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Los detalles que explican por qué España fue imparable<br>

Los detalles que explican por qué España fue imparable<br>
Artículo Completo 570 palabras
Especial MARCA

REPORTAJE · UNA IDENTIDAD PARA VOLVER A REINAR

LA SEGUNDA
ESTRELLA DEL TOQUE

Dieciséis años después de Johannesburgo, España volvió a conquistar el mundo en Nueva York con la pelota como centro de todo.

PORGERMÁN PIZARRO Y JUAN IGNACIO GARCÍA-OCHOA

España conquistó en Estados Unidos el segundo Mundial de su historia sin traicionarse ni un solo día. Lo hizo siendo fiel a una idea que cambió para siempre el fútbol español en 2010 y que dieciséis años después sigue tan vigente como entonces: la pelota como centro de todo. La selección de Luis de la Fuente llevó ese legado a su máxima expresión, bordando el fútbol durante todo el campeonato con una generación irrepetible que convirtió el toque en una forma de competir y de ganar.

El camino hacia la segunda estrella fue prácticamente perfecto. España cerró el Mundial con siete victorias y un único empate, el del estreno ante Cabo Verde, un resultado que, lejos de sembrar dudas pese al ruido externo, reforzó todavía más la convicción del grupo. A partir de ahí, el equipo creció partido tras partido hasta convertirse en un mecanismo casi imparable, capaz de dominar a cualquier rival desde la posesión y el ritmo. Ningún equipo logró sacar a España de su plan. Ni la Francia de los cuatro fantásticos ni la siempre combativa Argentina.

La selección forma una piña antes de medirse a Arabia Saudí: el grupo como punto de partida de una identidad compartida.

DEFENDER
CON LA PELOTA

Ese dominio tuvo un efecto defensivo extraordinario. La selección solo recibió un gol en todo el torneo. No fue fruto de encerrarse atrás, sino precisamente de todo lo contrario. La presión tras pérdida, la recuperación inmediata y el control absoluto del balón redujeron al mínimo el trabajo de Unai Simón, que vivió uno de los Mundiales más tranquilos que se recuerdan para un portero campeón. España defendió atacando.

Unai Simón vuela para desviar un remate de Portugal en los octavos de final disputados en Dallas. FOTO · CHEMA REY Rodri, Lamine Yamal y Pedro Porro cierran el espacio ante una llegada de Bélgica.

EL MINUTO
106

La final ante Argentina resumió a la perfección todo lo que fue este equipo. Un partido de enorme exigencia, intenso, duro y cargado de tensión, pero en el que España terminó imponiendo su personalidad con claridad. Fue superior durante todo el encuentro, nunca renunció al balón y acabó encontrando el premio en la prórroga. En el minuto 106 apareció Ferran Torres para marcar un gol destinado a ocupar un lugar privilegiado en la historia de la selección. No fue el 116' de Iniesta en Johannesburgo, pero sí otro instante eterno. Otro tanto que regaló una estrella.

FOTO · EFE/EPA · WILL OLIVER Ferran Torres corre hacia el banquillo tras marcar en el minuto 106 el gol de la segunda estrella.

Así quedó cerrada una obra que trasciende el título. España no solo volvió a ser campeona del mundo. Volvió a demostrar que se puede conquistar el fútbol siendo fiel a una identidad. Como ocurrió en 2010, la segunda estrella nació del talento, del pase y de la paciencia. Dieciséis años después, el toque volvió a reinar en el mundo.

Fuente original: Leer en Marca
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