El presidente Donald Trump acompañado por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario de Estado, Marco Rubio, en la conferencia de prensa en la cumbre del G7. Evelyn Hockstein. Reuters.
EEUU Los ayatolás salen ganando del acuerdo EEUU-Irán: ya podrán vender petróleo sin sanciones solo a cambio de reabrir OrmuzEl análisis de los 14 puntos del acuerdo de paz firmado por Trump demuestra por qué Teherán celebra la victoria.
Más información: El texto íntegro del acuerdo de paz entre EEUU e Irán: del fin de "todas" las sanciones al permiso para exportar petróleo.
Luis Ezcurra de Alburquerque Publicada 19 junio 2026 03:13h Las clavesLas claves Generado con IA
La Casa Blanca ha divulgado el texto íntegro del memorando de entendimiento entre EEUU y la República Islámica de Irán. El presidente Donald Trump y el presidente Masoud Pezeshkianfirmaron este miércoles por separado el documento.
Uno de los objetivos de la guerra declarados inicialmente por la Administración Trump era acabar con la amenaza nuclear iraní. Sin embargo, la cuestión se menciona tangencialmente en el documento y los detalles se tratarán en conversaciones durante los próximos dos meses.
Si Irán cumple los términos del acuerdo, sobre todo lo relacionado con la apertura del estrecho de Ormuz, lloverán los millones sobre el régimen de Teherán.
Trump y Pezeshkian firman digitalmente y por adelantado el acuerdo de entendimiento para la paz entre Irán y EEUUEl tratado prevé el levantamiento de las sanciones que pesan sobre el régimen, la liberación de los activos congelados en bancos extranjeros y un fondo de reconstrucción para el país compartido con sus vecinos.
El primer punto supone un compromiso formal de no agresión en todos los frentes. Líbano está incluido, lo que implica que EEUU deberá frenar la intervención de Israel.
Tras conocer el contenido del documento, el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que el entendimiento entre Washington y Teherán no cambia la determinación israelí.
Este es, sin duda, el capítulo más delicado y el que hace más vulnerable el acuerdo: cualquier intervención israelí servirá de pretexto para que Irán presione a EEUU. Por otro lado, permite que Israel se desvincule de la totalidad del documento.
En el punto segundo, ambas partes se comprometen a respetar mutuamente su soberanía y a abstenerse de cualquier injerencia en los asuntos de la otra.
Se puede leer como un compromiso estadounidense de abandonar la idea de derrocar al régimen islámico. Trump quiso curarse en salud cuando explicó a los medios que la eliminación de los líderes iraníes anteriores era, de facto, un cambio de régimen.
El presidente iraní, Msoud Pezeshkian, sostiene el documento del acuerdo de paz firmado por él y por Donald Trump. Ahmad Moeini Jam IRNA.
El plazo de 60 días que se conceden las partes en el tercer párrafo para negociar el acuerdo definitivo se antoja ambicioso. Fuentes oficiales declararon a The New York Times que no es realista si se pretende llegar a un documento final bien instrumentado.
Está claro que Trump quiere cerrar la negociación antes de las elecciones de medio término que se celebrarán en noviembre.
Los puntos cuatro y cinco contemplan las condiciones necesarias para reanudar el tráfico marítimo a través de Ormuz. EEUU se compromete a levantar el bloqueo naval y a retirar sus fuerzas en un plazo de 30 días.
El apartado cinco esconde un dato sorprendente: Irán se compromete a abrir su lado del estrecho y a limpiarlo de minas en menos de 60 días.
Además, establece que el tráfico por el lado iraní estará libre de cargos durante solo 60 días. Después, la República Islámica deberá acordar con Omán y sus vecinos cómo regular el tránsito por la zona.
Parece indicar que, pasados esos dos meses, queda abierta la posibilidad de que Irán cobre peajes a los buques que crucen el estrecho. También se contempla un pacto regional para 'regular' el tráfico sin especificar lo que significa este término.
Pakistan Prime Minister Shehbaz Sharif signed the Islamabad Memorandum of Understanding as mediator.
— Iran's Today (@Iran) June 18, 2026
The Islamabad MOU has been signed by US President Trump and Iran’s President Pezeshkian. https://t.co/ZoSo2XvKbjpic.twitter.com/AKH2egpt4z
El párrafo seis contiene una de las concesiones más llamativas del acuerdo: EEUU y sus socios regionales se comprometen a financiar con 300.000 millones de dólares o más la reconstrucción de Irán.
Sorprende, cuando una de las críticas más ácidas del presidente al tratado propuesto por Obama se refería a la aportación de 1.700 millones de dólares a fondo perdido.
Otra concesión inesperada es la que se desliza en el séptimo apartado: EEUU levantará todas las sanciones. Antes de la guerra, Irán era uno de los países más sancionados del mundo. Este apartado supone un logro económico y diplomático de primer orden para Teherán.
El octavo punto es el único que menciona el programa nuclear. En él, Teherán se compromete a no fabricar armas nucleares. Esa declaración no es nueva.
Irán ha manifestado muchas veces que no pretende tener la bomba atómica. Esta idea se repite en los primeros párrafos del tratado vigente hasta que Trump decidió abandonarlo.
En cuanto al destino del uranio enriquecido, se pospone en dos meses la solución a esta cuestión. El párrafo es suficientemente ambiguo como para no tranquilizar a Israel y deja en evidencia a EEUU sobre uno de los objetivos clave de esta contienda.
La cláusula nueve obliga a las partes a mantener el statu quo actual. Es decir: Irán mantiene su programa nuclear y EEUU no impone más sanciones durante los dos meses que durarán las negociaciones finales.
Equivale a un seguro adicional de que, por el momento, las cosas no cambiarán respecto a como están ahora.
El décimo apartado implica un nuevo compromiso estadounidense de abrir los canales de generación de ingresos para Irán. La República Islámica podrá vender el crudo y sus derivados. También se liberan las trabas administrativas y bancarias que pesan sobre el país en este momento.
El undécimo contiene una nueva concesión diplomática y financiera de gran alcance: todos los activos financieros iraníes congelados serán liberados. Los analistas estiman en 24.000 millones de dólares que se pondrían de nuevo en circulación.
El párrafo 12 establece que ambas partes determinarán un mecanismo que verifique el pleno cumplimiento del acuerdo. Pese a la absoluta indefinición del término, el presidente estadounidense le restó importancia. "No hace falta un mecanismo formal", dijo. "Si no cumplen, los reventamos a bombazos", aclaró.
El artículo 13 es muy revelador: establece que, tras la firma de este memorando, se pondrá en marcha la negociación definitiva. Lo interesante es que lo supedita a que se reciban garantías del la aplicación de los artículos 4, 5, 10 y 11.
Es decir, se negociará si se abre el estrecho, se levantan las sanciones y se liberan los activos congelados. La pelota está en el campo estadounidense.
El último apartado somete el acuerdo definitivo al Consejo de Seguridad de la ONU para otorgar la máxima seguridad jurídica a lo que se firme. Es una forma de obtener el aval de la comunidad internacional al propio régimen iraní.
Vencedores o vencidos
Tras la firma electrónica del llamado 'acuerdo de Islamabad', parece que el entusiasmo por declarar la victoria se ha moderado en ambos extremos.
La agencia iraní Irna publicó este jueves que bajo el liderazgo iraní se había alcanzado "el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes".
Por su parte, Trump se vanagloria de haber alcanzado el acuerdo pese a incumplir sus objetivos iniciales. En una imagen divulgada en Truth Social se presenta sosteniendo una paloma blanca y presentándose como el 'presidente de la paz'.
Durante los primeros días de la guerra, tanto el Pentágono como la Casa Blanca sostenían que los objetivos eran eliminar la amenaza nuclear iraní, derrocar al régimen de Teherán y cortar el respaldo, sobre todo financiero, a los aliados como Hezbolá.
El presidente Trump sostiene una paloma blanca y sed presenta como el presidente de la paz en un mensaje en las redes sociales. EE. Truth Social.
Más adelante se incorporaron otros elementos: destruir la infraestructura militar y eliminar la capacidad balística de Irán. Preguntado en la rueda de prensa, Trump resolvió el lance diciendo que "todo el mundo tiene algún misil. Sería injusto que ellos no los tuvieran".
Pronto, todos los objetivos declarados quedaron supeditados a la apertura del estrecho. Este factor no estaba en los planes de Washington y eclipsó a todos los demás por su impacto económico.
En conclusión, EEUU se ha quedado lejos de los objetivos iniciales. El impacto de la guerra ha tenido consecuencias directas en los precios y la imagen del presidente se ha deteriorado más de lo que ya estaba.
En cuanto a Irán, la cúpula del régimen ha sido exterminada, la marina ha desaparecido y su economía ha sufrido todavía más. Sin embargo, su situación diplomática es sensiblemente mejor que la que tenía antes de la guerra.
Trump siempre ha atacado el Plan de Acción Integral Conjunta (JCPOA), promovido por Barack Obama y firmado en 2015 entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, China, Rusia, Francia y Reino Unido) más Alemania.
Trump promete firmar la paz con Irán en las próximas horas y dice que Netanyahu ha perdido "el juicio" por su ataque a BeirutEl JCPOA era un documento elaborado y detallado, fruto de casi dos años de negociación. No es comparable al memorando de Islamabad, que es producto de las prisas por salir del atolladero, pero las tendencias muestran las dos claves que ayudan a compararlos.
La cuestión nuclear queda postergada y el único compromiso que asume Irán es negociar el futuro del programa antes de dos meses. Su promesa de no construir armas nucleares ya formaba parte del acuerdo de anterior.
En el pacto firmado por Obama, se aliviaba la presión sobre las sanciones a Irán. El de Trump es mucho más generoso. Si Teherán cumple su parte, lloverán los millones sobre el régimen.
Habrá que esperar dos meses para ver los resultados finales, pero, para que se produzcan, será imprescindible sujetar a los 'halcones' de Tel Aviv y Jerusalén.