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Imagen de la temporada 4 de 'Los Bridgerton'. RC' Los nuevos capítulos de la serie de Netflix cumplen con su promesa de pasión, torridez y cuentos de hadas
Viernes, 13 de febrero 2026, 17:48
... romances empalagosos, escenas tórridas, palacios de postal, pelucas arquitectónicas que necesitan de aparejador y un Londres más soleado y colorido que Benidorm. Pues todo eso da 'Los Bridgerton' (Netflix) a sus seguidores. Y lo hace sin complejo alguno.Esta última entrega se abre con un baile de máscaras tan extraordinario que haría palidecer al 'Black and White Ball' de Truman Capote. Pero, como la misión de la serie es casar hasta al más reacio, Benedict se tropieza durante la fiesta con una misteriosa desconocida enmascarada de la que se enamora perdidamente. Ella huye despavorida a medianoche, como Cenicienta, pero en vez de un zapatito de cristal, olvida un guante blanco. Es lo único que tiene Benedict para descubrir su identidad, aunque el espectador la averiguará antes: se trata de Sophie Baek (Yerin Ha), hija ilegítima de un aristócrata que, tras la muerte de su padre, vive esclavizada por su madrastra y sus hermanas.
Es la condición de doncella de Sophie la que permite que la serie abandone los fastuosos salones de mármol y cristal para adentrarse en las cocinas humeantes y las habitaciones de servicio, ofreciendo un contraste interesante con la opulencia habitual. Ese contrapunto social se acentúa, además, con la subtrama de la «guerra de las criadas» que, originada por la escasez de personal doméstico cualificado en la alta sociedad londinense, provoca que las familias nobles se roben a las sirvientas.
Pero, conflictos laborales aparte, lo más convincente es el romance entre Benedict y Sophie. Hay una química palpable entre ellos, su tira y afloja constante evoca el espíritu juguetón de las 'screwball comedies' y sus miradas están llenas de deseo reprimido. Ni siquiera falta un guiño al icónico Mr. Darcy de la adaptación de la BBC de 'Orgullo y Prejuicio': si en aquella serie era Colin Firth quien salía del agua con una fina camisa blanca empapada y pegada al torso musculoso, en 'Los Bridgerton' Luke Thompson eleva la apuesta y aparece, directamente, sin camisa. Marca de la casa.
El protagonismo de la pareja central hace que casi queden fuera de foco el resto de los personajes, sobre todo porque lo que aportan no es demasiado interesante: si Penelope intenta asumir que todo el mundo ya sabe que ella es la mismísima Lady Whistledown y Francesca se lanza a explorar qué es eso del orgasmo, Lady Violet inicia un romance clandestino con el hermano de Lady Danbury, mientras que esta intenta escapar de la corte y de las imposiciones de la reina Charlotte.
En definitiva, la cuarta temporada de 'Los Bridgerton' cumple con su promesa de pasión, torridez y cuentos de hadas. Habrá que ver cómo la segunda parte resuelve este romance de Cenicienta, pero, sea cual sea la resolución, la serie seguirá siendo un caramelo para aquellos que solo quieren divertimento visual y emocional. Ya se sabe: si no está roto, no lo arregles.
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