Ampliar
Los momentos más ridículos de Trump: de su Gaza turística a su metedura de pata con el presidente de Liberia y sus bailecitosSábado, 17 de enero 2026, 01:01
... mayoría de ellos caracterizado por el rídículo que genera. No importa el contexto, tampoco el protocolo, el rango de la persona que esté enfrente o una de sus obsesiones: el uso indiscriminado de la inteligencia artificial para crear mundos imaginarios.Todo lo que hace se vuelve viral. También, cómo no, tiene su propio baile al ritmo de la canción 'Y.M.C.A.', del grupo 'Village People'. Aprovecha cualquier oportunidad para recrearse, incluso tras dar un discurso a las tropas norteamericanas en Japón. Un acto que suele estar caracterizado por la emotividad, el republicano lo convierte en una pista de baile mientras los marines graban con sus móviles. Esta forma de expresarse en público comenzó a viralizarse en sus mítines de campaña y no ha parado de hacerlo porque la fórmula funciona.
Los incómodos saludos con Macron
El protocolo vuelve a saltar por los aires cuando Trump debe saludar a alguno de sus homólogos de otro país. El caso más llamativo es el de sus encuentros con Macron, presidente de Francia. La lucha por demostrar poder, en este caso ambos, les ha llevado a apretones de manos larguísimos. Tanto que sus saludos se convertían en el foco de la noticia en un contexto tan serio como la paz en Ucrania.
La obsesión por la inteligencia artificial del presidente de Estados Unidos es otra constante durante su mandato. Uno de los últimos ejemplos fue en febrero cuando publicó un vídeo mostrando su versión de una Gaza turística con Elon Musk lanzando billetes y una estatua suya de oro. Al proyecto lo llamó la «Riviera de Oriente Medio».
Uno de sus mayores ridículos tuvo lugar con el presidente de Liberia. «Qué buen inglés. Qué bonito», le dijo Trump a Joseph Boakai, antes de preguntarle: ¿Dónde aprendió a hablar tan bien? La historia se cuenta sola al conocer que el idioma oficial de Liberia es el inglés.
'The show must go on' (el espectáculo debe continuar) y el magnate lo sabe muy bien. Si la gente duda de que su pelo no sea natural y sea una peluca pues va a un programa de máxima audiencia y se deja despeinar. El presentador Jimmy Fallon pudo comprobar en primera persona que todo era un mito. Trump ve cada acto mediático como una oportunidad para aumentar su popularidad.
Y el más reciente, por el que también han corrido ríos de tinta, tuvo lugar el pasado miércoles. Ni corto ni perezoso, el presidente de la primera potencia mundial le hizo una 'peineta' a un trabajador que le llamó «protector de pedófilos». Prueba de la era de la 'posverdad' que se vive en Estados Unidos es que la Casa Blanca defendió el gesto del presidente y calificó al empleado de «lunático» y «blasfemo». El espectáculo debe continuar.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Estados Unidos
- Donald Trump