Si todo va según el calendario, la misión china Tianwen-2 estará a punto de llegar a Kamo’oalewa, el objeto coorbital de la Tierra al que se dirige para discernir de una vez por todas si se trata de un asteroide o un fragmento lunar. En realidad este no es el único coorbital de nuestro planeta. Existen otros objetos que tardan exactamente lo mismo que nosotros en dar una vuelta al Sol, por lo que pueden decirse que son nuestros compañeros de viaje. Sin embargo. z
Kamo’oalewa ha sido uno de los mejores caracterizados desde que se descubrió en 2016. Desde entonces, científicos europeos y estadounidenses han estado esforzándose en averiguar su origen, dejando la balanza más decantado en unas ocasiones hacia el fragmento lunar y en otras hacia el asteroide. Pero está claro que para tener una respuesta definitiva necesitamos analizar muestras de su superficie. Con el fin de obtenerlas, China se lanzó al rescate.
Una misión para responder de una vez por todas. La misión Tianwen-2 se lanzó en mayo de 2025 con destino Kamo’oalewa. En los próximos días debería llegar hasta el satélite, para empezar a tomar las muestras el próximo mes. Más tarde, las muestras emprenderán el viaje de vuelta y aterrizarán en nuestro planeta en 2027 para que los científicos de la Academia China de Ciencias puedan investigarlas. Entonces sabremos por fin de dónde viene nuestro compañero de viaje.
En Xataka
En 2017 un asteroide de más allá del sistema solar nos hizo una visita. Unos científicos quieren ahora ir tras él
Dos hipótesis, muchos cambios de opinión. Kamo’oalewa fue observado por primera vez en abril de 2016, gracias al telescopio Pan-STARRS, del Observatorio Haleakala de Hawái. Ese mismo año, un equipo de científicos europeos realizó su primera caracterización. Gracias a ellos tuvimos información muy concreta sobre este objeto. Por ejemplo, se calculó su órbita y se analizó su inercia térmica. Es decir, la rapidez con la que su superficie responde a los cambios de temperatura. Después de aquella caracterización, se llevaron a cabo más investigaciones en el Instituto de Ciencias Planetarias de Arizona.
De aquellos análisis surgieron dos hipótesis para su origen: podría ser un asteroide que escapó del cinturón de asteroides o un fragmento de Luna que saltó desde allí a causa de un gran impacto. Esta última hipótesis surgió de las observaciones espectroscópicas realizadas con el Large Binocular Telescope (LBT) y el Lowell Discovery Telescope (LDT). Los espectros indicaban que este objeto es muy rico en silicatos, como las muestras lunares recogidas en las misiones Apolo. Además, había una banda rojiza que parecía corresponderse con el espectro de un suelo lunar que ha recibido muchos impactos de micrometeoritos y viento solar.
Vuelve la primera hipótesis. Este mismo año, un equipo de científicos europeos ha llevado a cabo un nuevo estudio en el que se analizan las probabilidades de ambas hipótesis. Claramente, la opción del asteroide gana a la de fragmento lunar.
China al rescate
China al rescate. A medida que Tianwen-2 se acerca a Kamo’oalewa, los científicos chinos han empezado a realizar sus propias caracterizaciones en la distancia. Por ejemplo, recientemente se ha publicado un estudio en el que comparan el espectro que midieron en Arizona con el de una condrita bombardeada mediante láser. Las condritas son asteroides rocosos que han impactado en la Tierra en forma de meteoritos.
El bombardeo con láser imita los efectos de varios millones de años de impactos. Al analizar el espectro de esta condrita manipulada, vieron una banda rojiza muy parecida a la de Kamo’oalewa. Por lo tanto, es posible que se trate de un asteroide rico en silicatos. No tiene por qué haberlos solo en la Luna. Concretamente, creen que puede ser de la familia Flora, procedente del cinturón de asteroides.
La hipótesis que va ganando. Actualmente gana la hipótesis del asteroide, aunque no habrá una respuesta clara hasta que las muestras de Tianwen-2 lleguen a la Tierra. Tras muchos debates de científicos de Europa y Estados Unidos, la respuesta la traerá una nave china. Esto, una vez más, nos demuestra lo importante que es trabajar en equipo para responder a las grandes preguntas del Universo.
Imagen | 中国新闻社
En Xataka | Hay una carrera silenciosa por hacerse con las ondas de la Luna: decenas de empresas han reclamado parte de su espectro
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La noticia
Los científicos occidentales llevan años debatiendo el origen de Kamo’oalewa. China se fue a buscarlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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Los científicos occidentales llevan años debatiendo el origen de Kamo’oalewa. China se fue a buscarlo
Es el "¿a que voy yo y lo encuentro?" de la era espacial
Si todo va según el calendario, la misión china Tianwen-2 estará a punto de llegar a Kamo’oalewa, el objeto coorbital de la Tierra al que se dirige para discernir de una vez por todas si se trata de un asteroide o un fragmento lunar. En realidad este no es el único coorbital de nuestro planeta. Existen otros objetos que tardan exactamente lo mismo que nosotros en dar una vuelta al Sol, por lo que pueden decirse que son nuestros compañeros de viaje. Sin embargo. z
Kamo’oalewa ha sido uno de los mejores caracterizados desde que se descubrió en 2016. Desde entonces, científicos europeos y estadounidenses han estado esforzándose en averiguar su origen, dejando la balanza más decantado en unas ocasiones hacia el fragmento lunar y en otras hacia el asteroide. Pero está claro que para tener una respuesta definitiva necesitamos analizar muestras de su superficie. Con el fin de obtenerlas, China se lanzó al rescate.
Una misión para responder de una vez por todas. La misión Tianwen-2 se lanzó en mayo de 2025 con destino Kamo’oalewa. En los próximos días debería llegar hasta el satélite, para empezar a tomar las muestras el próximo mes. Más tarde, las muestras emprenderán el viaje de vuelta y aterrizarán en nuestro planeta en 2027 para que los científicos de la Academia China de Ciencias puedan investigarlas. Entonces sabremos por fin de dónde viene nuestro compañero de viaje.
Dos hipótesis, muchos cambios de opinión. Kamo’oalewa fue observado por primera vez en abril de 2016, gracias al telescopio Pan-STARRS, del Observatorio Haleakala de Hawái. Ese mismo año, un equipo de científicos europeos realizó su primera caracterización. Gracias a ellos tuvimos información muy concreta sobre este objeto. Por ejemplo, se calculó su órbita y se analizó su inercia térmica. Es decir, la rapidez con la que su superficie responde a los cambios de temperatura. Después de aquella caracterización, se llevaron a cabo más investigaciones en el Instituto de Ciencias Planetarias de Arizona.
De aquellos análisis surgieron dos hipótesis para su origen: podría ser un asteroide que escapó del cinturón de asteroides o un fragmento de Luna que saltó desde allí a causa de un gran impacto. Esta última hipótesis surgió de las observaciones espectroscópicas realizadas con el Large Binocular Telescope (LBT) y el Lowell Discovery Telescope (LDT). Los espectros indicaban que este objeto es muy rico en silicatos, como las muestras lunares recogidas en las misiones Apolo. Además, había una banda rojiza que parecía corresponderse con el espectro de un suelo lunar que ha recibido muchos impactos de micrometeoritos y viento solar.
Vuelve la primera hipótesis. Este mismo año, un equipo de científicos europeos ha llevado a cabo un nuevo estudio en el que se analizan las probabilidades de ambas hipótesis. Claramente, la opción del asteroide gana a la de fragmento lunar.
China al rescate
China al rescate. A medida que Tianwen-2 se acerca a Kamo’oalewa, los científicos chinos han empezado a realizar sus propias caracterizaciones en la distancia. Por ejemplo, recientemente se ha publicado un estudio en el que comparan el espectro que midieron en Arizona con el de una condrita bombardeada mediante láser. Las condritas son asteroides rocosos que han impactado en la Tierra en forma de meteoritos.
El bombardeo con láser imita los efectos de varios millones de años de impactos. Al analizar el espectro de esta condrita manipulada, vieron una banda rojiza muy parecida a la de Kamo’oalewa. Por lo tanto, es posible que se trate de un asteroide rico en silicatos. No tiene por qué haberlos solo en la Luna. Concretamente, creen que puede ser de la familia Flora, procedente del cinturón de asteroides.
La hipótesis que va ganando. Actualmente gana la hipótesis del asteroide, aunque no habrá una respuesta clara hasta que las muestras de Tianwen-2 lleguen a la Tierra. Tras muchos debates de científicos de Europa y Estados Unidos, la respuesta la traerá una nave china. Esto, una vez más, nos demuestra lo importante que es trabajar en equipo para responder a las grandes preguntas del Universo.