Los Mossos d'Esquadra habrían identificado al hombre ejecutado en la calle Balmes de Barcelona, el pasado miércoles, frente a una comisaría de la Policía Nacional. Pese a que utilizaba varias identidades, se trata de un joven de nacionalidad serbia sobre el que pesaba una Orden de detención europea dictada por las autoridades de Bélgica, según ha avanzado hoy la periodista Anna Punsí. El autor del crimen sigue huido y los agentes mantienen abierta la investigación bajo secreto de sumario en lo que se ha bautizado como caso Diamante.
La División de Investigación Criminal de los Mossos trabaja en la identificación del autor del crimen, un hombre que, tras huir, abandonó la pistola, un casco de bicicleta que le habría servido para ocultar el arma y un teléfono móvil bajo el asiento de una marquesina de autobuses de la cercana plaza Gal·la Placídia.
Una de las principales hipótesis de esta muerte, de un tiro en la cabeza apuntando por detrás, sería un ajuste de cuentas entre bandas criminales balcánicas. El asesinato se produjo a plena luz del día, poco antes de las diez de la mañana de la segunda jornada de la visita del Papa León XIV a Barcelona, con la ciudad blindada policialmente debido, entre otros actos, a la misa solemne que se celebró en la Sagrada Familia esa misma tarde y al recorrido previo en el Papamóvil. El viaje apostólico del pontífice movilizó a unos 7.000 agentes de distintos Cuerpos en Cataluña.
Un policía nacional de la comisaría frente a la cual se produjo el disparo y un vecino trataron de perseguir al autor sin éxito. Sin embargo, las numerosas cámaras de seguridad que hay en esta zona de Barcelona, con muchos comercios y edificios de oficinas, permitieron obtener con rapidez la imagen del sospechoso.
La Policía catalana atribuye al crimen organizado, en particular a grupos dedicados al tráfico de drogas, la autoría de las seis muertes por armas de fuego producidas en Cataluña este año. El de la calle Balmes fue el tercer caso en un mes.