Durante años, los mapas magnéticos de la Antártida Oriental han demostrado algo extraño en la región de Princess Elizabeth Land: una anomalía magnética lineal de gran amplitud bajo kilómetros de hielo que recorre la costa paralela al margen del continente. Era algo que los satélites y los aviones podían detectar, pero nadie sabía exactamente qué roca lo estaba produciendo hasta ahora.
Descubriéndolo. Si el problema es que esta anomalía estaba bajo una gran cantidad de hielo, un equipo de investigadores en el marco de una cooperación ruso-china ha hecho lo más lógico para encontrar lo que pasaba: comenzar a taladrar.
Lo que han encontrado tras poner un gran taladro a trabajar no es solo una roca magnética que diera ese patrón tan peculiar, sino que es la "cicatriz" geológica de un antiguo arco de islas que chocó contra el continente hace casi 1.000 años, cuando se estaba formando el supercontinente Rodinia.
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Un desafío. El estudio que recoge este descubrimiento se centra principalmente en la provincia tectónica de Rayner, una zona que es geológicamente crítica porque se considera un "cinturón móvil". Es decir, es una zona de colisión donde antiguos bloques de corteza se aplastaron unos contra otros.
El problema de la geología antártica es que casi todo lo que les interesa está enterrado, y en este caso el equipo tuvo que atravesar 541 metros de hielo para poder llegar a la roca que les interesaba.
¿Qué encontraron? Lo que sacaron del fondo de la Antártida no fue granito común como puede ocurrir en otras zonas, sino que el núcleo recuperado es una granulita máfica. Algo que es muy importante, puesto que las granulitas son rocas metamórficas que han sufrido temperaturas y presiones infernales.
Tras poder analizar esta roca tan interesante, se vio que era esta la que estaba provocando las anomalías lineales que se ven desde el espacio. Y como decimos, no es una piedra demasiado normal, puesto que es rica en minerales ferromagnéticos, capaz de alterar el campo magnético localmente.
Investigando Rodinia. Una vez con la muestra en la mano, el equipo aplicó técnicas de geoquímica y datación para poder contrarrestar estos datos con todo lo que se sabía en investigaciones anteriores. Lo que se vio es que había una gran historia violenta detrás, puesto que se supo que la roca nació originalmente como magma hace unos 970 millones de años.
A partir de su nacimiento, esa roca fue empujada a las profundidades y "cocinada". Los datos indican que estuvo sometida a temperaturas de entre 650 y 790 ºC y a presiones equivalentes a profundidades de 15 a 18 kilómetros. De esta manera, la conclusión de los investigadores es que esta roca formaba parte de un arco volcánico de islas como las de Japón. Pero lo más interesante es que este arco no estaba originalmente en la Antártida, sino que fue "pegado" a la fuerza contra el continente antiguo durante una colisión masiva que dio paso a la formación de Rodinia.
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La conexión india. Para entender la magnitud del hallazgo, hay que mirar más allá de la Antártida, puesto que los geólogos llevan tiempo sospechando que la provincia de Rayner en la Antártida y la provincia de Eastern Ghats en la India son gemelas separadas al nacer.
Y los nuevos datos refuerzan esta teoría, puesto que las condiciones de metamorfismo de "alta temperatura" halladas en esta perforación son casi idénticas a las documentadas en la India. Esto hace concluir que hace 900 millones de años, la costa este de la India y esta parte de la Antártida estaban unidas, formando una enorme cordillera creada por el choque de placas tectónicas.
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Los mapas magnéticos llevaban siglos marcando algo extraño bajo la Antártida. Así que hemos empezado a taladrar para encontrarlo
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Xataka
por
José A. Lizana
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Los mapas magnéticos llevaban siglos marcando algo extraño bajo la Antártida. Así que hemos empezado a taladrar para encontrarlo
Lo que han encontrado bajo la Antártida da pie a crear una conexión con la propia India
Durante años, los mapas magnéticos de la Antártida Oriental han demostrado algo extraño en la región de Princess Elizabeth Land: una anomalía magnética lineal de gran amplitud bajo kilómetros de hielo que recorre la costa paralela al margen del continente. Era algo que los satélites y los aviones podían detectar, pero nadie sabía exactamente qué roca lo estaba produciendo hasta ahora.
Descubriéndolo. Si el problema es que esta anomalía estaba bajo una gran cantidad de hielo, un equipo de investigadores en el marco de una cooperación ruso-china ha hecho lo más lógico para encontrar lo que pasaba: comenzar a taladrar.
Lo que han encontrado tras poner un gran taladro a trabajar no es solo una roca magnética que diera ese patrón tan peculiar, sino que es la "cicatriz" geológica de un antiguo arco de islas que chocó contra el continente hace casi 1.000 años, cuando se estaba formando el supercontinente Rodinia.
Un desafío. El estudio que recoge este descubrimiento se centra principalmente en la provincia tectónica de Rayner, una zona que es geológicamente crítica porque se considera un "cinturón móvil". Es decir, es una zona de colisión donde antiguos bloques de corteza se aplastaron unos contra otros.
El problema de la geología antártica es que casi todo lo que les interesa está enterrado, y en este caso el equipo tuvo que atravesar 541 metros de hielo para poder llegar a la roca que les interesaba.
¿Qué encontraron? Lo que sacaron del fondo de la Antártida no fue granito común como puede ocurrir en otras zonas, sino que el núcleo recuperado es una granulita máfica. Algo que es muy importante, puesto que las granulitas son rocas metamórficas que han sufrido temperaturas y presiones infernales.
Tras poder analizar esta roca tan interesante, se vio que era esta la que estaba provocando las anomalías lineales que se ven desde el espacio. Y como decimos, no es una piedra demasiado normal, puesto que es rica en minerales ferromagnéticos, capaz de alterar el campo magnético localmente.
Investigando Rodinia. Una vez con la muestra en la mano, el equipo aplicó técnicas de geoquímica y datación para poder contrarrestar estos datos con todo lo que se sabía en investigaciones anteriores. Lo que se vio es que había una gran historia violenta detrás, puesto que se supo que la roca nació originalmente como magma hace unos 970 millones de años.
A partir de su nacimiento, esa roca fue empujada a las profundidades y "cocinada". Los datos indican que estuvo sometida a temperaturas de entre 650 y 790 ºC y a presiones equivalentes a profundidades de 15 a 18 kilómetros. De esta manera, la conclusión de los investigadores es que esta roca formaba parte de un arco volcánico de islas como las de Japón. Pero lo más interesante es que este arco no estaba originalmente en la Antártida, sino que fue "pegado" a la fuerza contra el continente antiguo durante una colisión masiva que dio paso a la formación de Rodinia.
La conexión india. Para entender la magnitud del hallazgo, hay que mirar más allá de la Antártida, puesto que los geólogos llevan tiempo sospechando que la provincia de Rayner en la Antártida y la provincia de Eastern Ghats en la India son gemelas separadas al nacer.
Y los nuevos datos refuerzan esta teoría, puesto que las condiciones de metamorfismo de "alta temperatura" halladas en esta perforación son casi idénticas a las documentadas en la India. Esto hace concluir que hace 900 millones de años, la costa este de la India y esta parte de la Antártida estaban unidas, formando una enorme cordillera creada por el choque de placas tectónicas.