El 7 de diciembre de 2024, Bashar al-Asad huyó de Damasco cuando los rebeldes que derrocarían el régimen ya se acercaban a la capital. El sanguinario dictador escapó a Rusia traicionando a sus fieles, que no sabían nada de sus planes. Ahora comienzan a conocerse los detalles de los últimos días de Al-Asad en el poder, que oscilan entre la crueldad y el delirio.