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Los drones ucranianos apagan Crimea

Los drones ucranianos apagan Crimea
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De destino turístico idílico a zona de guerra, los ataques dejan a la región anexionada por Rusia a oscuras y sin abastecimientos
Los drones ucranianos apagan Crimea

De destino turístico idílico a zona de guerra, los ataques dejan a la región anexionada por Rusia a oscuras y sin abastecimientos

Regala esta noticia Añádenos en Google Turistas y vecinos pasean por Yalta pese a que los apagones dejan a oscuras la ciudad. (Reuters)

Álex Bustos

18/07/2026 a las 11:55h.

Kiev lucha desde hace tres meses para aislar la península de Crimea. Los ataques de las fuerzas armadas ucranianas contra este territorio lo han dejado ... con graves problemas de suministro de luz y combustible, lo que supone un duro golpe moral para Moscú, que lo considera la joya de la corona y celebró en 2014 con gran pompa su anexión bajo el lema «Crimea es nuestra».

Cuando tomó la península, el Kremlin justificó la acción como una «reconquista» debido a que el territorio había sido una región más del territorio ruso hasta 1991, año en que se disolvió la URSS. El referéndum de dudosa legitimidad que se hizo para concretar su unión al país euroasiático fue ampliamente criticado por la comunidad internacional, y la mayoría de las naciones del mundo no reconoce sus resultados.

Ya en la era soviética era un lugar muy apreciado para vacacionar, un atractivo que las autoridades rusas buscaron potenciar entre su población tras la anexión. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de esa estampa idílica de clima agradable, ritmo relajado y patrimonio histórico. En la región hay continuos apagones temporales y una severa escasez de gasolina que perjudica el día a día de sus habitantes; el propio gobernador impuesto por Rusia reconoció el pasado 13 de julio que algunas ciudades llevan casi dos semanas sin suministro eléctrico.

En otras zonas, las autoridades se han visto obligadas a implementar cortes de luz rotativos de tres horas diarias. Más allá de las molestias para los residentes, esta situación ha causado todo tipo de problemas: desde dificultades para el pago con tarjeta y cortes eléctricos repentinos que arruinan los alimentos de los frigoríficos en comercios y hogares hasta fallos en el suministro de agua, el alcantarillado y el servicio de telefonía móvil e Internet. Residentes de ciudades como Yalta, que sufre en menor grado estas privaciones, exponen en redes sociales que la propia ciudadanía está llevando ayuda humanitaria —que incluye generadores, combustible, agua embotellada y comida— a las localidades que acumulan una semana sin corriente.

Ataques continuos

Esta situación es el resultado de múltiples ataques ucranianos enfocados en destruir infraestructura clave. Kiev ha concentrado sus esfuerzos en objetivos estratégicos: subestaciones, redes eléctricas y centrales eléctricas como la termoeléctrica de Balaklava. Esta planta, que proveía entre un cuarto y un tercio de la electricidad de la región, sufre en la actualidad interrupciones intermitentes en su servicio. Si Ucrania consiguiera inutilizar por completo la capacidad de generación eléctrica, el escenario sería mucho más grave y podría desencadenar una grave catástrofe humanitaria en Crimea.

El sector petrolero regional también ha sufrido el impacto de los ataques, que han obligado a las autoridades coloniales a introducir un sistema de cupones para la adquisición de combustible en los surtidores de modo restringido. Buques cisterna, depósitos de crudo y tanques de almacenamiento han quedado inutilizados bajo los bombardeos de las fuerzas armadas ucranianas. El desabastecimiento de carburante es asfixiante, hasta el punto de que las autoridades regionales se vieron obligadas a suspender en junio de este 2026 la venta de hidrocarburos a civiles.

El ahora exministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, señaló que el propósito de su país es convertir Crimea en una «isla» logística; una estrategia que gana fuerza con los acontecimientos recientes y que ya está dejando sin fuerzas al sector turístico local.

Un destino menos apetecible

En 2021, con cerca de 9,5 millones de visitantes, Crimea fue el tercer destino turístico de todo el país euroasiático, solo por detrás de Moscú y el krai de Krasnodar (donde se ubica Sochi). La realidad actual es totalmente diferente. Antes del conflicto, muchas regiones rusas contaban con vuelos directos hasta Simferópol, la capital regional. Sin embargo, tras el inicio de la invasión, el Kremlin clausuró el espacio aéreo, lo que convirtió al puente de Kerch en la única infraestructura de conexión con Rusia.

Actualmente, el traslado solo es posible en tren o por carretera, y bajo estrictas limitaciones. Todavía en las calles y paseos es posible percibir ese halo ocioso, con playas concurridas y visitantes que salen a pasear o disfrutar de la noche pese a los apagones, especialmente en la ciudad de Yalta, a orillas del mar Negro en la costa septentrional. Pero, en general, las dificultades para llegar y la situación en la propia Crimea han mermado el interés en viajar a este territorio.

La población rusa no es ajena a la crisis que sufre la península. Por ello, según datos del portal de viajes TravelLine, cerca del 79% de las reservas para este verano se han cancelado. La situación es crítica; su economía se encuentra aún más ahogada al perder los ingresos del turismo, que en tiempos de bonanza representaban el 10% del producto regional. Un moscovita, que prefirió mantener el anonimato, explicaba a este medio que era un viajero habitual a la zona: «Desgraciadamente, este año me vi obligado a suspender el viaje en el último momento, pero la realidad es la que es», lamenta.

Moscú se enfrenta al desafío de sostener una fortaleza militar que simboliza su grandeza imperial, pero que sufre para cubrir las necesidades más elementales de la vida civil.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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