- ALEXANDRA HEAL
Los responsables de una de las mayores firmas de capital riesgo de Europa sostienen que el nuevo enfoque en la regulación evitará que se repitan problemas como la subida ilegal de los precios al Servicio Nacional de Salud de Reino Unido.
Los codirectores de la firma de capital riesgoCinven saben cómo escenificar un frente unido.
Llegan a su primera entrevista desde que un escándalo regulatorio provocara la dimisión del anterior consejero delegado de la compañía vistiendo camisas azules idénticas. Las similitudes van más allá: ambos provienen de familias industriales y tienen cuatro hijos. Sus esposas se llaman igual.
Desde diciembre, Jorge Quemada y Bruno Schick comparten también un objetivo común: restablecer la estabilidad en una de las mayores firmas de capital riesgo de Europa mientras emerge de un periodo de constantes turbulencias.
"Estoy absolutamente convencido de que esto no nos volverá a ocurrir", afirma Quemada, refiriéndose a un episodio en el que se descubrió que una farmacéutica propiedad de Cinven había aumentado ilegalmente el precio de los medicamentos vendidos al Servicio Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido. "Los procedimientos que tenemos ahora garantizan el cumplimiento absoluto de cualquier normativa".
El año pasado, un tribunal confirmó una multa de 52 millones de libras (60 millones de euros) contra Cinven por su papel en la antigua operación. En diciembre, el consejero delegado y tercer corresponsable, Supraj Rajagopalan, abandonó la compañía, aunque el regulador antimonopolio retiró posteriormente la investigación contra Rajagopalan y otro ejecutivo de Cinven.
Esta situación se sumó a una serie de problemas que han sacudido a la firma, que atesora 45.000 millones de euros en activos y que en su día fue reconocida como un referente fundamental del capital riesgo europeo.
En 2023, Cinven fue criticada por su gestión de la aseguradora italiana Eurovita, que entró en concurso de acreedores bajo su propiedad, y al año siguiente la firma inquietó a los inversores al llevar a cabo una transición repentina con la que pasó de uno a tres socios directores.
Quemada y Schick afirman haber superado las dificultades manteniendo la calma. "Hubo noticias al respecto, pero así son los negocios", declara el primero.
"[Los inversores] vieron un liderazgo muy claro que tomó las decisiones correctas" y valoraron la transparencia en la investigación de la Autoridad de Competencia y Mercados, añade. "Vieron que las cifras están funcionando tan bien como siempre... Sigamos adelante."
Como señal temprana de una mayor estabilidad, Cinven está a punto de cerrar un pequeño fondo de 1.500 millones de euros centrado en adquisiciones de empresas medianas, según una fuente al tanto de la situación. El próximo año llegará una prueba de mayor trascendencia, ya que se espera que la firma con sede en Londres lance su próxima gran ronda de financiación.
Schick y Quemada afirman que su enfoque en la esencia del capital riesgo —cerrar operaciones y devolver capital a los inversores, en un contexto en el que el sector en general tiene dificultades para vender numerosas empresas adquiridas cuando los costes de financiación eran bajos— ha contribuido a reducir la incertidumbre en torno a la firma.
Este año, Cinven acordó o completó la venta de algunas de sus mayores inversiones, como la operación de 29.000 millones de euros junto con su socio Advent para vender el fabricante de ascensores TK Elevator, sujeta a la aprobación de los reguladores, y una salida por 10.000 millones de euros junto con Bain Capital de la farmacéutica Stada.
Cinven afirma haber devuelto el 30% del valor de sus participaciones a los inversores de su fondo el año pasado, el doble de la media del sector, que se sitúa en mínimos no vistos desde la crisis financiera mundial.
Sin embargo, algunas de sus desinversiones recientes han sido decepcionantes, como el grupo turístico español HBX y la marca de calzado Kurt Geiger.
"No estamos cayendo en la trampa en la que está cayendo el sector, la de pensar que las cosas mejorarán y, por lo tanto, mantener los activos durante más tiempo", afirma Quemada, en un momento en que los periodos de tenencia en el capital riesgo superan significativamente las medias históricas. "Estamos siendo muy realistas".
Para evitar que se repita el escándalo de la especulación de precios, Schick explica que Cinven ha formado a sus equipos, ha mejorado la debida diligencia y ha creado un equipo interno de asesoramiento legal y cumplimiento normativo "de primer nivel" compuesto por 17 personas. No contaba con un equipo legal interno involucrado en la ejecución de las operaciones cuando inició su inversión en la farmacéutica en 2012, algo que, según la firma, era común en aquel entonces. "El marco regulatorio en aquella época era mucho más vago", comenta Quemada.
La pareja ha introducido otros cambios para fomentar la colaboración entre el personal, como la apertura de las lucrativas participaciones en los beneficios de las adquisiciones exitosas, conocidas como carried interest, que hasta ahora estaban reservadas principalmente a un grupo de profesionales de la inversión, a todos los empleados de Cinven, incluido el personal de apoyo.
En las reuniones del equipo de inversión de los lunes, ahora explican cada decisión sobre nuevas inversiones y animan a los negociadores a hablar sobre los procesos de salida o los retos relacionados con las empresas existentes. "Se agradece enormemente porque ayuda, sobre todo a los empleados más jóvenes, a progresar en la curva de aprendizaje rápidamente", afirma Quemada.
Ambos directores afirman que Cinven aprendió del incidente de Eurovita, cuando no proporcionó a la aseguradora todo el capital que exigían los reguladores.
"La industria en general ha aprendido cómo deben gestionarse esos compromisos de seguros, ya sea a través de un fondo o directamente en el balance [de la propia firma de capital riesgo]", explica Schick. Cinven adquirió Eurovita como inversión en un fondo, lo que implica que el capital es limitado. "Personalmente, no creo que ninguna firma de capital riesgo volviera a hacerlo hoy en día mediante un fondo".
Ambos ejecutivos crecieron rodeados de los retos del comercio. Quemada vio cómo el negocio textil familiar, con generaciones de tradición y que llegó a emplear a 1.500 personas en La Rioja, luchaba contra la competencia de la mano de obra extranjera barata y la demanda cambiante antes de acabar cerrando.
La familia de Schick dirigía un proveedor de la industria del automóvil en Alemania. "Los negocios eran algo omnipresente, en cada cena, en cada desayuno", comenta, añadiendo que sus experiencias les han ayudado a comprender mejor a los fundadores y las familias de las empresas que Cinven ha adquirido.
Schick comenzó su carrera en Goldman Sachs en Fráncfort antes de fundar una empresa de Internet en 1999 y unirse a Cinven cuatro años después. Quemada trabajó en el grupo británico de capital riesgo 3i antes de incorporarse a Cinven en 2011 y establecer su oficina en Madrid.
Actualmente, Quemada supervisa las nuevas operaciones y gestiona las ventas de la cartera existente. "Durante mucho tiempo, el capital riesgo se centró principalmente en la selección de acciones", señala Schick. "Ahora, nos hemos dado cuenta de que también consiste en generar valor activamente [y] en centrarse en la salida de las inversiones".
Cinven figura entre un selecto grupo de grandes fondos de capital riesgo europeos que se han resistido a seguir los pasos de competidores como CVC y EQT y salir a Bolsa o fusionarse para diversificarse en clases de activos como el crédito privado, el sector inmobiliario y las infraestructuras.
"Somos una firma de capital riesgo europea pura", sostiene Quemada. "Esa es nuestra estrategia, así de simple. No nos vamos a dejar distraer por el hecho de que otros crezcan en otras regiones, diversifiquen sus productos o salgan a Bolsa". Cinven tampoco intentará atraer clientes minoristas, a quienes muchas firmas ahora persiguen para generar ingresos por comisiones.
Los inversores y asesores se preguntan a menudo si las firmas del tamaño de Cinven podrán mantener su independencia, sobre todo después de que las dificultades del sector para vender empresas hayan complicado la captación de nuevos fondos.
Pero Quemada afirma que el hecho de ser una empresa privada ha ayudado a Cinven a evitar tener que lidiar con los intereses contrapuestos de los accionistas y los inversores en los fondos.
"Nuestra única motivación es intentar encontrar y desarrollar las mejores oportunidades de inversión", afirma. "Creemos que este es un claro factor diferenciador que garantizará que nuestros inversores sigan siendo fieles a nosotros".
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