Nando Jubany y su copiloto, Marc Solà. KH7
Motor Los pilotos españoles se rebelan contra la FIA por el orden de salida en el Dakar: "He estado tres veces a punto de matarme"Isidre Esteve, Laia Sanz, Jesús Calleja o Nandu Jubany expresaron su malestar por algo que consideran injusto. "Es un suicidio", manifestó el piloto catalán.
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Carlos Serrano Publicada 5 enero 2026 20:24hDesde el primer día de competición, la categoría Ultimate detectó que algo no estaba funcionando como se esperaba en el Dakar. La organización había introducido un cambio en la normativa de orden de salida para la etapa siguiente y, como principal novedad, solo un número limitado de pilotos de la clase reina mantenía su posición de llegada.
Para ello, debían situarse dentro del 110 % del tiempo de referencia del vencedor, un margen que abarcaba a unos 25 vehículos. A partir de ahí, el resto de participantes quedaba relegado a salir por detrás de los Challenger, SSV e incluso camiones.
Esta situación generó una notable tensión durante los 400 kilómetros cronometrados de la segunda etapa. Uno de los pilotos más afectados fue Isidre Esteve, que pese a terminar 29º en la jornada inaugural fue enviado a la 66ª posición de salida.
Pau Navarro: "Estar en el Dakar es un lujo, pero queremos ganar. Tenemos la posibilidad y el equipo, así que vamos a por ello""Hemos ido todo el día metidos en el polvo y era superpeligroso. Íbamos todos parados y así no se puede correr. Competíamos con un coche que corre el doble (de los Stock, los SSV) y nadie te deja pasar. No pueden salir delante tuyo 45 pilotos cuando una de las reglas básicas de esta carrera es la seguridad y aquí la seguridad no existe", explicó el catalán.
"Alguien se ha equivocado y tiene que rectificar. Sientes que llegas aquí y dices: 'Para qué corro'. Porque estás parado en la recta en medio de una nube de polvo pensando 'me van a dar por detrás'", añadió.
Isidre Esteve, en el prólogo del Dakar. EFE
Esteve fue el principal interlocutor con Jérôme Roussel, director de cross country de la FIA, durante la reunión en el vivac de Al Ula para abordar el conflicto.
El encuentro, promovido inicialmente por Nonan Chabot -que finalmente no acudió-, contó con la presencia de una decena de pilotos de la categoría Ultimate, entre ellos Laia Sanz, Jesús Calleja y Nandu Jubany.
El cocinero y piloto, que pasó del 40º puesto en carrera a la 75ª posición de salida, también trasladó su malestar tras una especial en la que, según reconoció ante el responsable federativo, estuvo "tres veces a punto de matarme". En palabras de Esteve, la situación vivida durante la etapa "era un suicidio".
Sin consenso
Tras un largo intercambio de argumentos entre los pilotos y la FIA, Esteve insistió en que "la carrera de los 20 primeros es una y la del resto es otra". Pese a las quejas generalizadas en el vivac, la federación solo amplió el margen respecto al ganador hasta el 117 %, una medida que beneficiaría, como máximo, a unos 40 vehículos.
Ante esta decisión, el piloto del Repsol Toyota Rally Team optó por utilizar el comodín que le permite recolocarse en carrera por su condición de inscrito en el Mundial, ya que, según explicó, "porque o si no, no podría volver a competir".
Tampoco estaba dispuesto a echar por tierra un año entero de preparación por una decisión "que va con todos": "Aquí tendrían que haber estado todos los Ultimate, no solo los perjudicados, porque quien crea que esto no va con él, mañana le puede pasar".
Carlos Sainz y Lucas Cruz en su Ford Raptor T1+ durante la Etapa 2 del Dakar. EFE
"Debemos rizar el rizo para que sea lo más justo posible", añadió Esteve, reforzando un mensaje al que también se sumó Jesús Calleja, que elevó el tono ante Roussel. "¿Si hay un accidente de quién es la culpa? ¿Del que va delante, del que viene por detrás, de la FIA, mío? Es por seguridad. Tengo seis millones de seguidores en Instagram y lo publicaré", planteó el reportero.
Un desacuerdo que dejó cambios sobre la mesa, pero no una solución plenamente consensuada, en un contexto que ni siquiera la propia federación considera sencillo y que se vuelve aún más delicado cuando los pilotos sienten que se juegan la vida dentro del coche.