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Los consumidores estadounidenses afrontan una caída del gasto a medida que se agotan las devoluciones de impuestos de Trump

Los consumidores estadounidenses afrontan una caída del gasto a medida que se agotan las devoluciones de impuestos de Trump
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La presión está aumentando, ya que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha encarecido un 50% los precios del combustible. Leer
Financial TimesLos consumidores estadounidenses afrontan una caída del gasto a medida que se agotan las devoluciones de impuestos de Trump
  • MYLES MCCORMICK, CLAIRE JONES, IAN HODGSON Y GREGORY MEYER
Actualizado 25 MAY. 2026 - 15:18Supermercado Walmart.ALLISON DINNEREFE

La presión está aumentando, ya que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha encarecido un 50% los precios del combustible.

Los consumidores estadounidenses están a sólo unos meses de una crisis de liquidez, a medida que se agotan las devoluciones de impuestos de la Administración Trump y el aumento vertiginoso del precio del combustible derivado de la guerra con Irán repercute en toda la economía, según advierten ejecutivos y economistas.

Las generosas devoluciones de impuestos de la histórica ley presupuestaria del presidente Donald Trump, que ascienden a una media de casi 3.500 dólares (3.000 euros) por devolución según el Servicio de Impuestos Internos (IRS), han permitido a los estadounidenses seguir gastando. Sin embargo, los minoristas se preparan para una caída de las ventas causada por el aumento del precio de la gasolina que podría provocar que el crecimiento se ralentice ya este verano en la mayor economía del mundo.

"Las devoluciones de impuestos se han visto prácticamente anuladas por el aumento de la presión inflacionaria a consecuencia de Oriente Próximo", afirma Gregory Daco, economista jefe de EY Parthenon. "Cuanto más dure el conflicto, más nos acercamos a un escenario adverso en el que la inflación se vuelva más persistente y erosione el crecimiento del gasto de los consumidores".

Los consumidores son el motor de la economía estadounidense, representando aproximadamente dos tercios de la producción económica total. En los últimos años, también han sido un importante motor de crecimiento.

El fuerte gasto, sumado a las elevadas inversiones de los grupos tecnológicos y las sólidas cifras de productividad, ha contribuido a que la economía estadounidense crezca a un ritmo mayor que la mayoría de los países desarrollados desde la pandemia.

"Una de las razones clave por las que la economía se ha mantenido tan resistente a los tipos de interés más altos, la elevada inflación y los repetidos shocks de los últimos años es que los hogares han mantenido una sólida situación financiera, lo que ha permitido a los consumidores seguir gastando incluso cuando el empleo y el crecimiento de los ingresos se ha ralentizado", señala Brian LeBlanc, jefe de análisis económico de PNC Bank.

Los cuantiosos reembolsos se produjeron como resultado de las amplias rebajas de impuestos promulgadas en la emblemática legislación presupuestaria de Trump, la Gran y Hermosa Ley, que entró en vigor en julio de 2025.

Las grandes cadenas minoristas, como Walmart y Target, declararon la semana pasada en sus conferencias sobre resultados que las devoluciones habían contribuido a impulsar las ventas.

Los datos basados en el gasto con tarjetas de débito y crédito de 4 millones de hogares estadounidenses mostraron que el gasto en otros bienes continuó a pesar de que el combustible consume una proporción cada vez mayor de los ingresos.

Lowe's, la cadena de tiendas de bricolaje, sigue esperando que en junio aumente el gasto impulsado por las devoluciones. Su director financiero, Brandon Sink, apuesta a que los clientes potenciales habrán reservado parte de esos fondos "dada la incertidumbre".

Pero a medida que se agotan los reembolsos —que comenzaron en febrero—, algunos minoristas se preparan para que el aumento del precio del combustible absorba una mayor proporción del gasto discrecional, afectando a otros segmentos de la economía. El precio de los alimentos subió un 2,9% en abril, ya que el elevado precio del diésel —que ahora ronda niveles récord— ha encarecido el transporte de mercancías. Las frutas y verduras subieron un 6,1%.

Jim Lee, director financiero de Target, afirma que el beneficio potencial de las devoluciones de impuestos "irá desapareciendo durante el resto del año" a medida que los costes de la guerra afecten a los hogares estadounidenses.

Shane O'Kelly, consejero delegado de Advance Auto Parts, cree probable que las ventas disminuyan antes de la temporada alta de viajes de verano, mientras la empresa "pasa página del reciente impulso por las devoluciones de impuestos".

La presión sobre los consumidores ha ido en aumento desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo el 28 de febrero. El éxito de Irán al bloquear los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial, ha disparado un 50% los precios de la gasolina y el diésel.

Los datos de PNC muestran que en las últimas semanas el gasto en gasolina mediante tarjeta ha aumentado casi un 40% en comparación con el mismo período del año pasado, mientras que los consumidores estadounidenses tratan de reducir la compra de un producto tan esencial.

"Los precios de la gasolina se mantienen en niveles elevados y esa presión es real para las familias", afirma Bob Eddy, consejero delegado de la cadena de almacenes BJ's Wholesale Club. "Para poner esta situación en contexto, sólo en abril, nuestros miembros gastaron 143 millones de dólares más en nuestras gasolineras que hace un año".

La guerra también ha provocado que la inflación supere el crecimiento de los salarios, lo que significa que los trabajadores cobran menos en términos reales. "Según nuestros cálculos, el crecimiento salarial ha perdido terreno de forma constante en relación con el ritmo de la inflación desde mediados del año pasado", explica Nathan Sheets, economista jefe global de Citigroup.

"Primero los aranceles del presidente Trump y, más recientemente, las presiones sobre los precios del petróleo y las materias primas relacionadas con Irán han elevado los precios en relación con los salarios".

Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics, afirma que la desaceleración del gasto provocada por la guerra con Irán constituirá "un freno" para el crecimiento estadounidense. "Empañará lo que de otro modo habría sido un año excelente para la economía de Estados Unidos".

Algunos hogares más pobres, muchos de los cuales se beneficiaron menos de las rebajas de impuestos de Trump, ya podrían estar sintiendo las consecuencias.

Las ventas minoristas crecieron un 4,9% en abril, en comparación con el mismo mes del año pasado. Sin embargo, gran parte de este crecimiento se debió a los estadounidenses más adinerados, quienes fueron los mayores beneficiarios de la ley presupuestaria de Trump y que destinan una menor proporción de sus ingresos al combustible.

Bank of America estima que el tercio de la población con mayores ingresos disfrutó de un aumento de aproximadamente el 13% en las devoluciones de impuestos, mientras que el incremento para el tercio inferior fue de alrededor del 6%.

"Un beneficio desproporcionado de estas devoluciones está yendo a parar a los hogares menos afectados por las presiones inflacionarias", afirma Mike Reid, economista jefe de RBC.

"Quienes están sintiendo las consecuencias ahora mismo y quizás sufriendo algo más de ese estrés... son, en realidad, las personas con rentas medias", añade.

Los consumidores también se han vuelto cada vez más pesimistas sobre el estado de la economía a medida que la guerra se ha ido prolongando.

El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan, un indicador muy seguido, ha alcanzado mínimos históricos, mientras que el índice de confianza del consumidor de Conference Board también ha caído. La encuesta de Michigan indica que el 57% de los consumidores cree que los altos precios están afectando negativamente sus finanzas personales, frente al 50% del mes anterior.

"El sentimiento ha sido bastante negativo en casi todos los grupos de edad y demográficos", afirma Tarang Amin, consejero delegado de Elf Beauty, que comercializa marcas como Rhode y Naturium.

"Diría que el temor es generalizado", añade Amin. "Se observa que la confianza del consumidor es baja. Apreciamos miedo a la inflación, los costes que están asumiendo los consumidores".

Los indicios de dificultades entre los estadounidenses comunes también han aumentado, con un incremento de la morosidad en tarjetas de crédito, préstamos para automóviles y préstamos de estudios, según cifras del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

John David Rainey, director financiero de Walmart, reconoce que, si bien los clientes más adinerados "gastan con confianza", los clientes de bajos ingresos "son más conscientes de su presupuesto y tal vez estén atravesando dificultades financieras".

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Fuente original: Leer en Expansión
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