Shanksville recibe hoy a miles de visitantes para honrar a los pasajeros que murieron al intentar recuperar el control de un avión de United
Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las aeronaves impactó contra un lateral del Pentágono. (Reuters) 11/09/2026 Actualizado a las 00:21h.Shanksville. Los restos de varios abetos quemados recuerdan que hasta este lugar tranquilo de Pensilvania llegó el terror de Al Qaeda en 2001. El Muro ... de los Nombres, al lado de la Plaza del Monumento que preside una gran roca, indica que aquí se produjo una de las gestas heroicas más importantes de este siglo en la historia de Estados Unidos. En Shanksville se estrelló uno de los cuatro aviones secuestrados por los terroristas del 11-S, después de que sus 44 pasajeros se rebelasen y les hicieran frente en pleno vuelo.
Resulta singular el respeto que cada año se percibe en el homenaje a las víctimas. «El intento de recuperar el avión no lo llevaron a cabo los Navy SEAL, ni los SWAT, ni los Rangers del ejército, sino gente común y corriente. Fue el primer contraataque terrorista protagonizado por civiles, y eso es lo más destacable de esta historia», cuenta al 'Washington Examiner' Stephen Clarck , superintendente de los Parques Nacionales del Oeste de Pensilvania..
La Zona Cero neoyorquina ha sido vistada al menos por 40 millones de personas. El Museo del 11-M y el complejo que lo rodea ha atraído entre 14 y 17 millones de norteamericanos y turistas desde su apertura en 2014. La página web del Monumento Nacional de Shanksville indica que el flujo de visitas se aproxima a los 4 millones. «Si bien es más moderado, el lugar sigue siendo una parte fundamental de la historia» de Estados Unidos, se enorgullece.
Sus rectores han decidido dedicar los actos del 11-S a la «próxima generación», a todos esos millones de estadounidenses que en 2001 no habían nacido o eran aún muy pequeños. El centro ha sacado de sus almacenes decenas de objetos que mantenía guardados en sus almacenes; entre ellos la chaqueta del uniforme que vestía la jefa de cabina Lorraine Bay y la americana de un agente del Servicio de Pesca y Vida Silvestre. La víctima se llamaba Rich Guadagno y portaba una agenda de trabajo. «Está abierta hasta el 11 de septiembre, donde pone 'vacaciones anuales'», señala Clark con pesar.
El dramático viaje del vuelo 93 ha sido recogido en libros, películas y canciones. 'Let's Rolls' fue compuesta por el rebelde músico canadiense Neil Young en 2001, profundamente impactado por los atentados islamistas. L.A. Guns también acuñó su propio tema un año más tarde: 'OK Let's Roll'. En ambos casos, el título aludía a una frase pronunciada por un pasajero, Todd Beamer, durante una conversación telefónica con una supervisora de la aerolínea, a la que pudo relatar durante casi un cuarto de hora lo que sucedía a bordo.
Pelea a bordo
Beamer. comercial de software informático y antiguo jugador de béisbol, logró comunicarse con su móvil con las oficinas de United Airlines. En ese momento, el pasaje ya sabía que tres aviones habían impactado en Nueva York y Virginia y dieron por hecho que los terroristas habían convertido el suyo en un misil directo al templo de la democracia estadounidense. Durante la conversación, informó a su interlocutora que los viajeros habían votado y tenían la intención de asaltar la cabina. «Si no lo logro, por favor llame a mi familia y dígales cuánto los amo», le rogó a la supervisora. Beamer estaba casado y esperaba una hija. A continuación desde la oficina de la aerolínea se escuchó cómo susurraba a otro pasajero: «¿Estás listo? Ok, vamos a movernos». 'Let's Rolls'.
La lucha dentro del aparato duró largos minutos. La aeronave sufrió bruscos virajes. Los viajeros que pudieron llamaron a sus familiares para despedirse. Aterrorizados. La aeronave cabeceaba arriba y abajo con violencia. De acuerdo con la investigación, los terroristas que la pilotaban se percataron de que los civiles podían tomar el control y lo estrellaron contra el suelo. Era poco más de las diez de la mañana. Quedaba un cuarto de hora para llegar a Washington. El avión, al igual que los de las Torres Gemelas, iba repleto de combustible aparentemente para convertirlo en una enorme bomba volante. El impacto provocó una explosión que carbonizó el pasto y los árboles en un radio de cientos de metros.
Al principio, un gran socavón negro recordó el lugar de la tragedia. «Hoy, el lugar es un imponente monumento nacional, donde los visitantes, muchos de ellos alumnos de secundaria en viajes escolares a Washington, nacidos mucho después de 2001, recorren el terreno donde 44 personas comunes y corrientes eligieron mostrar una valentía extraordinaria», recuerda Charlie Greene en su artículo en el NYT. Su hermana trabaja en la junta que dirige el monumento. Durante años, los voluntarios y el servicio forestal han recogido piezas y minúsculos restos del vuelo 93 completamente destruidos. Los han fichado y almacenado. Lo mismo sucede con artículos personales que las familias de los fallecidos donaron para documentar su biografía.
El Muro de los Nombres recibirá hoy a miles de personas entre allegados y ciudadanos anónimos. Muchos habitantes de Pittsburgh, a unos 160 kilómetros de distancia, han convertido esta visita en un ritual frecuente. Es posible que entre ellos figure Bradley Blakemanver, el hombre que en 2002 fue encargado por el departamento para planificar la visita de George Bush a Shanksville. «Cuando llegué aquí, no había nada. Tomé el camino y caminé sobre esa tierra sagrada; vi restos del avión aún en el suelo». Blakeman, ya jubilado, recuerda que en 2016 la zona se convirtió en el monumento que es hoy «Es asombroso -declara al 'Daily American'-. Cuenta la historia de una manera que conserva el carácter histórico de la gesta. Aquí puedes retroceder en el tiempo y visualizar exactamente lo que sucedió», afirma emocionado.
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