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«Los monstruos ahora están en los telediarios»

«Los monstruos ahora están en los telediarios»
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«La belleza puede ser la máscara del mal», advierte este joven, autor de un muy documentado libro sobre el miedo, su papel y quiénes lo han promovido a lo largo de la Historia

Marcos Fernández García | Ensayista

«Los monstruos ahora están en los telediarios»

«La belleza puede ser la máscara del mal», advierte este joven, autor de un muy documentado libro sobre el miedo, su papel y quiénes lo han promovido a lo largo de la Historia

Regala esta noticia Fernández García, con su indumentaria 'urban-chic', durante un momento de la entrevista. (Virginia Carrasco)

César Coca

02/05/2026 a las 13:06h.

Una pareja de septuagenarios baja del autobús y pasa junto a Marcos Fernández García (Pola de Siero, 1999) mientras Virginia Carrasco le hace unas fotos. ... El hombre se queda mirando y pregunta: «¿Quién será?» La mujer contesta con mucha seguridad: «Un influencer». Podría parecerlo, con su indumentaria más o menos 'urban chic', pero a los 26 años, Marcos no es ni mucho menos uno de esos jóvenes sin demasiados estudios que se hacen vídeos recomendando la última película que han visto o una marca de ropa que les paga por ello. Su primer libro, 'La oscuridad de la razón' (Editorial Paidós), es un ensayo sobre el miedo y los monstruos a lo largo de la Historia en el mundo occidental. Un libro de una erudición que roza lo inverosímil en un autor de su edad y que contiene una bibliografía de 200 títulos y varios centenares de referencias pictóricas y cinematográficas.

- El miedo es primero una emoción aunque luego, con el tiempo, se vuelve también algo social o cultural. La presencia de un león en la selva, frente a ti, genera ansiedad, miedo; es una respuesta inmediata a esa situación. Después, a medida que pasan los siglos, el miedo gana matices no físicos. Por ejemplo, ahí está el que suscita la muerte, que es común a todas las sociedades.

- ¿Es también una forma de control social?

- Creo que sí. No lo es 'per se' pero se le utiliza como tal. En el ámbito religioso es donde resulta más habitual. Se ve muy bien en la Edad Media: hay unas normas, y si te las saltas irás al infierno. Eso genera miedo. Cuando se cree que un monstruo es real, termina por serlo.

- Hablemos de lo que produce o ha producido miedo: el demonio, los monstruos, el infierno. ¿Y ahora?

- Ahora son miedos más etéreos. Sabemos lo que los produce. Por ejemplo, la incertidumbre siempre ha sido un factor crucial pero hoy lo es aún más. Y se articula en torno a los medios de comunicación, las redes sociales y demás. Sucede porque el grupo humano desaparece. Estamos en comunidad pero sobre todo estamos solos, y eso favorece la aparición de miedos.

Promotores

«El miedo lo promueven las élites, sean las que sean en cada momento»

- La ciencia ha acabado o al menos ha reducido algunos miedos (ya no creemos en demonios con cuernos y rabo) pero al mismo tiempo su mal uso crea otros.

- La ciencia y el progreso prometían mucho pero en algunos casos han servido para amplificar el mal. Piense, por ejemplo, en cómo se ha llegado a industrializar la eliminación de seres humanos. Es una espada de Damocles que está siempre ahí. El peligro de que la ciencia sea usada por algunos no para mejorar la vida humana sino para lo contrario es real.

- ¿Y el arte? Al reflejar esos personajes o situaciones que generaban miedo, ¿han contribuido a extenderlo o lo han banalizado?

- Las cosas han cambiado mucho. Del demonio medieval al barroco hay una gran diferencia. El barroco es más humano, te puede seducir. Ahora, a quien se atribuye el mal ya no es tanto a ese demonio como al propio ser humano. El monstruo hoy nos parece un ser injustamente tratado. Por eso, los temores se encarnan en nuestros días en seres mucho más atractivos.

Cambio de aspecto

- Donde antes el miedo lo infundían personajes de aspecto siniestro, ahora, al menos en el cine, pueden encarnarlo hombres y mujeres guapísimos, capaces de arrastrar a la perdición a cualquiera con su belleza. ¿Eso demuestra la capacidad del miedo para mutar de forma que siga siendo eficaz en situaciones sociales muy distintas?

- La belleza puede ser la máscara del mal. En la tradición cristiana es así, desde Adán y Eva y el paraíso. Lo vemos también en los vampiros. En el cine hemos pasado de Bela Lugosi encarnando a Drácula, a los guapísimos vampiros de 'Crepúsculo'. Sucede en otras películas como en 'La bruja' de Robert Eggers, donde la protagonista es bellísima. Al final, el ser humano es el monstruo. Es un giro que se ha dado por cuestiones sociales.

- En los mapas antiguos, al llegar a los confines de la tierra conocida se ponía la indicación 'Aquí hay dragones' para señalar que se entraba en un territorio desconocido donde se podía hallar cualquier cosa y no buena. ¿Dónde está ahora nuestro 'aquí hay dragones'?

- A nivel físico, en el espacio y en las profundidades del mar. No creo que haya muchos más. En ese ámbito ya no hay tanto lugar para los monstruos. Pero es que los monstruos están ahora en los telediarios. Lo que más miedo nos da hoy es otro ser humano. Es algo que hemos comprendido de manera muy especial desde la Segunda Guerra Mundial. En esos años descubrimos la capacidad de los seres humanos para hacer el mal hasta extremos inconcebibles.

Intangibles

«Se generan temores sin base real, pero tienen los mismos efectos»

- Se supone que vivimos en un tiempo cada vez más racional, más apoyado en la ciencia, pero las supersticiones y las falsedades sobre hechos sobradamente demostrados crecen. ¿Necesitamos de alguna manera vivir con miedo?

- Es imposible vivir sin miedo. Y estoy convencido de que hasta puede ser importante para la vida diaria que lo sintamos de alguna manera. Es imposible desligarlo de nosotros mismos y eso nos da oportunidad para reflexionar. Conocerlo, saber de dónde viene, nos permite fijar mejor cómo y con qué hay que vivir, en qué circunstancias tenemos que hacerlo.

- ¿Hay alguna experiencia histórica de sociedades que vivieran sin miedos?

- No. Otra cosa es cómo se combate ese miedo. En el caso de los vikingos, lo eliminaban con la promesa de que si morían en combate irían al Walhalla guiados por las valquirias. Hay muchos ejemplos similares. El miedo es una emoción, como le decía antes. Una emoción como la alegría, la esperanza… Es algo que nos hace humanos. Así que no debería desaparecer.

- Cada vez hay menos héroes que se enfrenten a eso que se supone que genera miedo.

- Los héroes son ahora quienes se enfrentan a la injusticia. Quizá por eso nos parece que hay menos héroes. Tras la caída de la URSS, el capitalismo se hizo tan fuerte que eliminó, o eso pensábamos, la posibilidad de revoluciones o de movimientos contraculturales. Pero ha pasado tan poco tiempo en términos históricos que quizá nos falte perspectiva para hablar de todo eso y de los héroes.

- Hablemos ahora de quiénes lo promueven. ¿Quiénes han generado históricamente el miedo?

- Las élites. Sean las que sean en cada momento. Hablamos de élites políticas o religiosas, normalmente. Y los promueven como forma de control social, como estamos viendo. El miedo favorece mantener el 'statu quo'. Y no olvidemos que, con el paso del tiempo, cambian de manera que se reemplazan unos por otros. Pero es que lo mismo sucede con las élites. No son las mismas ahora que en el siglo XVIII. Cuando una élite cae ve cómo pierde sus privilegios y entonces empiezan a alcanzarla los miedos que antes no tenía. En Rusia, por ejemplo, cuando la élite de los zares y la aristocracia cayó fue sustituida por los revolucionarios. En realidad, eso cambió pero usaron los mismos medios aunque con herramientas variadas. Todos quieren extender su poder hasta la eternidad. Mire el Tercer Reich, que quería mantenerse nada menos que mil años.

Un espejo

«Lo que más temor nos infunde hoy es otro ser humano»

- ¿Cómo es posible que incluso quienes tienen más poder alberguen miedos, con frecuencia absurdos? Stalin temía a los médicos, porque podían matarlo, pero también a los compositores. ¿Qué podían hacer? ¿Arrojarle una corchea?

- La posibilidad de que alguien sea envenenado está siempre ahí, por poderoso que seas. Y si eres tan visible, aún más. A ese nivel tan loco de poder el miedo puede incluso acrecentarse. Por paradójico que parezca, estar en la cima, dominarlo todo, genera inseguridad.

- ¿Y quiénes lo hacen ahora? ¿Quiénes generan miedos?

- Los de siempre: ahora una élite económica cuyas caras no son las que salen en los periódicos y la televisión. Los que manejan todo de verdad no suelen salir ahí, por eso no los conocemos. Pero lo más importante es cómo se articula el miedo. Cualquier amenaza se expande en segundos por todo el mundo. Se generan temores que no obedecen a nada real pero tienen los mismos efectos que si tuvieran una base cierta. Pasa con el temor a la inmigración, a los 'okupas' o incluso en ciertos aspectos al colectivo LGTBI… Todos esos miedos los crea y difunde alguien. Y cuando llegan a la cabeza de una persona, ya son reales. Eso pasa en el día a día.

Magnificar el miedo

- ¿Las redes sociales hacen que ahora sea más fácil extenderlo?

- Claro, porque se genera una cámara de eco donde los mensajes se retuercen. Cuando algo se lanza a las redes sociales, enseguida se magnifica, aunque tenga poca importancia. Eso es lo de menos. Se reenvía miles de veces con independencia de que sea falso o una tontería. Una red social puede generar una paranoia muy fuerte. Crea monstruos modernos que siempre están en la otredad, en los otros. Es el caso de los 'okupas', sin ir más lejos. Es un fenómeno mínimo en términos porcentuales, pero estamos hablando de ello todos los días.

Humano, muy humano

«Es imposible vivir sin miedo y puede que hasta sea importante que lo sintamos de alguna forma»

- ¿El miedo contribuye a dibujar un mundo en blanco o negro en vez de una sociedad de grises? Porque el miedo todo lo polariza.

- El miedo va ligado al monstruo, que es negro frente a ti, que eres blanco. Y el miedo polariza, por supuesto. Hay mensajes radicales que señalan al otro como objetivo, de forma que se están utilizando como herramienta para dividir. Por eso es tan necesario formar a la gente para que sepa distinguir. No podemos olvidar, además, que los miedos se centran sobre todo en las experiencias más cercanas y conocidas. Si algo no lo conoces, tampoco lo piensas mucho. Pero si has tenido un trauma, ese precedente favorece la aparición de miedos.

- ¿Y por qué caemos en miedos absurdos: a volar en avión, a que controlen nuestros movimientos con afán de extorsionarnos?

- Si caes en la propaganda, puedes asumir que eso pasa con mucha más frecuencia de la que en realidad sucede. Hay una parte de temor que nunca superaremos, como las supersticiones. Pasa el tiempo, asumimos que son una tontería, pero seguimos sin pasar por debajo de una escalera, aunque lo disimulemos diciendo que es para que no nos caiga algo que pueda mancharnos. Son ideas primitivas y se relacionan con el miedo como algo profundamente humano.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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