En la vida real el trabajo de los arqueólogos se parece poco o nada (más bien nada) a lo que nos muestran las pelis de Indiana Jones. No hay fastuosos tesoros enterrados, ni cofres hasta arriba de monedas, ni habitáculos secretos capaces de pasar siglos ocultos. Esa es la regla general, claro. Luego nos encontramos con casos como el de Senon, en Lorena, Francia, que nos recuerdan que a veces la realidad supera la ciencia ficción. Incluso la filmada por Steven Spielberg.
Allí los arqueólogos han encontrado tres ánforas con 40.000 monedas romanas.
Al norte de Francia. Senon es una pequeña población del departamento de Mosa, en Francia, próxima a las fronteras con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. Hoy quizás sea una localidad discreta, pero hace siglos fue uno de los principales asentamientos de los Mediomatrici, una antigua población celta de la Galia que tenía su capital en la vecina Metz, entonces conocida como Divodoro.
Hace poco, al excavar en Senon, los arqueólogos llegaron a los vestigios de un área poco conocida con varias capas que abarcan desde el período galo (previo a la conquista de Julio César) hasta mediados del siglo IV de nuestra era.
Una crónica bajo tierra. Como explica el Instituto National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP), los nuevos descubrimientos en la zona se produjeron (casi) por pura casualidad. Durante las obras de ampliación de una vivienda, los investigadores excavaron una parcela de 1.500 metros cuadrados (m2) que les mostró una parte conocida pero poco explorada de Senon.
En general, el yacimiento conserva antiguas estructuras excavadas en la tierra, como fosas, zanjas o huecos de postes que datan desde el siglo II a.C. al inicio de nuestra era; y otras estructuras que se extienden hasta avanzado el siglo IV d.C.
A medida que ahondaban en las capas arqueológicas, los investigadores encontraron antiguas canteras de piedra caliza, construcciones, restos de viviendas y caminos, muros, hornos, patios… "Las características arquitectónicas, junto con la cultura material revelada por los pequeños objetos hallados en el yacimiento, indican una población relativamente acomodada, posiblemente compuesta por artesanos o comerciantes", constatan desde el INRAP.
Y llegó la gran sorpresa. Durante sus excavaciones, los arqueólogos localizaron algo más que antiguos muros y calzadas. Al estudiar restos de la zona residencial datados en la Antigüedad tardía, descubrieron tres grandes vasijas de cerámica con miles de monedas que datan entre el último cuatro del siglo III d.C. y principios del IV. Dos de esas ánforas se localizaron en la excavación del INRP. La otra apareció durante los trabajo del Servicio Regional de Arqueología.
En diciembre, Live Science precisaba que en total el 'tesoro' incluye más de 40.000 monedas. Para ser más precisos, la primera ánfora contiene 38 kg de metal, lo que equivale a unas 23.000-24.000 piezas, según los cálculos de Vicent Geneviève, numismático del INRAP. La segunda jarra tiene el cuello roto y ronda en total los 50 kg, por lo que los expertos estiman que contiene entre 18.000 y 19.000. Curiosamente, el tercer recipiente conserva solo tres piezas.
Al analizar todo ese material en detalle, los arqueólogos galos llegaron a la conclusión de que las ánforas se enterraron entre el 280 y 310 d.C. De hecho, algunas monedas incluyen el rostro de los emperadores Victorino, Tétrico I y su hijo Tétrico II, emperadores del fugaz Imperio Galo que gobernaron la región de espaldas al poder centralizado de Roma entre los años 260 y 274 d.C.
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¿Por qué es importante? No todos los días se descubren ánforas de hace 1.800 años con 40.000 monedas romanas. Sin embargo, para ser honestos, en la zona de Mosa se han encontrado ya una treintena de depósitos con monedas.
Si el descubrimiento del INRAP resulta tan importante es, más que por la cantidad de piezas de las vasijas, por su contexto. Los arqueólogos creen que no estamos ante tesoros escondidos por seguridad, sino más bien ante una especie de banco casero. Es más, las ánforas no se ocultaron con monedas dentro. Todo indica que se enterraron en un lugar accesible y luego se fueron llenando.
"Colocados cuidadosamente". "Estos depósitos deberían considerare como una instantánea de una gestión monetaria compleja, planificada a medio y largo plazo, dentro de un hogar o administración, capaz de realizar depósitos y retiros a intervalos regulares", explican los expertos del INRAP, que tras analizar las vasijas y su entorno no aprecian signos de un "ocultamiento apresurado".
"Los recipientes fueron colocados cuidadosamente en fosas bien preparadas, verticales gracias a piedras de nivelación. Su ubicación, en salas aparentemente comunes y a una altura cercana a la del suelo, indica que permanecieron fácilmente accesible para su propietario", insisten los arqueólogos.
El gran misterio. En realidad el gran misterio no es por qué alguien (una o más personas) almacenó decenas de miles de monedas en ánforas enterradas a ras del suelo o qué pretendía hacer con todo ese dinero. El auténtico enigma es por qué las dejó allí, aparentemente olvidadas durante siglos. Los expertos del INRAP deslizan varias ideas, como el hecho de que Senon acogiese en esa época una fortificación militar situada a escasos 150 metros de la zona excavada.
¿Había un vínculo entre las ánforas con monedas y esa base militar? ¿Se reservaba el dinero para pagos? Los investigadores saben que a principios del siglo IV se registró un incendio en la zona que pudo afectar a los depósitos de monedas. Más tarde las viviendas se reconstruyeron aprovechando los cimientos y muros calcinados, pero esa segunda ocupación apenas duró 50 años. El lugar pareció despoblarse de forma definitiva a medidos del IV, tras otro incendio.
Imágenes | Simon Ritz-Anthony Robin-INRAP
Vía | 3DJuegos
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La noticia
Los arqueólogos han desenterrado un tesoro en Francia: una vasija llena con decenas de miles de monedas romanas de hace 1.800 años
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Los arqueólogos han desenterrado un tesoro en Francia: una vasija llena con decenas de miles de monedas romanas de hace 1.800 años
Un antiguo yacimiento de la región de Lorena ocultaba un secreto inesperado: tres vasijas repletas de monedas
En la vida real el trabajo de los arqueólogos se parece poco o nada (más bien nada) a lo que nos muestran las pelis de Indiana Jones. No hay fastuosos tesoros enterrados, ni cofres hasta arriba de monedas, ni habitáculos secretos capaces de pasar siglos ocultos. Esa es la regla general, claro. Luego nos encontramos con casos como el de Senon, en Lorena, Francia, que nos recuerdan que a veces la realidad supera la ciencia ficción. Incluso la filmada por Steven Spielberg.
Allí los arqueólogos han encontrado tres ánforas con 40.000 monedas romanas.
Al norte de Francia. Senon es una pequeña población del departamento de Mosa, en Francia, próxima a las fronteras con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. Hoy quizás sea una localidad discreta, pero hace siglos fue uno de los principales asentamientos de los Mediomatrici, una antigua población celta de la Galia que tenía su capital en la vecina Metz, entonces conocida como Divodoro.
Hace poco, al excavar en Senon, los arqueólogos llegaron a los vestigios de un área poco conocida con varias capas que abarcan desde el período galo (previo a la conquista de Julio César) hasta mediados del siglo IV de nuestra era.
Una crónica bajo tierra. Como explica el Instituto National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP), los nuevos descubrimientos en la zona se produjeron (casi) por pura casualidad. Durante las obras de ampliación de una vivienda, los investigadores excavaron una parcela de 1.500 metros cuadrados (m2) que les mostró una parte conocida pero poco explorada de Senon.
En general, el yacimiento conserva antiguas estructuras excavadas en la tierra, como fosas, zanjas o huecos de postes que datan desde el siglo II a.C. al inicio de nuestra era; y otras estructuras que se extienden hasta avanzado el siglo IV d.C.
A medida que ahondaban en las capas arqueológicas, los investigadores encontraron antiguas canteras de piedra caliza, construcciones, restos de viviendas y caminos, muros, hornos, patios… "Las características arquitectónicas, junto con la cultura material revelada por los pequeños objetos hallados en el yacimiento, indican una población relativamente acomodada, posiblemente compuesta por artesanos o comerciantes", constatan desde el INRAP.
Y llegó la gran sorpresa. Durante sus excavaciones, los arqueólogos localizaron algo más que antiguos muros y calzadas. Al estudiar restos de la zona residencial datados en la Antigüedad tardía, descubrieron tres grandes vasijas de cerámica con miles de monedas que datan entre el último cuatro del siglo III d.C. y principios del IV. Dos de esas ánforas se localizaron en la excavación del INRP. La otra apareció durante los trabajo del Servicio Regional de Arqueología.
En diciembre, Live Scienceprecisaba que en total el 'tesoro' incluye más de 40.000 monedas. Para ser más precisos, la primera ánfora contiene 38 kg de metal, lo que equivale a unas 23.000-24.000 piezas, según los cálculos de Vicent Geneviève, numismático del INRAP. La segunda jarra tiene el cuello roto y ronda en total los 50 kg, por lo que los expertos estiman que contiene entre 18.000 y 19.000. Curiosamente, el tercer recipiente conserva solo tres piezas.
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Al analizar todo ese material en detalle, los arqueólogos galos llegaron a la conclusión de que las ánforas se enterraron entre el 280 y 310 d.C. De hecho, algunas monedas incluyen el rostro de los emperadores Victorino, Tétrico I y su hijo Tétrico II, emperadores del fugaz Imperio Galo que gobernaron la región de espaldas al poder centralizado de Roma entre los años 260 y 274 d.C.
¿Por qué es importante? No todos los días se descubren ánforas de hace 1.800 años con 40.000 monedas romanas. Sin embargo, para ser honestos, en la zona de Mosa se han encontrado ya una treintena de depósitos con monedas.
Si el descubrimiento del INRAP resulta tan importante es, más que por la cantidad de piezas de las vasijas, por su contexto. Los arqueólogos creen que no estamos ante tesoros escondidos por seguridad, sino más bien ante una especie de banco casero. Es más, las ánforas no se ocultaron con monedas dentro. Todo indica que se enterraron en un lugar accesible y luego se fueron llenando.
"Colocados cuidadosamente". "Estos depósitos deberían considerare como una instantánea de una gestión monetaria compleja, planificada a medio y largo plazo, dentro de un hogar o administración, capaz de realizar depósitos y retiros a intervalos regulares", explican los expertos del INRAP, que tras analizar las vasijas y su entorno no aprecian signos de un "ocultamiento apresurado".
"Los recipientes fueron colocados cuidadosamente en fosas bien preparadas, verticales gracias a piedras de nivelación. Su ubicación, en salas aparentemente comunes y a una altura cercana a la del suelo, indica que permanecieron fácilmente accesible para su propietario", insisten los arqueólogos.
El gran misterio. En realidad el gran misterio no es por qué alguien (una o más personas) almacenó decenas de miles de monedas en ánforas enterradas a ras del suelo o qué pretendía hacer con todo ese dinero. El auténtico enigma es por qué las dejó allí, aparentemente olvidadas durante siglos. Los expertos del INRAP deslizan varias ideas, como el hecho de que Senon acogiese en esa época una fortificación militar situada a escasos 150 metros de la zona excavada.
¿Había un vínculo entre las ánforas con monedas y esa base militar? ¿Se reservaba el dinero para pagos? Los investigadores saben que a principios del siglo IV se registró un incendio en la zona que pudo afectar a los depósitos de monedas. Más tarde las viviendas se reconstruyeron aprovechando los cimientos y muros calcinados, pero esa segunda ocupación apenas duró 50 años. El lugar pareció despoblarse de forma definitiva a medidos del IV, tras otro incendio.