Los jugadores de los Knicks celebran su título de la NBA. REUTERS
NBA Los New York Knicks alcanzan la cima del mundo y se proclaman campeones de la NBA 53 años despuésCon una actuación legendaria de Jalen Brunson, coronado como MVP, el conjunto neoyorquino liquida a los Spurs (4-1) en Texas y entierra cinco décadas de frustraciones para devolver la gloria al Madison Square Garden.
Más información: Los New York Knicks vuelven a ser campeones: levantan la NBA Cup y celebran su primer título en medio siglo
Guillermo Echeverría Publicada 14 junio 2026 07:17hEl cronómetro del Frost Bank Center llegó a cero y la sequía de medio siglo se desvaneció. 53 años después de la corona de 1973 con Walt Frazier y Willis Reed, los New York Knicks vuelven a ser reyes de la NBA. En una eliminatoria dramática, el conjunto de la Gran Manzana completó su obra maestra ante unos combativos Spurs, rompiendo una maldición histórica en un desenlace que ya es eterno.
El quinto asalto de estas Finales fue una batalla agónica. Los Knicks saltaron a la pista tejana con los nervios de tener la gloria a un paso, firmando un arranque dubitativo con un duro uno de diez en tiros de campo.
Los jóvenes Spurs, espoleados por su público y liderados por Dylan Harper (25 puntos) junto a Victor Wembanyama, aprovecharon las dudas neoyorquinas. Al entrar en el último cuarto, San Antonio dominaba por siete puntos, amenazando con estirar la serie.
FOR THE FIRST TIME IN 53 YEARS, THE KNICKS ARE NBA CHAMPIONS 🏆
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New York defeats San Antonio 4-1 in the NBA Finals, capturing their third championship in franchise history! pic.twitter.com/i1gmntBe06
Sin embargo, estos Knicks demostraron su verdadero carácter. En un último periodo majestuoso, la defensa asfixiante colapsó el ataque local y la cómoda renta de los Spurs se evaporó ante la tremenda intensidad neoyorquina.
Con una sangre fría descomunal, Nueva York le dio la vuelta al marcador para sellar el definitivo 94-90. Este triunfo culminó una serie que concluyó 4-1 global, aunque el resultado final no refleja el sufrimiento vivido.
THAT FIRST NBA CHAMPIONSHIP IN 53 YEARS FEELING ‼️‼️ pic.twitter.com/zX6gdkHYWH
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La eliminatoria quedará grabada por la incapacidad tejana para amarrar sus ventajas: los Spurs fueron el primer equipo en la historia de las Finales en perder cuatro partidos tras liderar por doble dígito.
El punto de inflexión se produjo en el cuarto encuentro. Los Knicks remontaron 29 puntos en la segunda mitad (107-106), minando la moral de su rival y allanando el camino hacia el título.
Los artífices del éxito
El rostro indiscutible del campeonato es Jalen Brunson. El base firmó una actuación antológica en el quinto partido, anotando 45 puntos y asumiendo la responsabilidad en el último cuarto cuando el balón más quemaba.
Su liderazgo y efectividad en los momentos calientes le valieron, por unanimidad, el MVP de las Finales. Brunson ya es una leyenda inmortal a la altura de los mitos del Madison Square Garden.
"Nos dijeron que esta ciudad era un cementerio de proyectos, pero creímos cuando nadie lo hacía. Este anillo es para cada aficionado que sufrió durante décadas", afirmó Brunson.
Karl-Anthony Towns y Jalen Brunson posan con el título de la NBA. REUTERS
El éxito responde también a un bloque perfectamente engranado de escuderos de lujo que aportaron su propia dosis de heroísmo. En la pintura, Karl-Anthony Towns resultó determinante aportando rebotes y puntos vitales para contrarrestar los centímetros y la intimidación de Wembanyama en ambos lados de la cancha.
En el perímetro, la intensidad nunca decayó gracias al despliegue físico de Josh Hart y Mikal Bridges, pulmones encargados del trabajo sucio, las ayudas defensivas y de anotar en transición. A ellos se sumó el candado defensivo de OG Anunoby, cuya misión en los minutos críticos fue secar las principales vías de anotación exteriores de San Antonio con un físico imponente.
Toda esta orquesta estuvo dirigida por Mike Brown. El estratega ajustó el rumbo y logró su venganza personal ante los Spurs tras la derrota en las Finales de 2007 con Cleveland.
El exorcismo de los fantasmas
Para calibrar la magnitud de este logro, es necesario mirar al pasado. Desde 1973, ser aficionado de los Knicks era un ejercicio de fe y sufrimiento. Dos generaciones crecieron bajo recuerdos en blanco y negro, conformándose con una gloria añeja.
Este anillo sirve para exorcizar los demonios de los noventa, cuando Patrick Ewing se estrelló contra los Bulls de Michael Jordan y la dolorosa final de 1994 ante Houston Rockets.
También sepulta la oscura década de los 2000, una era de inestabilidad institucional y proyectos caóticos que convirtieron al Garden en el hazmerreír. Ni la etapa de Carmelo Anthony logró acercar al equipo a estas cotas.
Los jugadores de los Knicks celebran su título de la NBA.
La victoria de anoche borra de un plumazo cinco décadas de desilusiones. No es solo el primer título en 53 años; es el primer gran campeonato para Nueva York desde la Super Bowl de los Giants en 2012.
Ahora, la ciudad se prepara para una celebración sin precedentes. El icónico Canyon of Heroes se inundará de confeti para recibir a sus héroes y contemplar un trofeo Larry O'Brien que regresa por la puerta grande.
Los Knicks han demostrado que la paciencia, la resiliencia y el esfuerzo colectivo pueden derribar cualquier maldición. El Madison Square Garden ya tiene nuevos reyes: la cima del baloncesto vuelve a teñirse de azul y naranja.