En la misma mañana en que Pedro Sánchez y el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, esperaban la derrota en la votación sobre los dos decretos de Vivienda, Eurostat colocaba a España en el grupo con peor inflación del euro y los mercados volvían a pedir más interés para comprar deuda pública nacional. Y esto va a más.
Con una inflación actual del 5% y el euríbor al 3,30% —en los niveles más altos desde 2023— no es teóricamente un buen momento para que ningún presidente del Gobierno en ejercicio convoque elecciones, pero es que el futuro apunta peor.
Si Sánchez tuviera en cuenta solo el factor económico, cuanto antes convoque los comicios, mejor para no sufrir más desgaste. La economía española sigue destacando en crecimiento en la eurozona, pero la bonanza cada vez llega menos a los bolsillos de los votantes, y menos que va a llegar en los próximos meses con la actual tendencia de espiral endiablada de precios, subida de hipotecas y ralentización en la creación de empleo y el consumo.
Un adelanto electoral le permitiría además, un año más, incumplir su promesa de presentar Presupuestos del Estado. Muy oportuno para el líder del PSOE librarse de ese trance, no solo por tener que hacer cesiones a socios nacionalistas, sino porque con los mercados golpeando a Francia por su descontrol de la deuda y déficit, presentar unas cuentas públicas electoralistas aumentaría el foco hacia España.
El boletín de coyuntura del propio Ministerio de Economía de este viernes no oculta datos preocupantes que aconsejarían al PSOE no apurar demasiado. Estos son algunos de ellos, textuales: «El paro registrado experimentó la mayor subida en un mes de septiembre desde 2013»; «la tasa de ahorro de los hogares prolongó su descenso en el segundo trimestre, hasta el 11%, su menor nivel desde 2023»; «en julio, las hipotecas sobre viviendas retrocedieron más de lo habitual este mes, en un contexto de cierto debilitamiento de los indicadores de construcción»; «el petróleo cerró ayer en 102 dólares por barril, alrededor de un 40% por encima de su nivel previo a las tensiones en Oriente Medio, mientras los carburantes prolongan el repunte iniciado en julio»; o «el índice de comercio al por menor se encuentra prácticamente estancado y nuestras disponibilidades de bienes de consumo muestran debilidad».
Sólo por detrás de la Vivienda
En el último barómetro del CIS los españoles sitúan «la crisis económica» como el segundo problema del país inmediatamente después de la vivienda, cuando un año antes era el sexto, sin la inflación actual. Es verdad que persiste la clásica paradoja de las encuestas del CIS en la que los españoles ven buena su economía personal y mala la general, pero, incluso en este punto, la tendencia es a la baja.
Cada mes que pasa es peor para el IPC. El servicio de estudios de Funcas da por seguro que no podrá bajar del 4% en lo que queda del año y lo sitúa cerca del 3% en 2027. Es decir, otra subida dolorosa el año que viene, en que concluiría la legislatura, adicional a la ya intensa que sufren los ciudadanos. Y todo, como señalan en Funcas, «sujeto a una alta incertidumbre».
Aunque acabara la guerra de Irán de inmediato, el daño a la producción y suministro de energía mantendrá el precio del barril de petróleo y el gas durante muchos meses a niveles más altos que antes del ataque de Donald Trump a Teherán. Con la inflación media en la eurozona del 3,8%, la tendencia del Banco Central Europeo es subir el precio del dinero, lo que encarecerá las hipotecas. El euríbor a 12 meses no bajará del 3% en 2027, apuntan servicios como el de Bankinter.
Gracias también a la inflación y la bonanza hasta ahora, el Gobierno registra tal recaudación que se ha permitido gastar más de 12.000 millones en tres paquetes de medidas para subvencionar la compra de gasolina y diésel e intentar paliar el precio de la luz y el gas, pero ¿hasta cuándo? La AIReF ve ya inevitable un ajuste en las cuentas del Estado a partir del año próximo para cumplir las reglas del euro. Funcas lo cifra en, al menos, 5.300 millones en 2027 y 11.200 millones en 2028.
«La prima de riesgo de la deuda pública se amplía 8 puntos básicos, hasta los 53, permaneciendo en torno a niveles de mediados de 2008», señala el citado boletín del Ministerio. José Luis Rodríguez Zapatero convocó las elecciones en marzo de ese año, antes de todo el hundimiento económico posterior.No se prevé ahora un shock como el de 2008, pero a Zapatero, que estaba menos desgastado entonces que Sánchez, le favoreció que las elecciones no fueran meses más tarde. Eso sí, tuvo que asumir después tal recorte que cabe preguntar si no le hubiera convenido mejor perder.