- MALCOLM MOORE, MEHUL SRIVASTAVA Y ABIGAIL HAUSLOHNER
El conflicto lleva a los países a estudiar planes que replican el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, a pesar de su enorme coste y complejidad.
La amenaza del control indefinido de Irán sobre el Estrecho de Ormuz está llevando a los países del Golfo a evaluar costosos planes para la construcción de oleoductos que eviten este punto estratégico y les permitan continuar exportando petróleo y gas.
Funcionarios y ejecutivos de la industria afirman que los nuevos oleoductos podrían ser la única manera de reducir la persistente vulnerabilidad de los países del Golfo ante las interrupciones en el estrecho, aunque dichos proyectos serían costosos, complejos y tardarían años en completarse.
El conflicto actual ha puesto de relieve el valor estratégico del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudií, de 1.200 km de longitud. Construido en la década de 1980 ante el temor de que la "guerra de los petroleros" entre Irán e Irak cerrara el estrecho, ahora es una vía de suministro vital. La infraestructura transporta 7 millones de barriles de petróleo diarios al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, evitando por completo paso por el estrecho de Ormuz.
Amin Nasser, CEO de Aramco, la petrolera estatal saudí, declaró a analistas el mes pasado que el oleoducto es la "principal ruta que estamos aprovechando actualmente".
Ahora, Riad estudia cómo exportar una mayor parte de su producción diaria de 10,2 millones de barriles a través de oleoductos, en lugar de hacerlo por aguas controladas por Irán. Esto incluye analizar si debería ampliar aún más la capacidad del oleoducto Este-Oeste o construir nuevas rutas.
Los planes anteriores para la construcción de oleoductos en la región se han estancado en numerosas ocasiones debido a los altos costes y a su complejidad. Sin embargo, Maisoon Kafafy, asesor principal de los programas para Oriente Próximo del Atlantic Council, afirmó que el ambiente en el Golfo ha cambiado. "Percibo un cambio de la teoría a la realidad operativa. Todos ven el mismo mapa y llegan a las mismas conclusiones", afirmó.
En lugar de proyectos individuales, la opción más sólida "no es un único oleoducto alternativo, sino una red de corredores", explicó Kafafy, aunque añadió que también sería la más difícil de lograr.
A largo plazo, es probable que los nuevos oleoductos formen parte de rutas comerciales por las que pueda circular una gama más amplia de mercancías, además del petróleo y el gas.
Una opción es la reactivación de los planes liderados por Estados Unidos para un ambicioso corredor que iría desde la India a través del Golfo Pérsico hasta Europa, denominado IMEC, según un funcionario del Golfo. Sin embargo, parte de este proyecto incluía en un principio un oleoducto que podría generar controversias, ya que llegaba hasta el puerto israelí de Haifa.
Yossi Abu, CEO de la empresa israelí NewMed Energy, se mostró confiado en que se construirían oleoductos hacia el Mediterráneo, independientemente de si terminaban en puertos israelíes o egipcios. "La gente necesita controlar su propio destino, con sus aliados", afirmó. "Necesitamos oleoductos y conexiones ferroviarias en toda la región, en tierra firme, sin crear cuellos de botella que nos obstaculicen". Christopher Bush, CEO de Cat Group, la empresa privada libanesa que fue una de las principales constructoras del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, afirmó que había mucho interés en nuevos proyectos incluso antes de que comenzara la guerra. "Hemos recibido consultas sobre diversos oleoductos", dijo.
En su opinión, los obstáculos siguen siendo inmensos. El precio de replicar el oleoducto Este-Oeste actual, que implicó la voladura del duro basalto de la cordillera del Hiyaz en la costa saudí del Mar Rojo, sería de al menos 5.000 millones de dólares, calculó Bush. Las propuestas para rutas más complejas que atraviesen varios países desde Irak a través de Jordania, Siria o Turquía costarían entre 15.000 y 20.000 millones de dólares.
Sin embargo, los riesgos para la seguridad incluyen la gran cantidad de bombas sin explotar en Irak y la continua presencia del Estado Islámico u otros grupos militantes. Los oleoductos que se dirigen al sur, hacia los puertos de Omán, también se enfrentarían a la dificultad de atravesar desiertos y montañas rocosas, advirtió Bush.
Los puertos de Omán no son inmunes a las amenazas de seguridad iraníes. Los ataques con drones contra el puerto clave de Salalah en los últimos días obligaron a su cierre temporal.
Tampoco está claro quién operaría el oleoducto y controlaría el flujo. Una red de oleoductos requeriría que los países del Golfo "abandonen sus políticas individualistas y colaboren. Siempre se ha considerado más barato y seguro traer un barco, cargarlo y navegar", agregó Bush. A corto plazo, las opciones más viables podrían ser ampliar el oleoducto Este-Oeste y también la ruta existente de Abu Dhabi hacia Fujairah. Esto aumentaría la capacidad sin las complicaciones de una nueva infraestructura transfronteriza.
Arabia Saudí también podría desarrollar más terminales de exportación en su costa del Mar Rojo, incluyendo el puerto de aguas profundas que se está construyendo para la ciudad futurista Neom. "Estoy seguro de que se están planteando esa una posibilidad. Hay muchas mentes brillantes analizando todo esto ahora mismo. No es fácil", afirmó Bush.
El Ministerio de Energía de Arabia Saudí no respondió a la solicitud de comentarios.
Un alto ejecutivo del sector energético afirmó que Abu Dhabi "siempre ha tenido un plan B para un segundo oleoducto a Fujairah". Sin embargo, añadió que es probable que no se tomen decisiones hasta que se aclare la situación a largo plazo del Estrecho de Ormuz. Adnoc, la petrolera estatal de Abu Dhabi, declinó hacer comentarios.
Reino Unido lidera las conversaciones entre 35 países con el objetivo de formar una coalición para reabrir el estrecho.
Kafafy coincidió en que los estados del Golfo tardarán un tiempo en evaluar la situación de la vía marítima, pero afirmó que ahora reconocen que la magnitud de la actual crisis energética exige un cambio de estrategia. "Las conversaciones han avanzado en la cadena de mando. No espero que [el statu quo] vuelva a ser como antes del conflicto", concluyó.
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