Crisis migratoria en Ceuta
Los muertos también esperan a MarruecosDe los 90 migrantes ahogados en la entrada masiva de julio, 81 cuerpos permanecen sin identificar en el cementerio de Sidi Embarek mientras familias enteras aguardan angustiadas
Regala esta noticia Añádenos en Google El encargado del cementerio musulmán de Ceuta, Said Mohamed, junto a las tumbas de los migrantes fallecidos en la avalancha. (Francis Jiménez) 01/10/2026 Actualizado a las 00:04h.«Se fue sin decirnos nada, y nos enteramos de que había muerto cuando nos llamó la Guardia Civil». Al otro lado del teléfono, en ... Dar Bouazza, una pequeña localidad al sur de Casablanca, la voz de Hasna suena hundida, como si llegara desde un lugar muy profundo y muy lejano. Su hijo Marouane, de 22 años, estudiante de Biología, es una de las 90 personas ahogadas en la avalancha de finales de julio en la frontera de Ceuta y cuyo cuerpo ha sido enterrado en el cementerio musulmán de la ciudad.
El reino alauí está retrasando esos cotejos o se ha negado a repatriar a los cuerpos sin dar más explicaciones, como le ocurrió a la familia de una de las víctimas de la avalancha, un joven de 21 años de Mdiq (Rincón) que falleció en el hospital de Ceuta, adonde llegó con un hilo de vida. Identificado y con la documentación en regla, el cuerpo fue llevado hasta la frontera del Tarajal en un coche fúnebre, para encontrarse con que las autoridades marroquíes le negaron la entrada, según cuenta El Faro de Ceuta.
«Todos tienen una familia que está sufriendo»
Said Mohamed
Encargado del cementerio musulmán de Ceuta
«Todos los que hay aquí enterrados son personas, todos tienen una familia que está sufriendo. Pero cuando muchos hablan de esta crisis se olvidan de las personas», lamenta el funcionario. El pasado día 30 de julio, desde la posición elevada del cementerio, que se despliega cerro abajo como un manto de motas blancas, Said y el resto de trabajadores pudieron comprobar cómo empezaba a aparecer gente por la carretera de abajo, que viene desde el Tarajal, donde se encuentra la frontera. Cada vez más personas, mojadas, agotadas. «Vi hasta a unos chicos que venían vestidos aún de camareros, y le dije a los compañeros: nos tenemos que preparar porque aquí va a haber desgracia», rememora.
El cementerio solía enterrar a entre 15 y 20 migrantes ahogados cada año y en 2025, antes de la avalancha de julio, ya se elevó a 46
El cementerio solía enterrar entre 15 y 20 migrantes al año, cuenta Said: «El año pasado ya era trágico, con 46 ahogados, pero este año... Esto es una tragedia». Desde la avalancha, Said recibe periódicamente llamadas de familias marroquíes que no saben qué ha pasado con sus hijos. «Alguien les pasa mi teléfono y me llaman desesperadas, las pobres, intentando conseguir alguna información. Pero nosotros, en el cementerio, no la tenemos».
comentarios Reportar un error