En la Tierra, la atmósfera destruye la mayoría de los meteoritos antes de que lleguen al suelo. Solo los más grandes logran atravesarla. Afortunadamente, ese escenario es muy poco frecuente. En la Luna, sin esa capa protectora, cualquier fragmento de roca espacial termina impactando la superficie. Los cientos de millones de cráteres lunares lo demuestran.
micrometeorito que viaja a decenas de kilómetros por segundo puede perforar materiales delgados o dañar equipos esenciales. Los fragmentos cuya superficie supere los centímetros actúan como proyectiles de alta energía, al nivel de una bala, y podrían comprometer un hábitat. Los objetos de más de un metro generan cráteres, y suponen un auténtico riesgo, aunque son extremadamente raros.Aun así, las agencias espaciales ya contemplan estos escenarios. Los futuros trajes de exploración lunar incorporarán cubiertas multicapa y sensores de presión para reducir el riesgo de perforaciones por micrometeoritos. Los hábitats seguirán la misma lógica y añadirán blindaje adicional en las zonas más expuestas. Incluso hay planes de edificar centros de investigación dentro de cuevas y cráteres para reducir la exposición.
En la NASA predomina la calma. Que Artemis II haya visto seis impactos luminosos en menos de un día no significa que aumente el riesgo para futuras misiones. Esta fue la primera vez en décadas que una tripulación observó la cara oculta de la Luna en completa oscuridad. La superficie lunar recibe impactos constantemente. Lo raro es tener ojos humanos viéndolos en tiempo real.