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«Los edificios se suelen caer por un intento de maximizar beneficios»

«Los edificios se suelen caer por un intento de maximizar beneficios»
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«Si no lo mantenemos, cualquier inmueble acabará en el suelo», asegura. Y no depende de que la construcción sea mejor o peor. Eso solo influirá en lo que tarde en derrumbarse

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El arquitecto y escritor Pedro Torrijos. José Ramón Ladra

Pedro Torrijos | Arquitecto y escritor

«Los edificios se suelen caer por un intento de maximizar beneficios»

La entrevista ·

«Si no lo mantenemos, cualquier inmueble acabará en el suelo», asegura. Y no depende de que la construcción sea mejor o peor. Eso solo influirá en lo que tarde en derrumbarse

César Coca

Sábado, 7 de febrero 2026, 13:00

... que había sido alumno. Dice que la música es para él un divertimento pero lo cierto es que entre sus publicaciones abundan las culturales. Seguramente eso le ha dado también otra forma de ver la arquitectura. En 'Catedral de escombros' (Ed. Debate) examina algunos célebres derrumbes. Y empieza por preguntarse acerca de la relevancia de un dato en el que rara vez nos detenemos: lo que pesa un edificio.

- Su libro expone catástrofes en edificios más o menos conocidos. Todos ellos, bastante nuevos. Parece que en los edificios de hace cinco, diez o incluso veinte siglos no pasan esas cosas.

- Eso es una falacia. La inmensa mayoría de los edificios de hace dos, cinco o veinte siglos se han hundido. Los que quedan en pie lo están porque siguen en uso y muy bien mantenidos. Yo siempre pienso en el que para mí es el edificio más bello: el Panteón de Roma. El uso y el mantenimiento son la clave de que siga ahí. El Empire State, que ya tiene cien años, puede durar cinco siglos más si interesa económicamente mantenerlo.

- Así es que esa es la clave, más allá de la calidad del proyecto arquitectónico y la propia calidad de la construcción.

- Es así siempre o casi siempre. Es cierto que si la construcción es terrible será más difícil mantenerlo en buenas condiciones. Luego también es verdad que hay proyectos arquitectónicos imposibles. Yo suelo citar el caso de la catedral de Beauvais, que no se pudo acabar porque era físicamente imposible y aún así lo que se construyó sigue ahí. Pero era un edificio destinado a caerse.

- Edificios que en los casos más antiguos no se sabe quién diseñó, pero sería un maestro de obra, un artesano muy alejado del 'star system' de la arquitectura actual.

- En algunos casos no eran conocidos, cierto, pero eran gente que sabía muchísimo. Y trabajaban con tiempo y haciendo muchas pruebas de ensayo y error. Eso permite a Bruneleschi diseñar la cúpula de la catedral de Florencia y anticiparse a todo lo construido hasta el momento.

Rascacielos

«Un rascacielos de una cierta esbeltez puede moverse un metro en un día de viento»

- ¿Cómo es posible que con las técnicas actuales, los materiales, sistemas de medición, la preparación de los arquitectos e ingenieros, un edificio o una autopista se vengan abajo sin que medie terremoto o explosión alguna?

- Sucede más por problemas de construcción que de diseño. Los edificios o los puentes se caen porque detrás hay una concatenación de causas. Aunque la causa general de que algo se caiga suele ser un intento por maximizar beneficios. Eso es más importante que reducirlo todo a cuestiones arquitectónicas.

- Usted habla de beneficios pero en la URSS, donde se supone que se regían por otros principios, los edificios también se caían.

- Claro, pero es que allí lo que se maximizaba era la propaganda. Chernobil fue un caso claro de esto que le estoy diciendo. No es una cuestión del capital como tal. Pasa en cualquier sistema.

- Se construye en rieras, se añaden pisos a edificios con cimientos y columnas pensados para una altura concreta, se hacen instalaciones industriales en su interior… Y los edificios se desploman. ¿Inconsciencia, ganas de hacer negocio rápido, la presión del propio sistema?

- En el libro cuento un caso muy famoso: el del edificio Rana Plaza, en Daca, en el que se habían acumulado causas que todas juntas originaron la catástrofe. Más alturas de las diseñadas, materiales de baja calidad, conversión de una parte del edificio comercial en industrial, lo que incrementó el peso, y otras. Las oficinas y tiendas de las plantas inferiores fueron evacuadas el día anterior a la catástrofe, pero los trabajadores textiles estaban allí cuando se vino abajo. Es simplemente una falta de respeto por las vidas ajenas. Y a veces no eres consciente de eso porque no es solo la consecuencia de una decisión. Suelo poner el ejemplo del Holocausto. No es que un día Hitler se levantara y ordenara el exterminio con métodos industriales de millones de personas. Fue una acumulación de pequeñas decisiones tomadas para agradar al jefe.

Los pequeños detalles

- Le preguntaba también por la construcción en las rieras. Eso es correr mucho riesgo.

- También eso es más complejo de lo que parece. Durante los años cincuenta a setenta, mucha gente del campo procedente de la provincia de Valencia y otras limítrofes se trasladó en busca de oportunidades. Esas personas compraron las casas que se hicieron allá donde había suelo para construir. No se trata solo de atribuir a alguien una maldad. Es cierto que el promotor quiere ganar más pero esa gente también tenía que vivir en algún sitio.

Tragedias

«Encontrar culpables cierra una narración y es como si lo hiciera también con la realidad»

- A veces el desastre llega entonces por la suma de pequeños detalles.

- Sucede porque se toma una decisión pequeñita tras otra, y todas equivocadas. Otro caso que cuento es el de la presa de Malpasset, en Francia. Bien diseñada pero construida sobre un terreno formado por gneis, una roca dura e impermeable que no permitía filtraciones. Cuando llegaron las primeras señales de alarma se decidió no vaciar la presa porque desaguar habría afectado a las obras de construcción de la autopista de la Costa Azul y Francia estaba empeñada en un desarrollo urgente. Cuando la presa se rompió generó una ola de 40 metros. Hubo 423 muertos. Pocas veces la responsabilidad se centra en una sola persona. En realidad, el único caso claro que conozco es el de Jesús Gil en el desplome del edificio de Los Ángeles de San Rafael.

- El debate sobre los culpables también reúne algunos clásicos, que serán reales pero que no sirve de nada citarlos: el cambio climático, obras que no se hicieron hace cincuenta años…

- Encontrar culpables cierra una narración y es como si lo hiciera también con la realidad. La responsabilidad se diluye de muchas formas. Se habla, en el caso de la dana, de obras que debieron haberse hecho años atrás. Pues quizá habría sucedido lo mismo. Pasa lo que con la alarma: ¿qué habría pasado si la alarma se hubiera enviado en el momento justo? No sabemos cuántas vidas habría salvado, pero seguro que no todas. Es lo que podemos concluir también en cuanto a otro tema que hemos tratado antes: si no se hubiese construido en zonas de riesgo habría habido menos muertos, pero no se habrían evitado todas las muertes.

- El debate entre el edificio construido con criterios funcionales y el concebido como una obra de arte o un desafío. El edificio escultura o el que es una chulería tecnológica aunque no aporta nada en cuanto a funcionalidad. ¿Qué opina?

- Los coeficientes de seguridad son enormes, en los edificios convencionales y en esos de los que me habla. Otra cosa es qué ganas tienes de gastar dinero de más. Si la inversión es privada, seguro que los promotores buscan otra cosa: publicidad, visibilidad… Pero riesgo, ninguno. El riesgo en realidad está en generar una burbuja como la de hace unos años, cuando todas las ciudades querían tener un edificio espectacular. Por eso hay unos cuantos por ahí sin terminar. En cuanto al riesgo, le aseguro que el número de edificios que se caen es matemáticamente despreciable. Pasa como con los accidentes de avión y coche. Muere muchísima más gente circulando en coche, pero los accidentes de avión tienen una espectacularidad que no se halla en los otros.

Edificios singulares

«El riesgo está en generar una burbuja como la de hace unos años, cuando todas las ciudades querían tener un edificio espectacular»

Derribar para construir

- La estrategia de algunas ciudades consiste en derribar edificios no demasiado antiguos para levantar otros mayores. ¿Son sostenibles ciudades así?

- No hay respuesta para eso. Nueva York, donde se produce ese fenómeno, apuesta por una sostenibilidad a largo plazo y busca otro tipo de beneficio: ser el más guapo del barrio, la ciudad que siempre es nueva. Dicho eso, una ciudad compacta es siempre más sostenible que una extensa, formada por urbanizaciones de chalecitos.

- ¿Cuál es la altura ideal de un edificio residencial?

- Ese ideal implicaría establecer algunos parámetros no fáciles de definir. No hay razón arquitectónica alguna, pero hay un punto a partir del cual a alguna gente la da miedo y por eso los pisos suelen ser más baratos. En un distrito como Manhattan, puede que el ideal esté en rascacielos de 40-50 pisos. En Madrid no deberían superar los 30-35, pero es algo que tiene que ver con otras razones vinculadas al entorno.

- El día del apagón, cuando hubo ciudades sin luz durante horas, más de uno lamentaría vivir en el piso 40. O cuando hay episodios de mucho viento, el ruido y la dificultad para abrir las ventanas son problemas serios.

- Son circunstancias excepcionales y no se puede construir pensando en ellas, aunque si los apagones se repitieran dejarían de ser excepcionales y habría que tenerlos en cuenta. De todas formas, el enemigo mayor de un rascacielos, sobre todo si es esbelto, es el viento. El edificio ha de ser sólido y al tiempo flexible para no caerse. Y en cuanto a la ventilación, los rascacielos de Nueva York tienen ventilación mecánica. Son circunstancias especiales, sí. Un rascacielos de una cierta esbeltez se puede mover hasta un metro un día de mucho viento.

Rascacielos

«En Madrid no deberían superar los 30-35 pisos, pero eso tiene que ver con razones vinculadas al entorno»

- Usted ha hablado de la música de algunos edificios. Los hay que tienen sus propias obras, como el Guggenheim de Bilbao.

- Para mí eso es un divertimento. Es cierto que Xenakis trabajaba con Le Corbusier y hablaba mucho de ello y hacía música para edificios.

- ¿Cómo se relaciona la música con el edificio: una obra barroca si el edificio lo es, o de vanguardia, o no tiene nada que ver?

- Eso sería muy superficial. Además, el barroco musical y el arquitectónico no tienen nada que ver. El musical se relaciona más con la arquitectura del Renacimiento, y el arquitectónico más con el Romanticismo. La música va unos años por detrás hasta inicios del siglo XX. Un ejemplo: en la película 'El golpe' (George Roy Hill, 1973), ambientada en los años treinta, suena mucho un ragtime de Scott Joplin que había escrito en 1902 y que en el momento de la película nadie escuchaba. Lo que se escuchaba entonces era el charlestón y el jazz, pero en la película encaja mejor el ragtime.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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