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La psicóloga y académica María Ángeles Espinosa, presidenta de Unicef España. UnicefMaría Ángeles Espinosa
Presidenta de Unicef España «Los niños pobres viven en la puerta de al lado de nuestra casa y no les vemos»Defiende la 'Prestación universal por crianza' con al menos 200 euros por niño y mayor fiscalidad progresiva, y exhorta a no «decaer» ante los retos
Madrid
Lunes, 16 de febrero 2026, 00:25
... como la pobreza infantil, la salud mental, los derechos digitales, la protección de menores migrantes no acompañados y «potenciar la participación de los niños y las niñas». A los pocos días en el cargo, el Gobierno anunció su intención de poner en marcha la 'Prestación universal por crianza', una de las propuestas que la entidad hace desde hace varios años.–¿Están condenados a un circuito permanente de pobreza, también para sus hijos en el futuro?
–La carencia material genera problemas psicológicos y físicos reales. Compromete gravemente el desarrollo físico, cognitivo, afectivo, social y emocional. Deberíamos hacer todo lo posible para que salieran de ese círculo de la pobreza. En Unicef proponemos una serie de medidas que, en función de la inversión económica, saquen a más o menos niños de esa situación.
–Ustedes defienden la 'Prestación universal por crianza', anunciada por el Gobierno.
–Valoramos positivamente su aprobación en el Consejo de Ministros. Pero debe estar dotada del presupuesto correspondiente para que se pueda implementar cuanto antes, dada la urgencia de la situación. Nosotros siempre hemos defendido que todas las familias que tengan niños reciban la ayuda que se establezca.
–¿Por qué hacerla universal, cuando hay familias que no necesitan esa ayuda?
–La crianza es un derecho de todos los niños y las niñas, aunque se puede pensar que familias con más recursos pudieran no tener que acceder a esa prestación. Pero la garantía de universalidad no está tanto en quién la recibe, sino en una fiscalidad progresiva, que sea justa, equitativa y redistributiva, para que las familias que más ingresos tienen sean las que más impuestos paguen, y esas ayudas puedan llegar a todos los niños.
–¿200 euros por cabeza sería suficiente para sacar de la pobreza a esos millones de niños?
–Según los cálculos de distintos estudios, 200 euros podrían sacar de la pobreza a un porcentaje considerable de esos niños y esas niñas. Si pudiera ser mayor, mejor, pero esa es la demanda inicial para rescatar a los que están en una situación de mayor vulnerabilidad.
«Además de la ayuda financiera, tiene que haber apoyo social, educativo y acceso a servicios de salud»
–¿Haría falta combinar esa medida con otras?
–Nunca hay políticas únicas. La situación de vulnerabilidad tiene que estar compensada desde distintos enfoques. Además de la ayuda financiera, para revertir situaciones de exclusión tiene que haber apoyo social, educativo, acceso a servicios de salud como tratamientos odontológicos o gafas.
Nuevas amenazas
–¿Cómo enfrentar nuevas formas de violencia, hasta hace poco inimaginables, como la IA que les desnuda y denigra, plataformas que les explotan laboral y socialmente, videojuegos online que les exponen?
–El tema de derechos digitales es una de nuestras prioridades estratégicas. Son retos que se enfrentan de una manera conjunta y coordinada, porque la prohibición no es el único camino. No va a evitar por sí sola que los niños y las niñas entren en los entornos digitales. Hay que apelar a una responsabilidad conjunta de las compañías tecnológicas, de las plataformas digitales, de las marcas, de las familias, de la escuela para establecer medidas y límites que realmente protejan a los niños.
«Se necesitan procedimientos eficaces de verificación de la edad y un compromiso social de todos los agentes»
–¿Cómo cuáles?
–Por ejemplo, se necesitan procedimientos eficaces de verificación de la edad y un compromiso social de todos los agentes que están participando en el espacio digital. España ha dado pasos muy importantes, como el anteproyecto de ley de derechos digitales, que ya parece que está al final de su tramitación parlamentaria.
–¿Puede Unicef exigir o convencer a las empresas de internet que pongan límites efectivos?
–Nuestro trabajo tiene que ver con la sensibilización y la incidencia política. Unicef hace estudios, investiga, recoge datos acerca del efecto y los pone a disposición de todos los agentes sociales para que se comprometan.
«El futuro es preocupante, porque podemos tener una gran crisis que afecte a millones de niños»
–¿Qué hacer ante la impunidad de las grandes compañías?
–Hay progresos. Hay que seguir trabajando y no decaer, para visibilizar esas situaciones de vulneración y trabajar con quienes pueden revertirlas, desde el punto de vista de las empresas tecnológicas, la normativa y la alfabetización digital. Ésa es la manera que tiene Unicef de trabajar, más que escandalizarse o que denunciar.
–¿Cómo ve el futuro?
–El futuro es preocupante, porque estamos asistiendo a una situación en la que podemos tener una gran crisis que afecte a millones de niños y niñas. El recorte de los fondos de la Ayuda Oficial al Desarrollo, el cuestionamiento de los organismos internacionales o el desmantelamiento de muchos programas y agencias de Naciones Unidas están poniendo en riesgo la vida de los más vulnerables del mundo.
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