Durante los últimos años, la tendencia ha continuado creciendo. Hyuna Sung, epidemióloga principal del Departamento de Vigilancia y Equidad en Salud de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés), señala que a escala mundial se diagnostican a diario más de 9,000 casos de cáncer de aparición temprana. Sin embargo, advierte que “el aumento de la incidencia de cáncer entre los adultos jóvenes no refleja una sola historia”.
La investigadora explica en un artículo publicado esta semana en Nature que parte de este incremento podría estar relacionado con cambios en la clasificación o detección de algunos tumores. Un ejemplo es el cáncer de páncreas, cuyos diagnósticos aumentaron después de que, durante la década de 2010, se modificara la definición de la enfermedad para incluir los tumores neuroendocrinos pancreáticos, que se originan en las zonas del órgano responsables de producir insulina.
Sin embargo, no existen explicaciones equivalentes para justificar el incremento de los casos de cáncer colorrectal, cuya incidencia en personas menores de 50 años ha aumentado de forma constante durante las últimas décadas. A comienzos de este siglo, entre 5 y 7% de los diagnósticos de este tipo de cáncer correspondían a pacientes jóvenes. Actualmente, alrededor del 10% de los casos se presentan en personas menores de 50 años. La tendencia preocupa especialmente porque en países como Estados Unidos ya constituye la principal causa de muerte por cáncer entre los adultos jóvenes.
Múltiples hipótesis, ninguna definitiva
Diversos investigadores plantean que el crecimiento de los cánceres de aparición temprana podría ser consecuencia de una combinación de factores ambientales, metabólicos y biológicos.
Andrew Chan, gastroenterólogo del Massachusetts General Hospital, explica en declaraciones citadas por Nature que las generaciones más jóvenes han estado expuestas desde edades más tempranas a entornos que favorecen el desarrollo de trastornos metabólicoscomo la obesidad, condición que se ha relacionado con diversos tipos de cáncer.
Sin embargo, Kimmie Ng, directora fundadora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano del Dana-Farber Cancer Institute, advierte que la obesidad por sí sola no basta para explicar el incremento de los diagnósticos. Muchos pacientes que desarrollan estas neoplasias no presentan sobrepeso ni obesidad. Por ello, considera que es “fundamental comenzar a investigar nuevas exposiciones” que podrían estar contribuyendo al desarrollo de la enfermedad.
En esa línea, Chan encabezó una investigación destinada a analizar la posible relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y un mayor riesgo de desarrollar pólipos colorrectales y otras lesiones consideradas etapas iniciales del cáncer colorrectal en mujeres jóvenes. Los resultados indicaron una asociación entre patrones alimentarios ricos en estos productos y un mayor riesgo de padecer la enfermedad. No obstante, los autores reconocieron la necesidad de ampliar los estudios para incluir a otros grupos poblacionales y evaluar factores de riesgo adicionales.
publicado el año pasado examinó mutaciones genéticas en pacientes con esta enfermedad procedentes de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Irán, Japón, Polonia, Rusia, Tailandia, República Checa y Serbia. En la mayoría de las muestras se encontraron rastros de colibactina, una toxina producida por determinadas cepas de la bacteria Escherichia coli (E. coli).Los hallazgos sugieren que la exposición temprana a la colibactina podría favorecer la acumulación de mutaciones en las células del colon y el recto. Con el paso de las décadas, estos cambios podrían contribuir al desarrollo de comportamientos celulares anómalos. Según los autores, esta situación “podría contribuir al aumento en la incidencia de cáncer de colon de inicio temprano”.