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El sociólogo Iñaki Domínguez. R. C.Iñaki Domínguez, sociólogo
Vermú de domingo «Los delincuentes profesionales no se hacen, nacen así»Retratista de los bajos fondos, publica 'El Panamá. Vida de un fuera de la ley' tras sumergirse en un mundo de atracos, armas, drogas y pandillas
Domingo, 18 de enero 2026, 00:14
... que infunde miedo y respeto. Un alias, para ser exactos: el Panamá. Pertenece a José Manuel Cifuentes, leyenda de la delincuencia del Madrid de los ochenta que cumple 32 años de condena por un robo en el que un disparo dejó parapléjico a un guardia civil. Su historia la cuenta Iñaki Domínguez, sociólogo y doctor en Antropología Cultural que, especializado en retratar los márgenes de la sociedad, se ha sumergido en el mundo delincuencial para hacer una semblanza del Panamá y, con ella, la de una época salvaje: «He descendido al propio corazón del infierno y me he hecho amigo del -para muchos- mismísimo diablo», escribe.-Esa primera vez fue en el locutorio de la cárcel, cristal mediante.
-Pero, como se oye muy mal con el teléfono de la cárcel, las condiciones no son buenas y el tiempo es muy corto, solo fue esa vez. Después seguimos comunicándonos por carta.
-La idea del libro surge cuando Crístofer, hijo del Panamá, contacta con usted por Instagram.
-Exacto. Me escribió un chaval al que no conocía de nada y, al mirar su perfil, vi que era el hijo del Panamá. Había leído un libro mío, 'Macarras interseculares', y le había gustado mucho. Del Panamá ya me habían hablado otros delincuentes; me decían que era un tipo muy peligroso, muy respetado. Uno de sus exsocios, también muy famoso, no terminaba de atreverse a hacer un libro, así que pensé en intentarlo con el Panamá.
-Debió de sentir un vértigo tremendo.
-Muchísimo, lo has dicho muy bien: la palabra es vértigo. Pero yo estaba fascinado y decidí tirar para delante.
-¿Y miedo?
-Por supuesto. Solo el hecho de ir metiéndote en ese mundo sin conocerlo ya impresiona. Luego, dentro de la movida, hubo algún lío que me dio mucho miedo. Pero también me lo pasé bien, hice amistades y demás. Y me he demostrado que soy más valiente de lo que creía (risas).
-¿El criminal nace o se hace?
-Muchos se hacen por crecer en entornos complicados, pero esos suelen ser delincuentes de poca monta. Los delincuentes profesionales no necesariamente proceden de un entorno difícil, sino que la mayoría de las veces nacen así. En el caso del Panamá, su familia no pertenecía al mundo delincuencial, pero vivir en el barrio de San Blas de Madrid y todo su contexto reforzó algo que ya estaba ahí.
-Impresiona la sangre fría del personaje.
-Efectivamente. Le pasa lo mismo que a Jacques Mesrine -famoso delincuente francés-, que decía que, cuando realizaba un atraco, le bajaban las pulsaciones. Se sentía cómodo en una situación que para el resto de nosotros es terrible.
-Además de atracador, el Panamá es traficante, pero no fuma, no bebe, no se droga. Su única adicción es la adrenalina.
-Odia las drogas: si cuando ve a un amigo drogándose le pega una chapa tremenda, imagínate si se va a hacer un atraco con alguien colocándose. De hecho, le pasó con un tipo que se estaba drogando mientras iban a dar un palo en Portugal: metió la pata y provocó una situación caótica.
-También aborda la pérdida de códigos en el ámbito de la delincuencia.
-Porque ese mundo es un microcosmos dentro del macrocosmos de la sociedad, y la sociedad actual va a la deriva: vivimos en un individualismo miserable en el que cada uno va a lo suyo, y eso también se manifiesta en la delincuencia. Antes había unos códigos de respeto, de lealtad, de no chivarse… Pero la gente ya no se rige por esos códigos. Además, hay muchos delincuentes que informan a la policía a cambio de dinero. Incluso hay partidas previstas para ello.
-¿Por qué nos atraen los malos?
-Porque nos dan acceso a lo oscuro y a lo poco común. Tenemos una vida normal, y estos personajes que se salen de la norma generan fascinación.
-Aunque señala que no quiere glorificar al Panamá, en el libro se percibe cierta fascinación por su figura. Incluso admiración.
-Fascinación, sin duda; admiración, no necesariamente. Son personas diferentes, que hacen cosas que nosotros no nos atreveríamos ni queremos atrevernos.
-¿No sintió un nudo en el estómago al entregarle el primer borrador?
-No, con él siempre me he sentido muy tranquilo. Además, sabe delegar y confiar. A mí me decía «pon lo que te salga de la polla» porque confiaba en mí como escritor, y sabía que yo no pondría ciertas cosas.
-Ha conocido a muchos delincuentes. ¿Quiénes son los peores?
-Los parásitos del mundo inmobiliario. Me parecen una aberración absoluta. Luego está lo del dinero de nuestros impuestos: que se vaya a las putas de Ábalos, a Rato, a Bárcenas… Nos están desangrando.
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