En el universo de 'El Señor de los Anillos', un palantir es la piedra vidente que Saruman usa para comunicarse con Sauron. El hecho de haber elegido este nombre para una empresa que se dedica a la vigilancia masiva ya era toda una declaración de intenciones. Después de años llevando a cabo un trabajo éticamente cuestionable, ahora algunos empleados se empiezan a preguntar si ellos son los malos de la película. Amigos, daos cuenta.
Qué está pasando. Lo cuentan en Wired. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se ha convertido en una pieza clave en la política antimigratoria del gobierno. La empresa ha firmado contratos con el ICE y su tecnología permite identificar y deportar a inmigrantes en situación irregular. Además, se ha usado en operaciones militares como la guerra de Irán, en la que se produjo un bombardeo que mató a más de 100 niños. Esto ha provocado una crisis interna, con algunos empleados y exempleados preocupados porque la empresa ha pasado de "prevenir abusos" a directamente fomentarlos.
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Por qué es importante. Palantir fue fundada después de los ataques del 11-S, un contexto en el que la vigilancia de la ciudadanía estaba justificada bajo la narrativa del antiterrorismo. Ahora, la tecnología de Palantir se está usando para vigilar a sus propios ciudadanos y es clave en ataques que han resultado en víctimas mortales. No es que antes fueran hermanitas de la caridad, pero se están cruzando líneas que son demasiado rojas hasta para quienes los defendían.
La respuesta de la empresa. Las críticas de los empleados comenzaron tras el asesinato de Alex Pretti a principios de año. Dentro de un canal de Slack, algunos empleados empezaron a cuestionar la relación de la empresa con el ICE. “En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto”, comentaba uno de ellos.
Palantir respondió eliminando los mensajes varios días después, supuestamente para evitar filtraciones. Al mismo tiempo, la empresa empezó a organizar sesiones de preguntas y respuestas para atajar las dudas que pudiera haber, así como la posibilidad de conocer más detalles bajo contratos de confidencialidad. Para muchos empleados esto fue un intento de silenciar las críticas y no de afrontarlas.
El giro ideológico. Alex Karp, CEO y cofundador de Palantir, solía definirse a sí mismo como socialista y defendía a candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se ha convertido en un aliado clave de Trump y su discurso defiende políticas autoritarias. Hace unos días publicó un manifiesto de 22 puntos en X que ha desatado una oleada de críticas por sus ideas nacionalistas y militarizadas. Este texto también provocó una conversación en Slack, en la que varios empleados se mostraban avergonzados de que se hubiera publicado con la cuenta oficial de la empresa y que varios conocidos les habían preguntado al respecto.
Va a ser que sí. Es la respuesta corta a la pregunta que se hacen los empleados y hay muchos indicios que apuntan a que, efectivamente, son los malos. Cuentan en El País que la empresa acumula bastantes acusaciones por no respetar los derechos humanos. Ya en 2020 lo alertaba Amnistía Internacional y la consultora MSCI le dio una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Peter Thiel, su fundador, dice abiertamente que no cree que "la libertad y la democracia sean compatibles". Lo llamativo es que, conociendo el historial de la empresa y las ideas autoritarias de sus líderes, haya empleados que aún tengan dudas.
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La noticia
Los empleados de Palantir empiezan a hacerse una pregunta incómoda: ¿somos los malos de la película?
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por
Amparo Babiloni
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Los empleados de Palantir empiezan a hacerse una pregunta incómoda: ¿somos los malos de la película?
La deriva ideológica de la empresa, cuya tecnología es usada en guerras y por el ICE, está causando una crisis interna
En el universo de 'El Señor de los Anillos', un palantir es la piedra vidente que Saruman usa para comunicarse con Sauron. El hecho de haber elegido este nombre para una empresa que se dedica a la vigilancia masiva ya era toda una declaración de intenciones. Después de años llevando a cabo un trabajo éticamente cuestionable, ahora algunos empleados se empiezan a preguntar si ellos son los malos de la película. Amigos, daos cuenta.
Qué está pasando. Lo cuentan en Wired. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se ha convertido en una pieza clave en la política antimigratoria del gobierno. La empresa ha firmado contratos con el ICE y su tecnología permite identificar y deportar a inmigrantes en situación irregular. Además, se ha usado en operaciones militares como la guerra de Irán, en la que se produjo un bombardeo que mató a más de 100 niños. Esto ha provocado una crisis interna, con algunos empleados y exempleados preocupados porque la empresa ha pasado de "prevenir abusos" a directamente fomentarlos.
Por qué es importante. Palantir fue fundada después de los ataques del 11-S, un contexto en el que la vigilancia de la ciudadanía estaba justificada bajo la narrativa del antiterrorismo. Ahora, la tecnología de Palantir se está usando para vigilar a sus propios ciudadanos y es clave en ataques que han resultado en víctimas mortales. No es que antes fueran hermanitas de la caridad, pero se están cruzando líneas que son demasiado rojas hasta para quienes los defendían.
La respuesta de la empresa. Las críticas de los empleados comenzaron tras el asesinato de Alex Pretti a principios de año. Dentro de un canal de Slack, algunos empleados empezaron a cuestionar la relación de la empresa con el ICE. “En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto”, comentaba uno de ellos.
Palantir respondió eliminando los mensajes varios días después, supuestamente para evitar filtraciones. Al mismo tiempo, la empresa empezó a organizar sesiones de preguntas y respuestas para atajar las dudas que pudiera haber, así como la posibilidad de conocer más detalles bajo contratos de confidencialidad. Para muchos empleados esto fue un intento de silenciar las críticas y no de afrontarlas.
El giro ideológico. Alex Karp, CEO y cofundador de Palantir, solía definirse a sí mismo como socialista y defendía a candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se ha convertido en un aliado clave de Trump y su discurso defiende políticas autoritarias. Hace unos días publicó un manifiesto de 22 puntos en X que ha desatado una oleada de críticas por sus ideas nacionalistas y militarizadas. Este texto también provocó una conversación en Slack, en la que varios empleados se mostraban avergonzados de que se hubiera publicado con la cuenta oficial de la empresa y que varios conocidos les habían preguntado al respecto.
Va a ser que sí. Es la respuesta corta a la pregunta que se hacen los empleados y hay muchos indicios que apuntan a que, efectivamente, son los malos. Cuentan en El País que la empresa acumula bastantes acusaciones por no respetar los derechos humanos. Ya en 2020 lo alertaba Amnistía Internacional y la consultora MSCI le dio una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Peter Thiel, su fundador, dice abiertamente que no cree que "la libertad y la democracia sean compatibles". Lo llamativo es que, conociendo el historial de la empresa y las ideas autoritarias de sus líderes, haya empleados que aún tengan dudas.