pekín, que debe gestionar su deflación y el lío inmobiliario, aprovechará el vacío para presentarse como socio fiable frente al caos de Washington. Basta escuchar su mensaje al Sur Global: 'Con nosotros sabes dónde estás'. Seguirá postulándose como alternativa, liderando una cooperación entre autocracias que comparten economía, defensa y narrativa.

A nosotros, Trump nos seguirá ninguneando. Para evitarlo, basta aplicar el 'manual Draghi'. Pero no vamos bien porque las exigencias, como en los dibujos del Correcaminos, van mucho más rápido que nuestras reacciones. Comentario aparte merece el estratégico tratado con Mercosur, que esperemos firmar porque ofrece un mercado de 270 millones de personas y un acceso a tierras raras, a cambio de soliviantar a la agricultura. La previsión global de la economía es de un crecimiento similar del 3%. Pero, ojo al orden: India el 6%, China el 4%, EE UU el 2% y la UE el 1,5%. El arancel subirá los precios americanos, poniendo en un brete al nuevo gobernador de la Reserva Federal, quizás más dócil para bajar tipos. La mezcla de un gran déficit y un gobernador comprometido puede acabar en susto para el mercado de deuda. Respecto a la IA, hay mucha inversión y 2026 deberá ver el retorno en su aplicación. El clima vivirá una extraña combinación: récord de emisiones con gran impulso renovable, salvo EE UU.

Europa seguirá con tipos estables y cuentas públicas bajo presión, porque debemos hacer muchas cosas a la vez en un año electoral. La UE, que pronto presentará su plan 2028-34, suele crecerse ante la adversidad y esta es buena oportunidad para demostrarlo, porque toca hacerse mayor: adoptar una gobernanza ejecutiva, apostar por un mercado único, tener una sola voz exterior y pagarse la defensa. Todo ello para ser capaz de lidiar con una incierta etapa global. Ahí es nada.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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