Las compañías de semiconductores, también conocidas como 'chiperas', vuelan en Bolsa. Se codean y hablan de tú a tú a las compañías más valiosas del mundo, con Nvidia como su referente.
Las compañías de semiconductores son la base o los cimientos de la inteligencia artificial (IA). Los software como ChatGPT y Gemini o los agentes de IA no podrían existir sin los chips y hardware avanzados que proveen, ya sea con las máquinas o componentes para crearlos o con su montaje final.
El impacto en Bolsa es total. 16 compañías, la mayoría tecnológicas, arrojan una capitalización bursátil de más de un billón de dólares y seis de ellas son de semiconductores.
Advanced Micro Devices (AMD) ha entrado esta semana en el club por primera vez. Su asalto a este lugar prestigioso de la Bolsa se produce por el crecimiento de los agentes de IA. El espaldarazo final es Muse, el primer agente de IA de Meta.
Estos agentes dependen en gran medida de aplicaciones que requieren de mucha capacidad de procesamiento. Los expertos señalan que solo hay dos proveedores claros: Intel y AMD.
Intel parecía quedarse atrás en la carrera de la IA, y los inversores la penalizaron con dureza, pero su amplio desarrollo necesita de las CPU de Intel para gestionar y mover los datos con eficiencia. Por eso sube este año en Bolsa más de un 230% y su capitalización bursátil se acerca a los 645.000 millones.
El hito de AMD continúa el camino histórico de las 'chiperas' iniciado por Nvidia (que es ahora la empresa más valiosa del mundo en Bolsa), Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), Broadcom, Micron Technology y Samsung Electronics (ver gráfico).
El mercado vigila muy de cerca a estas compañías después de que los grandes gurús de la IA, que a la postre son los que comandan las principales compañías del sector, señalasen que es necesario un freno en su desarrollo por las implicaciones negativas que pueden tener en la humanidad.
Los estrategas expertos en el sector creen que ni Estados Unidos ni China van a parar su carrera por ser los líderes en esta parcela, mientras que estas las cotizadas, aseguran los analistas, tienen más que cubiertas las carteras de pedidos para los próximos años.
"A diferencia de algunos episodios especulativos anteriores, el actual repunte se ve respaldado por los beneficios y la demanda. Tras la última ola de ventas, creemos que las valoraciones actuales resultan atractivas y que los motores a largo plazo del ciclo de la IA permanecen esencialmente intactos", considera Alex Stauffacher, de Vontobel.
Alex King, de Wellington Management, cree que ahora es momento de vigilar "las expectativas de beneficios, la estructura de mercado con la llegada de los ETF apalancados y la brecha de rentabilidad entre los diferentes valores vinculados a la IA, por la revisión de ganadores y perdedores en la próxima fase de adopción de esta tecnología".
OpenAI ha decidido para su salida a Bolsa, prevista para los próximos meses, por los riesgos que ha detectado en la IA. Se estimaba una capitalización de entre 850.000 millones y más de 1 billón de dólares. En cambio, Anthropic, pese a alertar de los peligros, sigue adelante con su salida. Eso sí, la ha retrasado un mes, hasta noviembre. La compañía entraría de forma directa y contundente en el club del billón de dólares en Bolsa porque se estima una valoración cercana a los dos billones.
La petrolera Saudi Aramco, el conglomerado de inversión Berkshire Hathaway y la farmacéutica Eli Lilly son las únicas no tecnológicas que capitalizan más de un billón (ver gráfico).
En Europa, ASML, también de semiconductores, es la empresa con mayor valoración de mercado: más de 575.000 millones de euros. Le siguen SAP y Siemens, que quieren un hueco en la IA.
"El futuro europeo de los semiconductores no pasa por tratar de alcanzar a nombres como TSMC, sino por reforzar sus ventajas diferenciales, como la fabricación en nodos maduros, los chips analógicos y de potencia, y su equipamiento de clase mundial. Al mismo tiempo, debe construir con paciencia las bases para una competitividad sostenible a largo plazo", cree Joran Mambir, de J. Safra Sarasin Sustainable AM.
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