Ampliar
Trump se obsesionó con el nombre Barron, que ahora lleva uno de sus hijos. Los engaños de Trump antes de la IA: sus tres identidades secretasEl republicano ha llegado a utilizar hasta tres identidades diferentes desde la década de 1980 para sondear a los periodistas o trasladar informaciones interesadas
Viernes, 17 de abril 2026, 00:33
... conocen. En los años 80, cuando Internet aún estaba en pañales, la Inteligencia Artificial a la que tanto le gusta recurrir al ahora presidente de Estados Unidos no era más que ciencia ficción. Pero al mandatario tampoco le hacía falta esta tecnología para engañar a los periodistas e influir en los medios. Mientras que hoy en día, cualquiera con acceso a la red puede encontrar información sobre alguien tecleando su nombre en cualquier buscador, en aquella época resultaba más complicado vincular una voz o un rostro con un nombre, era fácil ocultarse tras una llamada.Jonathan Greenberg, el periodista que descolgó aquel teléfono, asegura en 'The Washington Post' que John Barron era en realidad el propio Trump. «Modificaba su acento y sus cadencias, pero era claramente él. No sé cómo no vi el engaño», se lamenta décadas más tarde. Cuatro años antes, en 1980, otra persona con el mismo nombre y descrito como «vicepresidente de la organización Trump», había aparecido en un artículo en la primera plana del 'New York Times' defendiendo una decisión del millonario. El engaño se remontaba a mucho tiempo atrás y continuó durante décadas.
Noticias relacionadas
Las alucinaciones de Trump: de ser Jesucristo a disparar excrementos desde un caza o jugar con Cristiano Ronaldo
El presidente de EEUU borra su polémica foto en la que se retrataba como Jesucristo
A lo largo de la vida de Trump, hay rastros sobre la fascinación que sentía por el nombre Barron. Cuando salía con la actriz Marla Maples (estando casado con su primera esposa Ivana) usaba este alias para dejarle mensajes. En 2004, cuando Trump encargó una serie dramática de televisión basada en su vida, su única petición fue que el personaje principal se llamara así, el mismo nombre que también le dio a uno de sus hijos con Melania, su actual esposa. El biógrafo de Trump, Michael D'Antonio, relató en 2015 que el padre del actual presidente, Fred Trump, también usaba un alias; 'Señor Green'.
En 1990 citaron al magnate a declarar por difundir información falsa. Trump admitió ante el tribunal haber utilizado «en ocasiones» ese nombre y confirmó que John Barron era una identidad inventada para influir en la narrativa mediática.
Morbo y exageración
Pero aquel fue solo el principio. A pesar del juicio, el magnate creó nuevas identidades. Se hacía pasar por secretario de prensa, portavoz o relaciones públicas para promocionar su imagen, al mismo tiempo que tanteaba la información de la que disponían los medios y el enfoque con el que tratarían distintos asuntos.
Solo un año después del juicio, Trump ya tenía un nuevo seudónimo: John Miller. Aunque en sus llamadas trataba de modificar su voz y siempre hablaba en tercera persona, se pasaba horas al teléfono con los periodistas y no tenía reparos en narrar las vivencias de esta 'tercera persona' con detalles demasiado personales como para no ser propios.
En 1991, Sue Carswell, entonces reportera de la revista People, informaba sobre la telenovela en la que se había convertido el divorio del magnate con Ivana. Una ruptura marcada por supuestos romances con numerosas celebridades. Carswell recibió una llamada de Miller, quien aportó una explicación extraordinariamente sincera y detallada de por qué Trump había dejado a su amante por la modelo italiana Carla Bruni. Miller resultó ser un portavoz con una perspicacia excepcional para comprender los pensamientos y sentimientos más íntimos de su cliente.
Trump estaba a disposición de los periodistas a cualquier hora e incluso les llamaba para ofrecerles directamente las historias más morbosas
Los supuestos portavoces de Trump siempre se jactaban de su gran fortuna y su atractivo, un patrón que se repitió a lo largo de los años. Aseguraba que las actrices y celebrities del momento «se sentían atraídas por él», incluso presumió de que Madonna «quería salir con él» y de que tenía «múltiples novias».
Pero al magnate aún le faltaba explorar una identidad ficticia más. En mayo de 2024, cuando se encontraba en plena carrera electoral, fue declarado culpable de pagar a la actriz porno Stormy Daniels para que no aireara sus encuentros sexuales. El letrado de ella, Keith Davidson, aseguró que acordaron que Daniels firmara el acuerdo bajo el nombre de Peggy Peterson, mientras que el político utilizó el alias de David Dennison, inspirado en un antiguo compañero del instituto que practicaba hockey. De acuerdo con el portal Politico, al propio Dennison le hizo ninguna gracia que su nombre se empleara con ese propósito.
Carswell, al escuchar ahora las grabaciones de las llamadas, afirma que es «ridículo» que fingiera ser su propio publicista, pero que esto también revela «el control que quería ejercer sobre la cobertura mediática de sus historias» al no contratar a un tercero.
a guy who claimed to be named John Barron and sounded a lot like Trump called into C-SPAN to complain about the Supreme Court's tariff decision and call Hakeem Jeffries "a dope"
— Aaron Rupar (@atrupar) February 22, 2026
(John Barron is a pseudonym Trump has used for himself when talking to journalists) pic.twitter.com/UixNjll7NB
Desde sus primeros pasos en el sector inmobiliario neoyorquino, Trump mostró una gran habilidad para manejar a la prensa. Sostenía que toda publicidad, positiva o negativa, era beneficiosa. Estaba a disposición de los periodistas a cualquier hora e incluso les llamaba para ofrecerles directamente las historias más morbosas.
«Una cosa que he aprendido sobre la prensa es que siempre están ávidos de una buena historia, y cuanto más sensacionalista, mejor», escribió el republicano en su libro superventas 'El arte de la negociación', en el que evitó pronunciarse sobre el uso de identidades falsas para promocionarse, pero sí develó por qué se aparta de la verdad. «Juego con las fantasías de la gente. Las personas se entusiasman con quienes piensan a lo grande, por eso, un poco de hipérbole nunca viene mal». Trump ha sido un visionario que se ha ido adaptando a los tiempos y ahora emplea la tecnología para esparcir sus bulos a nivel global.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión