Los padres de los tres hermanos de uno, tres y cinco años que fueron encontrados solos de madrugada en su vivienda de la Macarena, en Sevilla. RRSS
Reportajes Los padres detenidos por tener a sus hijos en la ‘casa de los horrores’ de Sevilla: "Hay bichos, por eso nunca apagamos la luz"Los tres hermanos fueron encontrados solos de madrugada en un piso de la Macarena; EL ESPAÑOL ha hablado con su madre.
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Alejandra Inza Publicada 4 septiembre 2026 06:30hEn la madrugada del 28 de agosto, una niña de tres años se subió a una silla de bar que encontró en la habitación de sus padres,alcanzó la ventana y comenzó a llorar. Lo hizo durante horas, sin parar, sin que ningún adulto acudiera a calmarla.
Su llanto no fue el único que se escuchó aquel día. Su hermana, de un año, se despertó en el salón y comenzó a llorar, atravesando las paredes de un bloque de viviendas delbarrio de la Macarena, en Sevilla.
Los vecinos ya habían escuchado en otras ocasiones a los niños llorar cuando los padres se ausentaban pero, esta vez, al comprobar que la situación se prolongaba sin que ninguno de los dos padres regresara, avisaron a la Policía Nacional.
Cuando los agentes se presentaron en el edificio, no necesitaron forzar la entrada porque fue la niña de tres años quien les abrió la puerta.
Ambas menores se encontraban durmiendo en el salón y lloraban, según recoge la Policía, porque tenían "hambre y frío". Al hermano mayor, de cinco años, lo encontraron durmiendo solo en otra de las habitaciones.
Una de las habitaciones de la vivienda donde encontraron a tres menores sin supervisión de un adulto la madrugada del 28 de agosto. Cedida
Tras atender a los pequeños, la Policía localizó a los padres, de nacionalidad colombiana, en una zona próxima al domicilio consumiendo alcohol y presentando un "evidente estado de embriaguez".
Ambos fueron detenidos, pero por poco tiempo. "Para antes de las 14.30 horas ya estábamos fuera", ha afirmado la madre, D.A., a este periódico.
D.A. ha reconocido en conversación telefónica con EL ESPAÑOL que sabe "no está bien dejarlos solos", pero asegura que fue "apenas media hora".
Explica que su pareja había salido alrededor de las 4.30 horas para auxiliarla después de que una "pandilla de mujeres" —que ya la había denunciado previamente por su participación en una pelea— la hubiera "arrinconado".
La intervención policial ha cambiado desde entonces la vida de esta familia. Sobre todo, de los tres hermanos, que, tras pasar por el Hospital Universitario Virgen del Rocío para recibir asistencia y ser evaluados, permanecen ahora en un centro de acogida.
Según fuentes próximas al sistema sevillano de protección de menores consultadas por este diario, los niños permanecen a la espera de una familia que pueda hacerse cargo de ellos.
Un padre olvida a su hijo de 10 años en una gasolinera de Cáceres y se da cuenta tras conducir 140 kilómetrosLuz encendida
Al entrar en la vivienda, los agentes se encontraron con quecucarachas y otros insectoscorreteaban por el suelo donde dormían tres niños de uno, tres y cinco años y aparecían también entre los enseres de la familia.
La Policía Nacional describió las condiciones de salubridad como "muy deficientes para la crianza de los menores" y señaló que todas las habitaciones acumulaban un "elevado nivel de suciedad".
Aquella no era, según la reconstrucción policial, la única carencia que había en la vivienda. Los agentes comprobaron también la "ausencia de ropa y otros artículos básicos para los niños", una falta que se suma a una vivienda en la que, además, había objetos capaces de convertirse en un peligro para unos menores de tan corta edad.
La presencia de insectos es uno de los pocos elementos sobre los que la madre no discrepa con la versión policial.
Reconoce que llevan tiempo intentando acabar con ellas, hasta el punto de que han terminado modificando sus hábitos nocturnos para evitar que aparezcan cuando la casa queda a oscuras.
"Hay bichos, por eso nunca apagamos la luz. Dormimos con la luz del baño y la cocina encendidas para que se escondan las cucarachas", explica a EL ESPAÑOL.
Las cucarachas que encuentra cada día D.A. en el suelo de su casa, en la misma vivienda que la Policía Nacional localizó a tres menores solos la madrugada del 28 de agosto. Cedida
La madre niega, en cambio, que la suciedad descrita por los agentes refleje cómo mantienen su domicilio.
"Mi casa no está sucia. Hasta los niños son colaborativos con las tareas del hogar", sostiene, mientras atribuye buena parte de los problemas a las condiciones del inmueble.
Según explica, el estado de la casa no responde a una falta de preocupación por sus hijos, sino a unas condiciones de la vivienda que, según explica, intenta solucionar sin conseguir que el propietario atienda sus reclamaciones.
Afirma haber discutido con el casero por "varios desperfectos", entre ellos las cucarachas, y adjunta capturas de pantalla de conversaciones en las que se leen que éste les ha amenazado con echarles del piso por impago.
Uno de los desperfectos por los que D.A. se queja a su casero. Cedida
También rechaza que a sus hijos les falte ropa o cualquiera de sus necesidades básicas. Explica que los agentes encontraron a las niñas "ya peinadas para el día siguiente", puesto que tenían previsto marcharse al campo, a casa de un familiar. "A mis hijos no les falta de nada", afirma.
Por otro lado, D. A. niega que los pequeños estuvieran pasando hambre. "Para nada están desnutridos ni delgados. Están, incluso, excedidos de peso", asegura.
El frío, dice, sí puede tener una explicación: en la vivienda tenían "el aire acondicionado encendido" y, según su relato, las niñas pudieron haber cambiado de habitación por ese motivo.
El aparato de climatización de la vivienda, que la madre asegura que estaba encendido cuando los menores fueron encontrados y que, según su versión, pudo provocar que sintieran frío. Cedida
Los agentes localizaron, además, objetos que hacían de aquella casa un lugar todavía más peligroso para unos niños que, precisamente, pasaban mucho tiempo solos: cuchillos, cuchillas y otros objetos potencialmente peligrosos a su alcance.
La madre vuelve a ofrecer a EL ESPAÑOL una explicación diferente; asegura que no se trataba de un conjunto de objetos peligrosos como tal, sino únicamente de "cuchillas de afeitar".
Mientras la Policía constató suciedad, insectos, carencias básicas y la presencia de objetos potencialmente peligrosos, la madre atribuye estas deficiencias a problemas de mantenimiento que asegura tratar de resolver con los escasos recursos de los que dispone para sacar adelante a sus hijos.
El reino de terror de Christian en el chalé de Oviedo: sus hijos sufrían "estreñimiento severo" porque no les dejaba ir al bañoPrecariedad y ausencias
D.A. y A.A.H. son una pareja colombiana que, según explica ella a este periódico, trata de sacar adelante a sus tres hijos en España mientras ambos trabajan en empleos precarios y viven sin documentación regularizada.
Esta es la explicación que ofrece para justificar las ausencias de ambos y también la que utiliza para defenderse de quienes, después de la intervención policial, cuestionan que los pequeños estuvieran solos.
"Es muy complicado sacar adelante a unos niños cuando no se tienen papeles. Yo trabajo limpiando casas y mi pareja en el campo para que no les falte de nada, pero esta temporada el sueldo no alcanza", afirma.
La relación entre ambos tampoco parece atravesar, según el propio rastro que la madre deja en redes sociales, su mejor momento. El pasado 2 de junio, actualizó su estado sentimental en Facebook y lo definió como "relación complicada".
Los padres de los tres hermanos de uno, tres y cinco años que fueron encontrados solos de madrugada en su vivienda de la Macarena, en Sevilla. RRSS
También en las redes sociales aparecen fotografías de la pareja en espacios públicos consumiendo bebidas alcohólicas.
Los vecinos habían trasladado a los agentes que los progenitores solían beber en las inmediaciones del domicilio, un extremo que la Policía tuvo en cuenta cuando intentó localizarlos después de encontrar solos a los tres niños.
Desde que los tres hermanos quedaron bajo protección, D. A. asegura que ha pasado los últimos días tratando de localizar dónde se encuentran. Cuenta que, junto a su suegra, ha recorrido "distintas delegaciones desde el mismo día en el que se los llevaron".
Reconoce que desconocía en qué centro se encontraban, aunque sí que tenía constancia de que están bajo la tutela de Protección de Menores. Este jueves, a las 11.00 horas, han podido verlos por primera vez desde la intervención policial.
"Estoy tratando de contenerme", dice. Lo hace mientras asegura conservar la esperanza de recuperar a sus hijos, que desde aquella madrugada permanecen lejos de la vivienda familiar.