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Los desafíos de Madrid como ciudad estrella

Los desafíos de Madrid como ciudad estrella
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Madrid vive una metamorfosis acelerada. De capital castiza ha pasado a ser imán para la modernidad, el lujo y el turismo global, enfrentándose a una crisis de identidad y vivienda que divide a sus residentes. Leer
Financial TimesLos desafíos de Madrid como ciudad estrella
  • BARNEY JOPSON
Actualizado 11 JUL. 2026 - 01:08Como centro gastronómico de referencia, el Mercado de San Miguel se ha convertido en una visita obligada para muchos visitantes de Madrid.DREAMSTIME

Madrid vive una metamorfosis acelerada. De capital castiza ha pasado a ser imán para la modernidad, el lujo y el turismo global, enfrentándose a una crisis de identidad y vivienda que divide a sus residentes.

Bajo las vigas de hierro forjado del mercado de San Miguel de Madrid, la actividad gastronómica se intensifica. Atrás quedaron los tiempos en los que los vecinos de la zona hacían allí la compra diaria, adquiriendo pescado entero y piezas de carne a unos vendedores a quienes conocían de toda la vida. Ahora, en cambio, un viernes por la noche cualquiera, multitudes de turistas brindan con cervezas heladas y se atiborran de tacos de tartar de salmón y perritos calientes de chorizo.

Como centro gastronómico de referencia, el mercado se ha convertido en una visita obligada para muchos visitantes de Madrid, una de las capitales más vibrantes de Europa. Desde la pandemia, la ciudad se ha convertido en un imán para turistas, inversores, nómadas digitales y plutócratas adinerados en busca de un refugio. El mercado de San Miguel es solo uno de los beneficiarios, un negocio lucrativo propiedad de la familia Brenninkmeijer, los fundadores neerlandeses de la cadena de ropa C&A.

Pero no todos están contentos. En las estrechas calles de los alrededores, Sonia de Gregorio esquiva el claxon de los conductores de tuk tuks y se queja de la dificultad para maniobrar con el cochecito de su hijo entre la multitud. De Gregorio, una profesora de arquitectura que ha vivido toda su vida en el centro histórico de Madrid, comenta: "Lo siento, pero me siento bastante incómoda con el ambiente. Los tuk tuks pasan a toda velocidad. Los vendedores ofreciendo todo tipo de cosas a los turistas. Y el olor...". El aire está impregnado del aroma a pollo frito.

Los vecinos que antes compraban en el mercado ahora tienen que caminar 20 minutos para encontrar pescado fresco, añade De Gregorio. "Me dirán que soy una nostálgica y que no entiendo el espíritu de la época. Pero para mí es difícil asimilar el hecho de que ya no sea un lugar para los madrileños".

Estos son algunos de los problemas característicos del crecimiento de una ciudad estrella. Los latinoamericanos adinerados hace tiempo que se establecieron en la capital. Ahora, los estadounidenses de alto poder adquisitivo también disfrutan de las fachadas de estuco de Madrid, su luz solar penetrante y sus museos de arte. La ciudad es más cosmopolita que nunca. Pero el cambio está generando cierto descontento. Madrid se enorgullece de su nueva popularidad pero también la sufre con inquietud.

Dónde queda la esencia...

Björn Beam, exoficial de la CIA y actual director de investigación tecnológica en Arcano Partners, un banco de inversión madrileño, afirma que la ciudad le pareció mucho más española cuando se mudó en 2018. "Es increíble la cantidad de inglés y otros idiomas que escucho en la calle. Madrid está atravesando una pequeña crisis de identidad ante esta transformación", comenta. Vox, el partido de extrema derecha en ascenso en las encuestas, se queja de que se esté perdiendo la esencia tradicional de Madrid.

El mayor temor es la barcelonaización. A principios de este siglo, la gran rival mediterránea de Madrid buscaba el crecimiento a toda costa. Pero la afluencia de extranjeros y capital resultó contraproducente porque encareció su centro histórico, que además se ha deteriorado. Hubo una fuerte reacción por parte de los residentes locales, que se quejaban de que su hogar se estaba transformando en un parque de atracciones. Ahora Barcelona empieza a recuperarse.

Mateu Hernández, director general de Turisme de Barcelona, la agencia que promueve la Ciudad Condal, asegura que "Madrid haría bien en fijarse en la Barcelona de hace 10 ó 15 años, cuando empezó a surgir una desconexión entre el crecimiento del turismo y la opinión pública. Lo que pasó en Barcelona probablemente ocurra en Madrid, o ya esté ocurriendo".

Con unos 7 millones de habitantes en la región, Madrid es la segunda mayor área metropolitana de la UE después de París. Pero su tamaño no se ha correlacionado con la conectividad. La capital francesa, Londres y Nueva York han sido durante mucho tiempo el epítome de las ciudades globales. El documentalista Ric Burns describió Nueva York como "un experimento para ver si todos los pueblos del mundo podían convivir en un solo lugar". Pero Madrid, sin salida al mar y en el centro de una vasta península, permaneció durante siglos como un producto de la árida meseta castellana, caricaturizada como una ciudad de burócratas, aristócratas, militares y clérigos.

Fernando Vilches, profesor jubilado de español, señala que la ciudad estuvo en gran medida aislada del mundo durante unos 40 años debido a la guerra civil española de 1936-1939 y la dictadura de Franco.

La adhesión a la CEE en 1986 trajo consigo una enorme inyección de fondos europeos. El gran salto a la fama de Barcelona se produjo con los Juegos Olímpicos de 1992. Mucha gente se mudó a Madrid procedente de zonas más pobres de España, y las privatizaciones de grandes empresas con sede en la capital en la década de 1990 -Telefónica, Repsol y, posteriormente, la aerolínea Iberia- aportaron un nuevo dinamismo económico. Sin embargo, dado que su presencia internacional se concentraba principalmente en Latinoamérica, los vínculos corporativos no transformaron la fisonomía de la ciudad. Lo mismo ocurrió con la inmigración: como la mayoría de los recién llegados eran católicos hispanohablantes, estos se integraron con relativa facilidad. Madrid crecía, pero conservó un aire de provincialismo hasta bien entrado este siglo.

Ahora, los vestigios de ese aislamiento han desaparecido. El año pasado, la Comunidad de Madrid recibió la cifra récord de 9,1 millones de turistas internacionales, un incremento del 60% desde 2016. Entre ellos se encontraba Jeff Bezos, el multimillonario fundador de Amazon, que eligió la ciudad para su despedida de soltero.

La población de la Comunidad de Madrid ha aumentado en más de 100.000 personas al año desde 2023, gracias a la política de puertas abiertas del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Muchos siguen siendo colombianos, venezolanos y peruanos de bajos ingresos. También hay 9.700 personas con visados de nómada digital, introducidos en 2023, que han atraído a profesionales con altos ingresos del sector tecnológico estadounidense.

La inversión extranjera también está aumentando, en parte porque España es una de las economías de mayor crecimiento en Europa. Sólo en los últimos 12 meses, en el sector financiero, Vanguard, State Street, Monzo, N26 y Octopus Investments han anunciado la apertura de nuevas oficinas en Madrid.

Además, la oferta de restaurantes internacionales se está multiplicando.

La singularidad de Madrid reside en que lo hace en la era del turismo impulsado por Instagram, el teletrabajo y la creciente brecha de riqueza entre Estados Unidos y Europa, sin mencionar a los autodenominados refugiados estadounidenses que buscan respiro del presidente Donald Trump. Estos factores son también el motivo de sus incipientes tensiones.

Americanos con dinero

El rostro de la región es Isabel Díaz Ayuso, que preside la Comunidad de Madrid desde 2019 y ha hecho de la "libertad" su lema. Mientras otros conservadores endurecen su postura sobre la inmigración, ella sigue ensalzando las virtudes de la apertura -en términos muy similares a los de su adversario Pedro Sánchez-, insistiendo en que debe ir acompañada de ley y orden.

"Es cierto que Madrid, entre las capitales europeas, necesitaba dar ese último paso hacia una mayor internacionalización. Como madrileña, que ha viajado mucho y valora la conexión con el mundo, siempre sentí que faltaba eso", afirma Díaz Ayuso.

El primer fin de semana de junio, según ella, fue el mejor exponente de los beneficios de su liberalismo acogedor. La visita del Papa León XIV congregó a un millón de católicos en las calles de la ciudad, y el rapero puertorriqueño Bad Bunny llenó el estadio del Atlético de Madrid, el Riyadh Air Metropolitano. La ciudad también acogió simultáneamente una importante feria del libro, una competición de artes marciales y el festival de música I Love Reggaeton.

Dabiz Muñoz, aclamado como el mejor chef del mundo durante tres años consecutivos, asegura que el 60% de los comensales de su restaurante insignia DiverXO es extranjero. El Real Madrid presume de que su vanguardista estadio Santiago Bernabéu se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad. En septiembre, Madrid comenzará a albergar un Gran Premio de Fórmula 1 durante diez años.

Isabel Pérez Moñino, la representante de Vox en la capital, ha acusado a Ayuso de "imponer un modelo que sustituye la vida por el espectáculo, que convierte a Madrid en un escaparate para unos pocos privilegiados, ignorando a la gente que realmente vive en nuestra comunidad".

La respuesta de Ayuso es que está decidida a preservar el carácter sencillo y auténtico de la ciudad. Sin embargo, este objetivo corre el riesgo de entrar en conflicto con un pilar fundamental de su estrategia turística: atraer a estadounidenses adinerados.

Estos se han visto atraídos, en parte, por la apertura o renovación de hoteles de lujo que cobran más de 1.200 euros por una habitación doble en fin de semana: el Four Seasons, el Mandarin Oriental Ritz y el Rosewood Villa Magna. La ciudad también ha sellado alianzas con agencias de viajes de alta gama como Virtuoso y Signature. "No tenemos reparos en buscar la excelencia en el lujo", asegura Ayuso.

Héctor Coronel, director de turismo del Ayuntamiento de Madrid, cree que, al centrarse en un turismo de calidad, la ciudad había modificado el perfil de sus visitantes estadounidenses. "Logramos este cambio dirigiéndonos a turistas que viajaban a otros destinos con los que queríamos compararnos, como Londres y París", explicó. Los visitantes estadounidenses a esas ciudades gastaban el doble, o incluso más, que los visitantes en Madrid.

Crisis de vivienda

Los nuevos residentes extranjeros más adinerados de Madrid han traído consigo un eclecticismo digno de una metrópolis global. Primero llegaron mexicanos, venezolanos y colombianos ricos en la década de 2010, que compraron apartamentos en el barrio de Salamanca. Ayuso simpatiza con los emprendedores que huyen de las narcodictaduras en Latinoamérica y afirma que "cualquier persona puede convertirse en madrileño".

Ahora son los estadounidenses. "Muchos ciudadanos que han hecho fortuna en el sector tecnológico se han mudado a Madrid porque es una ciudad hermosa y segura", sostiene Frank Powell, director del Runnymede College, uno de los mejores colegios internacionales de la ciudad.

También hay estudiantes estadounidenses en la universidad privada IE University o en las filiales madrileñas de instituciones estadounidenses como la Universidad de Nueva York, Schiller International y la Universidad de Saint Louis.

Madrid está experimentando un fenómeno similar al que vivieron París y Londres hace 25 o 30 años. Los inversores saben que un metro cuadrado en el centro de Madrid nunca perderá valor.

El capital extranjero ha contribuido a un aumento generalizado de los precios de la vivienda que ha desencadenado una crisis. Los apartamentos turísticos han empeorado la situación al reducir la oferta. Los precios de la vivienda en toda la ciudad se han disparado un 62% en los últimos cinco años, hasta alcanzar los 5.984 euros por metro cuadrado, según el portal inmobiliario Idealista. Los alquileres han aumentado un 64% en el mismo periodo.

Ayuso está recibiendo duras críticas por estos problemas inmobiliarios. Vox ha pedido sanciones fiscales para disuadir las compras masivas de fondos extranjeros y personas adineradas. El año pasado, Sánchez propuso una tasa para compradores de propiedades no residentes y no pertenecientes a la UE del cien por cien del precio de la transacción, pero la medida no ha sido aprobada por el Congreso.

Para abordar la escasez de vivienda el ayuntamiento liderado por José Luis Martínez-Almeida afirma que está simplificando el proceso de concesión de permisos de construcción, apoyando la conversión de oficinas en viviendas asequibles.

Nuevas costumbres

La nueva frontera de la gentrificación en Madrid es el barrio de Chamberí, que desde 2021 ha visto la llegada de los clubes privados Forbes House y Monteverdi, así como de la escuela estadounidense Brewster, cuyas cuotas anuales promedio de 21.000 euros la convierten en una de las más caras de la ciudad.

En las calles residenciales de Chamberí, los restaurantes hacen algo impensable para los españoles acostumbrados a cenar tarde: ofrecen dos turnos por noche e imponen un límite de dos horas para la comida. Lo antiguo y lo nuevo siguen coexistiendo, por ahora.

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Fuente original: Leer en Expansión
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