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Paula Gutiérrez Tayta, la mejor cocinera del año y Javier Gil Gaytan el mejor camarero. Los jóvenes talentos de la restauración se la juegan en la final de Cocinero y Camarero del AñoLa chef salmantina Paula Gutiérrez y el maître madrileño Javier Gil se imponen en una exigente final de ocho horas celebrada en Alimentaria
Jueves, 26 de marzo 2026, 20:12
... es mucho más simple: gente trabajando. Concentrada, midiendo tiempos y afinando gestos que llevan meses ensayando. La final de los concursos Cocinero y Camarero del Año se ha celebrado este jueves en el marco de la multitudinaria feria Alimentaria+Hostelco, que reúne estos días en Barcelona a quienes se encargan de darnos de comer: cocineros, productores, distribuidores e industria. Seis finalistas enfrentados a un menú completo —entrante, principal y postre— y un jurado que prueba y puntúa aspectos como la organización, la gestión del tiempo o la capacidad para resolver imprevistos.El comité que tomó la decisión no era menor: nombres como Oriol Castro, Paolo Casagrande e Iván Cerdeño, acompañados del último ganador del certamen, Toño Rodríguez. No solo se trataba de valorar el resultado final, sino de observar el proceso completo. Si algo deja claro este concurso es que la cocina no es el resultado de un golpe de inspiración, sino de un trabajo paciente. No basta con una buena idea si no llega a tiempo o si se cae en la ejecución. Durante cinco horas —el tiempo que dura un turno de comidas en un restaurante— todo queda expuesto: desde la mise en place inicial hasta el emplatado.
A pocos metros, el concurso Camarero del Año seguía un ritmo paralelo. Allí, el metódico Javier Gil se impuso tras superar un circuito de pruebas que incluía desde elaboraciones con café y cócteles hasta catas o servicio en sala. El maître de Gaytán es ejemplo de un trabajo de precisión, donde cada gesto responde a una decisión concreta. Sus maneras elegantes y su facilidad de palabra le auparon como claro vencedor desde los primeros compases. En su caso el fallo correspondía a un jurado formado por David Seijas, Xavi Alba, Iratxe Miranda y Casto Copete.
La jornada se completó con ponencias y mesas redondas —sobre producto, turismo gastronómico o sostenibilidad— para reforzar el carácter profesional del encuentro, pero la atención del acto, conducido por los periodistas Carme Gasull y Josep Salvat, volvía una y otra vez a lo que estaba pasando en el concurso. Durante dos décadas el certamen ha funcionado como plataforma de proyección para profesionales que después han consolidado carreras tan relevantes como la del temido juez de MasterChef Jordi Cruz, hoy al frente del triestrellado barcelonés Àbac. No es una excepción: más de setenta participantes han terminado obteniendo estrellas Michelin en distintos países.
Aquí no se viene solo a recoger un premio, sino a mostrar, ante algunas de las caras más influyentes del sector, una manera de hacer las cosas. Hay menos exhibición y más control. También en los detalles: la limpieza de los puestos de trabajo, la coordinación, la manera de afinar una salsa en el último momento o de replantear un emplatado si algo no encaja. Son gestos pequeños los que acaban marcando la diferencia. Cuando se anuncian los ganadores, la sensación no es tanto la de haber asistido a un gran espectáculo como la de haber visto funcionar un restaurante por dentro.
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