El equipo inicial de estudiantes del proyecto BLESS. UFV Omicrono
Aviación y Espacio Los estudiantes españoles que están desarrollando el WiFi del futuro: se va a probar en un globo a 30 km de la TierraBLESS, que busca validar en el espacio el protocolo WiFi HaLow, es el único proyecto español seleccionado por la ESA dentro de su programa BEXUS.
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Ismael Marinero Publicada 31 marzo 2026 02:45hEn octubre de 2026, un globo estratosférico despegará desde el norte de Suecia con un experimento diseñado por un equipo de estudiantes españoles a bordo. El aparato ascenderá hasta 30 kilómetros de altura, donde la temperatura desciende a decenas de grados bajo cero y la presión atmosférica es una fracción de la que existe al nivel del mar.
En esas condiciones extremas, el dispositivo intentará hacer algo inédito hasta la fecha: validar en vuelo el comportamiento de una variante del WiFi con potencial para conectar drones, satélites y redes industriales de todo el mundo.
El proyecto se llama BLESS y es el único español seleccionado este año por la Agencia Espacial Europea (ESA) dentro del programa REXUS/BEXUS, una iniciativa que permite a equipos universitarios europeos desarrollar y enviar experimentos reales a la estratosfera.
Qué es el WiFi HaLow
El WiFi convencional es rápido pero tiene un alcance limitado: cualquier usuario sabe que la señal se degrada con la distancia o los obstáculos. WiFi HaLow (IEEE 802.11ah) es una variante diseñada precisamente para superar esa limitación y destinada al Internet de las Cosas (IoT).
Carmen Moreno, estudiante de 22 años de Ingeniería Informática en la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) y una de las 10 integrantes del equipo BLESS (BEXUS HaLow Evaluation in Stratospheric Systems), explica la diferencia: "WiFi HaLow es un protocolo de comunicaciones con una frecuencia por debajo de 1 GHz, más limitada que la que suele tener WiFi normal. Eso limita el ancho de banda e impide que transmita mucha información, pero lo que le permite es llegar a una distancia mucho mayor".
El equipo viajó a Kiruna (Suecia), donde se va a lanzar el globo estratosférico. ESA Omicrono
El resultado práctico es significativo: mientras el WiFi doméstico pierde señal a pocas decenas de metros, HaLow puede mantener una conexión estable a distancias de, al menos, 1 kilómetro.
Su aplicación no está pensada para el consumo doméstico, sino para entornos industriales y de conectividad masiva de dispositivos. "Se está empezando a utilizar en Europa para granjas con drones, porque permite conectar muchísimos más dispositivos, hasta 8.000, a un mismo punto de acceso que el WiFi normal".
Sin embargo, el potencial de esta tecnología va más allá y por eso también está ganando terreno en el sector aeroespacial: "La NASA está empezando a estudiarlo para potenciar la comunicación con los satélites", señala Moreno.
En 2025, la agencia espacial estadounidense adjudicó a Solstar Space un contrato para desarrollar un sistema de WiFi HaLow destinado al programa Artemis, diseñado para conectar a astronautas, robots y activos orbitales en la superficie de la Luna.
Hito de conectividad de la ESA: un satélite GEO logra transmitir internet de alta velocidad a un avión gracias a un láserEl problema es que el protocolo carece hasta ahora de validación en vuelo y en un entorno tan extremo como el espacio: se desconoce con precisión cómo reaccionará el hardware comercial ante temperaturas extremas, presiones mínimas o altos niveles de radiación, y esos son precisamente algunos de los objetivos del proyecto BLESS.
A por el récord
La marca actual de distancia con WiFi HaLow (1,06 kilómetros) la lograron dos aficionados estadounidenses que midieron la señal de forma horizontal entre dos montañas. Pero nadie ha evaluado todavía hasta dónde puede llegar la conectividad en dirección vertical. "Nosotros lo que queremos es, en primer lugar, batir un récord en distancia vertical", explica Moreno con cierto orgullo.
Pero el objetivo del experimento va más lejos todavía. Durante las seis horas de vuelo, el equipo formado por ocho madrileños y dos mexicanos (todos estudiantes de la UFV) registrará el comportamiento del sistema en cada fase del ascenso, correlacionando los datos de conectividad con las condiciones ambientales de cada momento.
"Cuando cualquiera vaya a utilizarlo en un futuro, sabrá que a partir de una temperatura o un nivel de radiación determinado dejará de funcionar o empezará a comportarse de otra forma", detalla la estudiante.
Uno de los globos estratosféricos usados por la ESA en el programa BEXUS. ESA Omicrono
El resultado del experimento será un conjunto de datos de referencia que cualquier ingeniero o empresa podrá usar a la hora de desplegar HaLow en condiciones similares, desde plataformas de gran altitud hasta constelaciones de satélites.
Del aula al espacio
El origen del proyecto ilustra a la perfección el potencial de la formación orientada a proyectos reales. El equipo nació en el contexto de una asignatura de Internet de las Cosas de la Escuela Politécnica Superior de la UFV, cuando la profesora Silvia Romero, que trabaja también en la empresa aeroespacial GMV, propuso a sus alumnos presentar su proyecto académico como candidatura al programa BEXUS.
Era una apuesta arriesgada, al menos a priori. Los programas de vuelo estratosférico están habitualmente dominados por perfiles de ingeniería mecánica e industrial, y el equipo inicial estaba formado por cinco estudiantes de informática, con Mario Martínez como líder del proyecto y Moreno como una de las integrantes. Sin embargo, la incorporación de WiFi HaLow a su propuesta marcó la diferencia.
Cassandra, el nuevo material europeo para poder tener naves espaciales que se autorreparan: el calor logra cerrar las grietasEn el taller celebrado en noviembre de 2025 en ESTEC, la sede de la ESA en los Países Bajos, un experto de la agencia mostró un interés especial por el protocolo HaLow y animó a centrar todo el experimento en esta tecnología.
Desde entonces, el equipo de estudiantes entre los 20 y los 24 años ha crecido hasta sumar diez integrantes, incorporando perfiles de Ingeniería Mecánica e Industrial para atender las exigencias técnicas del proyecto.
"Lo más difícil", reconoce Carmen, "es compaginar el proyecto con los estudios. Tenemos sesiones de trabajo y clases por la mañana y cualquier margen disponible lo dedicamos al experimento". El escaso margen que tienen impone un ritmo acelerado, ya que el tiempo total para lanzar su prototipo a la estratosfera será inferior a un año.
El otro gran desafío al que se están enfrentando Moreno y sus compañeros es la necesidad de adquirir y aplicar rápidamente conocimientos de disciplinas alejadas de su formación inicial. "Lo que más me está retando es la electrónica. Estoy aprendiendo a diseñar PCBs (circuitos impresos), acabo de entender qué es un termistor... Son cosas que nunca había necesitado como estudiante de informática", reconoce.
Los estudiantes seleccionados por el programa BEXUS de la ESA, entre ellos el equipo de BLESS. ESA Omicrono
La experiencia también está redefiniendo las expectativas profesionales del equipo. "Estamos viendo el espacio como una opción de futuro. Como informáticos de primeras no se nos ocurrió que tuviéramos cabida ahí, pero es justo al contrario, tenemos un perfil muy demandado y hay poca gente que se atreve a dar el paso".
Aunque todavía faltan meses para la fecha del lanzamiento, la tensión y las altas expectativas no son fáciles de manejar. "Es un momento en el que te lo juegas todo. Ves el globo y piensas: ¡tiene que funcionar! Todo el trabajo que hemos hecho en diez meses tiene que subir a la estratosfera".
Después, les quedará trabajo por delante. Tras las seis horas de misión, el equipo analizará los datos recogidos y elaborará sus conclusiones, que servirán para sentar las bases del futuro del proyecto.
La ESA ha invitado a los integrantes de BLESS a presentar los resultados en un congreso internacional en 2028. Pero la ambición de Moreno y sus compañeros va más allá y quieren publicar un artículo científico con toda la información obtenida. Así, un proyecto que nació en el aula podría terminar estableciendo un referente técnico para el uso del WiFi en entornos aeroespaciales.