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Canal de Isabel II, empresa pública, abastece desde 1851 a los madrileños. Hoy a siete millones de ciudadanos con una red de 18.051 kilómetros de conducciones de agua potable.
Durante la final del Mundial de Fútbol, el consumo de agua en la Comunidad de Madrid descendió un 40% respecto a un domingo normal a esa hora. Solo se bebió agua (del grifo) en las pausas de hidratación, como manda la última directriz de la FIFA, y en el descanso, con permiso del espectáculo tipo Super Bowl. Tampoco se fue al baño con regularidad, al menos durante los más de 120 minutos que duró el partido de campeones. Así lo certifica el Canal de Isabel II, que abastece de agua desde hace 175 años a los siete millones de ciudadanos que hoy viven en la región gracias a los 18.051 kilómetros de conducciones de agua potable. Más que los que suman las autovías y autopistas de la Red de Carreteras del Estado (unos 13.000).
A la Estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de Torrelaguna llega agua de los ríos Jarama (embalse de El Vado), Sorbe (azud Pozo de los Ramos) y Lozoya (embalse de El Villa). Tiene una capacidad de tratamiento de 6 metros cúbicos por segundo.Obra de la reina Isabel II para resolver el problema de que Madrid no tuviera recursos hídricos a mano, los trabajos se iniciaron en 1851, llegando el agua a la capital el 24 de junio de 1858, día que la Reina inauguró oficialmente la empresa. "Madrid no está cerca de ningún gran río, como el Sena, el Támesis o el Rin. El Manzanares solo cuenta con tres metros cúbicos por segundo... y la capital del Reino desde Felipe II necesitaba agua", señala Mariano González, consejero delegado de Canal de Isabel II.
Belén Benito, directora de Operaciones del Canal de Isabel II, y Mariano González, consejero delegado de la compañía.Mauricio SkryckyEl primer canal de 72 kilómetros transportaba este recurso limitado -"lo gestionamos siempre como si estuviéramos en permanente situación de escasez, que es lo más inteligente para anticiparse a eventos más extremos", añade González- desde la presa del Pontón de la Oliva (del río Lozoya) al depósito de la calle Bravo Murillo, justo enfrente de Santa Engracia, 125, sede actual de la compañía. Aquí, en las reuniones, solo hay jarras de agua del grifo, claro. "Fue un hito en la historia de la gestión hidráulica y más en plena decadencia del Imperio español, con una guerra detrás de otra, la de la Independencia, las tres carlistas... que dejaron muchos muertos. Pocas grandes obras de ingeniería se realizaron en un contexto semejante", destaca el ejecutivo. Entonces, los ingenieros jefes Juan Rafo y Juan de Ribera se comunicaban con los trabajadores, que, a pico y pala, hicieron posible la infraestructura, con palomas mensajeras.
Ciclo integral del agua
Hoy, la compañía cuenta con más de 300 depósitos, 13 embalses, 14 estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP), 78 pozos, 155 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), más de 70 tanques de tormentas y unos 16.000 kilómetros de tuberías de drenaje. También 33 plantas de regeneración de agua depurada, 750 kilómetros de conducciones para su transporte y 80 depósitos de almacenaje para su posterior reutilización. Canal de Isabel II y sus 3.253 empleados gestionan el ciclo completo del agua.
Oficinas centrales del Canal de Isabel II, en la calle de Santa Engracia de Madrid.Desde la captación del recurso, tratamiento, vigilancia de su calidad; a su transporte y distribución, así como saneamiento, depuración de las aguas residuales y regeneración para su posterior uso. Una característica diferencial del modelo madrileño: "Nace con una vocación supraterritorial, porque, desde la construcción del canal inicial, los municipios cercanos se unieron al proyecto para dejar de depender de manantiales y del clima. Si las infraestructuras se pueden planificar, diseñar y construir para ser compartidas, la eficiencia se multiplica", subraya Belén Benito, directora de Operaciones de Canal de Isabel II. "También se aprovechan las sinergias de una administración integral, que no es habitual. Por ejemplo, con el agua sucia podemos obtener energía que se puede utilizar para el movimiento de la limpia", añade la directiva de esta empresa pública, participada por la Comunidad de Madrid (casi el 83%) y por los ayuntamientos de los 119 municipios a los que da servicio, en función de su población, siendo el de Madrid capital el más potente, con el 10%.
Otra ventaja del sistema es la situación geográfica de la Comunidad de Madrid: "La mayor parte del transporte es por gravedad; con poca cantidad de bombeos", dice Benito.
Sin fines de semana, noches ni festivos, por la obligación de la prestación, su gestión diaria "se basa en tres elementos: la transparencia, la cercanía y la profesionalidad para garantizar las tres C: cantidad de recurso, calidad y continuidad", resume González. "Nuestro objetivo no es maximizar los beneficios, pero, ojo, repartimos dividendos, demostrando que no es incompatible la calidad con dar números positivos al final del ejercicio", subraya. En sus últimas cuentas de resultados, las de 2025, la cifra de negocio es de 983,8 millones de euros, con un ebitda de 363,7 millones y un beneficio de 141,3 millones de euros neto. "Es necesario tener solvencia financiera para poder acometer las infraestructuras que permitan realizar esta actividad básica y renovar la red, que tiene la mala costumbre de deteriorarse con el tiempo", recuerda el máximo responsable ejecutivo del negocio.
Un sector adictivo
Para el directivo, en el cargo desde abril de 2023, "el mundo del agua es adictivo, más que el del vino. Complejo también, pero adictivo". Como las botellas más caras, ¿es el agua de Madrid la mejor de España? "Es fantástica. De mineralización débil, porque la mayor parte de la región es una zona granítica, lo que permite que el agua bruta o cruda que se almacena en nuestros embalses, de origen, destaque por su pureza, que no ocurre en las zonas calizas. Con certeza digo que es una de las mejores", presume González.
Tapa de alcantarilla conmemorativa del 175 aniversario, con el embalse de Altazar. Se colocarán 50 por la ciudad.Mauricio SkryckyPara controlar aún más cada gota, la compañía está apostando por la última tecnología y la telelectura de los contadores: "Tenemos que incorporar más de 1,6 millones de unidades, asumiendo todo el gasto. Esto nos va a permitir tener millones de datos con los que hacer un perfil más preciso del gasto de la población", apunta González.
A nivel organización interna, todos los meses el equipo técnico se reúne para determinar la gestión de los siguientes 30 días: "Analizamos qué es lo que ha pasado durante el mes anterior, se ve cuál es la reserva de agua [ahora los embalses están al 84%] y se apunta una ligera estimación de si va a llover o no. Así generamos un histórico [tienen datos desde hace más de un siglo] para predecir los consumos", revela Benito. En agosto, ya se sabe que se desploma en las grandes ciudades. Como durante la final del Mundial.
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