Este probable éxodo ha disparado los precios de las viviendas de alquiler, lo que genera malestar entre los ciudadanos de Armenia, Georgia, Kazajistán y Serbia
Regala esta noticia Añádenos en Google Carteles animando a alistarse en el ejército, en las calles de Moscú. (Efe)Moscú
24/09/2026 a las 17:11h.Armenia, Georgia, Kazajistán y Serbia fueron en 2022 los grandes receptores de centenares de miles de ciudadanos rusos que no querían engrosar las filas del ... ejército. En aquel momento la movilización parcial llamó al frente a 300.000 hombres. El anuncio se produjo el 21 de septiembre y colapsó los aeropuertos y las fronteras terrestres rusas con Georgia y Finlandia. En este tramo final de 2026 se espera un nuevo proceso de alistamiento y muchos rusos parecen dispuestos a dejar el país. Es por ello que los agentes inmobiliarios de Ereván, Tiflis y Belgrado prevén un 'dejá vu' de lo sucedido hace cuatro años.
«Los hay que se mudan aquí y se comportan como si estuvieran en Rusia o en la Unión Soviética»
Anna, una ciudadana rusa, asegura que desde finales de julio ha aumentado exponencialmente el interés por los apartamentos. Dice que la mayoría son jóvenes de alrededor de los 25 años que buscan piso por el pánico a ir al frente. Los precios de la vivienda subieron aproximadamente un 87% entre 2021 y mediados de 2026. El pico de 2022-23 en las tarifas del alquiler provocó que muchas familias se tuvieran que mudar al extrarradio, y eso alimentó la rusofobia de algunos ciudadanos del país. La facilidad para quedarse indefinidamente –los rusos pueden vivir en Georgia 364 días sin pedir visado– ayudó a las más de 60.000 personas que decidieron quedarse.
En Armenia sucedió algo similar. Las autoridades de ese país publicaron en 2022 que 1,1 millones de rusos volaron hasta allí gracias a las facilidades que existen para desplazarse entre ambos estados. Entre 40.000 y 50.000 rusos residen de forma fija en la capital armenia actualmente. Durante este verano ha habido un repunte del interés por mudarse a Ereván. Según medios locales, los alquileres han subido entre un 30% y un 50%. Además los agentes inmobiliarios han notado un aumento de la demanda desde Rusia, especialmente en agosto y septiembre, cuando los rumores de movilización ganaban fuerza.
Astaná toma medidas
Kazajistán también fue uno de los principales puntos de llegada de rusos. Según datos del Gobierno local, 406.000 personas se trasladaron en 2022. Sin embargo, Astaná se ha preparado para evitar que se repita este escenario. El principal escollo es que este Estado no es seguro para los disidentes. Las autoridades detienen y deportan a todos aquellos por los que pregunte Moscú. Los casos más conocidos son los de Mijáil Zhilin, Karim Kasimov y Semión Bazhukov. Todos eran desertores que fueron repatriados a Rusia.
Además, el país estepario endureció su política de inmigración y los requisitos para obtener la residencia: exige exámenes de kazajo y demostrar solvencia económica, entre otros requisitos. Los rusos, conscientes de estos inconvenientes a la hora de trasladarse a Kazajistán, han perdido interés en este destino. Así lo publican algunos medios independientes rusos, que aseguran que la demanda de sus ciudadanos por vivir en el país centroasiático ha caído.
Otro de los lugares en el radar de muchos rusos es Serbia. Es una solución atractiva por las facilidades para llegar en un vuelo directo, las similitudes culturales y la amistad geopolítica. En 2022 más de 140.000 rusos arribaron a Belgrado y entre ese año y 2025, casi 70.000 recibieron permisos de residencia. En medios independientes de Moscú se publicaron datos que confirman el crecimiento de la demanda este verano, hasta el punto de que algunos agentes temen que la población podría llegar a sentir aversión por estos extranjeros en el futuro.
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