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Los Premios Maga de Magas viajan del frente de Ucrania a las ondas de la radio: así se vivió una IV edición histórica

Los Premios Maga de Magas viajan del frente de Ucrania a las ondas de la radio: así se vivió una IV edición histórica
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La gala reconoció a Julia Navarro, Luz Gabás, Anna Caballé, Julia Otero y María Senovilla por hacer de la palabra una herramienta de transformación social. Más información: Los Premios Maga de Magas reconocen a cinco mujeres que marcan el periodismo y la literatura: así será la ceremonia

Fotografía de familia tras el acto en el Auditorio Abante de Madrid. Nieves Díaz

Protagonistas Los Premios Maga de Magas viajan del frente de Ucrania a las ondas de la radio: así se vivió una IV edición histórica

La gala reconoció a Julia Navarro, Luz Gabás, Anna Caballé, Julia Otero y María Senovilla por hacer de la palabra una herramienta de transformación social.

Más información: Los Premios Maga de Magas reconocen a cinco mujeres que marcan el periodismo y la literatura: así será la ceremonia

Elena Pérez Publicada 9 junio 2026 22:24h Actualizada 9 junio 2026 23:29h

Suele asociarse el número cuatro con las estaciones y con los elementos de la naturaleza. También hay quien lo vincula con el esfuerzo, la constancia y la estabilidad. Y precisamente estabilidad es lo que ha traído este año el Premio Maga de Magas, que en la noche del martes, 9 de junio, logró en el Auditorio Abante de Madrid su ascenso a la consolidación definitiva.

La ceremonia de los ya conocidos como los 'Pulitzer femeninos en español' comenzó puntual, a las 19:00 horas, con la recepción y un photocall por el que desfilaron más de un centenar de invitados. Figuras de la comunicación, la cultura o la empresa, periodistas con sus ojos puestos a la vez en el evento y en las teclas... a todos se les reunió en esta gran cita.

Gadea de la Viuda, socia fundadora y directora general de Abante, dio la bienvenida "por tercer año consecutivo" a unos premios que considera literalmente "en casa". En su discurso, subrayó la emoción de acoger en la fundación a figuras que "marcan la pauta en el periodismo y la literatura".

La fuerza de las palabras escribe una nueva entrega de los Premios Maga de Magas: los grandes momentos de la noche

Ese espíritu de espacio compartido marcó la atmósfera de la velada: un auditorio lleno, un escenario sobrio y luminoso y un público que mezclaba generaciones en una cita íntima donde los discursos se escuchaban con religiosa atención y, en no pocas ocasiones, también se respondían con sonrisas cómplices y vitoreos de reconocimiento.

Tomó después la palabra Charo Izquierdo, directora de Magas y presidenta del jurado, para enmarcar esta cuarta edición en la corta pero intensa historia de los premios. "Gracias por estar aquí en esta nueva edición, la cuarta", comenzó, recordando que, un año más, Magas vuelve a premiar "la excelencia".

Charo Izquierdo, directora de Magas, ejerció como maestra de ceremonias. Nieves Díaz

Citó a Victor Hugo, destacando ante los asistentes que "la prensa es el dedo indicador de la ruta del progreso"— para enlazar pasado y presente: "Hoy hablamos de información, de comunidades, de algoritmos, pero la frase sigue igual. Una información libre fortalece la democracia".

Izquierdo subrayó que estos galardones no sólo celebran el periodismo, sino también la literatura "como canal de conocimiento", y definió los Maga de Magas como "un premio justiciero".

Lo argumentó con cifras que a algún escéptico podrían incomodar: apenas 18 mujeres han ganado el Nobel de Literatura en más de un siglo de historia y en torno a un 30% de los Pulitzer han ido a parar a manos femeninas. Frente a esa desproporción, las cinco categorías nacieron "para dar relevancia a la mujer escritora y periodista, para ponerla en el centro".

Cada premiada recibe una dotación de 10.000 euros y una escultura creada ad hoc por el estudio de Marc Morillas, que Izquierdo describió como "más un icono que un trofeo". Se trata de una pieza en forma de estela, un anillo en el que queda grabado el rastro del cometa, símbolo del impacto del talento femenino y de la palabra como vía de transformación.

Izquierdo destacó el apoyo de la Fundación Ramón Areces —aliada clave— y del resto de marcas y entidades que respaldan la cita. También, antes de abrir el palmarés, repasó la composición del jurado de 2026, formado por 16 referentes de la comunicación y la cultura que se reunieron para elegir a las ganadoras.

Con los integrantes de aquella excepcional mesa de decisión mencionados y los agradecimientos hechos, la directora de Magas dio paso al corazón de la noche: la entrega de los premios y los discursos de las galardonadas.

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La fuerza de las palabras escribe una nueva entrega de los Premios Maga de Magas: los grandes momentos de la noche

Maite Torrente Cristina Sobrino

La duda como refugio

La primera en subir al escenario fue Julia Otero, Premio Maga de Magas a la Mejor creadora de opinión. Izquierdo dedicó unas palabras introductorias a una mujer que, en realidad, no necesita presentaciones: "Sólo con nombrarla se escucha su voz. Está en el oído colectivo desde hace décadas de una brillante carrera".

La periodista Julia Otero, durante su discurso. Nieves Díaz

La periodista definió a su compañera de oficio como una profesional que ha logrado una fórmula delicada en tiempos de polarización: interpretar la actualidad "con voz, pero sin voto", se permitió la licencia, para poner en valor la forma en la que ha hecho de la radio un espacio de pensamiento crítico en lugar de uno de confrontación.

El galardón se lo entregó el consejero de EL ESPAÑOL, jurista, empresario y académico Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, bajo los aplausos de un público que muy seguramente se sorprendería tarareando mentalmente la sintonía de sus programas. Otero tomó el micrófono con humor: "Estoy un poco abrumada por todo lo que acabo de escuchar", confesó.

Julia Otero, Premio Maga de Magas a la Mejor Creadora de Opinión: la voz serena que invita a reflexionar en la radio

Tras ello, compartió una anécdota: contó cómo un amigo gallego la llamó cuando se enteró del premio para felicitar a la "Meiga de Meigas". Incluso bruja, dijo, "las mujeres libres siempre han asustado; por eso las quemaban hasta hace tres siglos; ahora en las redes también lo intentan, pero nos hemos vuelto ignífugas", ironizó, arrancando risas en la sala.

"Entre mis objetivos vitales nunca estuvo ser creadora de opinión; bastantes tribulaciones tengo conmigo misma y con lo que pienso como para ocuparme de las de los demás", continuó la periodista, que, recordando las lecciones de sus maestros, subrayó que "la duda es el método para acercarse a la realidad".

En tiempos de "certezas talibanas", añadió, la vacilación parece "algo vintage, como la empatía, la buena educación o la bondad, que están fuera de stock".

En su discurso, Otero se definió como "hija del ascensor social" y prometió que "ahora que estoy alguna planta más arriba que nadie piense que voy a tirar la escalera", porque sigue "de la mano de aquellos que en el reparto recibieron las peores cartas".

Una corresponsal en primera línea

Tras la radio, el foco se desplazó al frente de guerra. El Premio Maga de Magas a la Mejor reportera fue para María Senovilla, periodista y fotógrafa que ha convertido la cobertura de la invasión rusa de Ucrania en un compromiso sostenido con las víctimas.

María Senovilla, premio Maga de Magas a la mejor reportera por su compromiso con las víctimas del conflicto armado

"Todavía recordamos aquella imagen del dron que atacó un convoy en el que María viajaba en noviembre de 2025. Ella no le dio importancia, pero los medios sí", recordó Izquierdo, como prueba de una profesional que antepone su trabajo a cualquier otra cosa, incluso a sí misma.

En los más de 1.200 días que lleva en Ucrania, Senovilla "ha trabajado sin freno, siempre cerca de los acontecimientos, en primera línea de ese desgraciado conflicto".

Pero lo que la define, insistió la directora de Magas, es que "no cuenta bombas, cuenta personas". Su periodismo de guerra no se mira a sí mismo, sino que devuelve la voz a la población civil.

Beatriz González-Cristóbal, consejera de EL ESPAÑOL, directora del Máster en Abogacía y Procura y Máster en Industria de Lujo y Moda del Centro de Estudios Garrigues, fue la encargada de entregarle la escultura.

Beatriz González-Cristóbal, consejera de EL ESPAÑOL, directora del Máster en Abogacía y Procura y Máster en Industria de Lujo y Moda del Centro de Estudios Garrigues, entregó el galardón a la corresponsal María Senovilla. Nieves Díaz

Senovilla, visiblemente emocionada, abrió con una constatación incómoda: "Aún hoy hay quien piensa que ser corresponsal de guerra es un oficio que nos viene grande a nosotras". Sin embargo, recordó con su propio ejemplo que la presencia femenina en el periodismo de guerra cada vez es mayor.

Sin embargo, no todo está logrado, admitió, y es que "si seguimos avanzando hasta las trincheras de primera línea, las mujeres que trabajamos ahí se cuentan con una mano".

Reivindicó además la particular precariedad y el titánico esfuerzo que hacen las freelances: "No somos las que dormimos en hoteles, somos las que pasamos frío cuando cortan la luz a la población".

Senovilla llegó a Ucrania con la idea de quedarse 15 días; lleva cuatro años y tres meses. En ese contexto, un reconocimiento como Maga de Magas "da aliento y un soplo de aire", ese impulso necesario para seguir recorriendo un camino que "no es fácil".

Anunció que en una semana regresará a Ucrania y que recordará esta noche para coger fuerzas: "Mirar hacia otro lado no está en mis planes. Si los periodistas no estuviéramos en la guerra contando lo que pasa, las cosas serían mucho peores".

Un premio que viaja a Aragón

Tras su paso por el escenario tocó hacer entrega del Premio a la Mejor novelista a Luz Gabás. El jurado partió de su novela más reciente, Corazón de oro, sin olvidar un itinerario que incluye éxitos como Palmeras en la nieve o Lejos de Luisiana, con el que ganó el Premio Planeta 2022.

El consejero de EL ESPAÑOL y presidente de HM Hospitales, Juan Abarca, fue quien le entregó el galardón. Gabás lo recogió con un mensaje: "Recibo este premio con mucho gusto porque se va a un pueblo muy pequeño, en Huesca, al Alto Aragón".

Lo interpretó como un reconocimiento no sólo a su obra, sino también al mundo rural del que habla siempre que puede y en el que ha decidido vivir, pese a una vida marcada por las giras y una intensísima promoción.

Luz Gabás, premio Maga de Magas a la mejor novelista: la maestra de la ficción histórica en épocas de transición

Se declaró especialmente ilusionada de que el premio tenga que ver con su última novela, porque "une Aragón con California", recupera la presencia de españoles en la fiebre del oro y, como confesó, cada vez que puede hace partir a alguien de su tierra en sus historias.

Agradeció "a la vida" la oportunidad de ser escritora y poder contar historias, y compartió una anécdota que arrancó sonrisas: la primera vez que la entrevistó Julia Otero llegó con unas notas escondidas bajo la mesa por si no sabía qué responder.

Luz Gabás compartió unas palabras al recibir su premio diseñado 'ad hoc' por el estudio de Morillas. Nieves Díaz

En su segunda conversación, contó, debatieron sobre qué elegiría entre literatura y familia. "Yo siempre voy a elegir a la familia; jamás escribiría una novela sacando los trapos sucios de la mía", señaló, marcando distancia con cierta tendencia a la autoficción confesional.

En una época en que "se escribe mucho del yo", ella reivindicó un lugar menos expuesto desde el que pensar y escribir. Cerró con un agradecimiento especial a la vicepresidenta de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, Cruz Sánchez de Lara, y al "hilo" que las ha unido.

La biografía, género necesario

El cuarto galardón, a la Mejor ensayista, fue para Anna Caballé, presentada por el jurado como "la mejor biógrafa española" del último medio siglo y una referencia en las escrituras del yo, desde los diarios hasta la autoficción.

Ha firmado retratos de figuras como Francisco Umbral, Carmen Laforet o Concepción Arenal y, en los últimos años, ha profundizado en la vida de Rosa Chacel con Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (1898-1984).

Una obra que confirma a Caballé como voz clave para comprender cómo se escribe y reescribe la memoria de las mujeres. De hecho, la presentaron como una investigadora privada de las letras que rescata las vidas de personas que merecían ser conocidas mucho antes.

Anna Caballé, premio Maga de Magas a la Mejor Ensayista: la biógrafa por excelencia sin censuras ni pudor

Samary Fernández Feito, directora general de Negocio de EL ESPAÑOL, le entregó la escultura de Morillas. "Será inolvidable la tarde en la que recibí la noticia de este premio", dijo, admitiendo con modestia que "no lo merezco, pero la alegría es la misma o mayor".

Recurrió a Juan de Mairena para explicar su oficio: "Los antiguos griegos pretendían dar de comer a los profesores de literatura del futuro, así que yo hago mío este comentario".

Anna Caballé se integra en la lista de referentes reconocidas por los Premios Maga de Magas. Nieves Díaz

Y prosiguió: "Agradezco a Rosa Chacel que me haya dado de comer y que me haya dado tantísimas satisfacciones. A ella le habría encantado recibir este premio, así que se lo dedico a ella y a todas las mujeres de la generación del 27 que lucharon por encontrar un espacio intelectual y literario en un mundo casi exclusivamente masculino".

También celebró que el Maga de Magas valore la biografía dentro de un premio al ensayo. Recordó que es un género "que se mueve en tierra de nadie", pero que responde a la necesidad de comprender el pasado. Un terreno fértil desde el que ella se dedica a revisar la memoria cultural con una perspectiva que se niega a dejar a las referentes en los márgenes.

Medio siglo de rigor y ficción

El Maga de Magas a la Trayectoria profesional fue para Julia Navarro, que lleva más de medio siglo haciendo del rigor y la documentación su sello distintivo. Hija del periodista Felipe Navarro, alias Yale, fue una de las voces simbólicas de la Transición española antes de dar el salto a la ficción con La Hermandad de la Sábana Santa.

Desde entonces, ha construido una obra que dialoga con la gran historia del siglo XX a través de personajes que se debaten entre la identidad, la libertad y las consecuencias de sus decisiones, como en Dime quién soy o El niño que perdió la guerra.

Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL, ejerció esta vez de "aprendiz de mago" para entregarle el galardón. Aprovechó para felicitar al jurado "no sólo por la elección de las premiadas, sino por la espléndida argumentación de sus méritos", y confesó que, en el caso de Navarro, habla también como "testigo y copartícipe" de una trayectoria larga.

Julia Navarro, Premio Maga de Magas a la Trayectoria profesional por su capacidad para contar historias

Recordó que en su generación los periodistas aspiraban a "investigar como reportero y a que te dejaran opinar como columnista", y que Navarro había añadido una tercera dimensión: ser una extraordinaria narradora de historias.

Navarro subió al escenario para dedicar el premio a la "reina de las Magas de Magas", Cruz Sánchez de Lara, por haber puesto en marcha este "maravilloso proyecto" y por hacerla partícipe de él.

Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL, junto a Julia Navarro, Premio Maga de Magas a la Trayectoria Profesional de 2026. Nieves Díaz

Confesó que, al escuchar a María Senovilla, había recordado a las mujeres que hacían periodismo en la Transición —como Nativel Preciado, presente en la sala— y cómo creían haber abierto espacios suficientes. "Me doy cuenta de que no: las nuevas generaciones seguís dando codazos para abrirlos", lamentó, agradeciendo que las jóvenes sigan empujando.

Compartió una escena de hace unos 50 años en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, cuando un joven Pedro J. Ramírez dijo que quería contar un 'Watergate'. "No ha contado uno, ha contado muchos", dijo, subrayando que este "ha sido capaz de poner el foco sobre las vergüenzas del poder para que llegara a los ciudadanos aquella parte trasera que no siempre se cuenta".

Recordó que entonces ella y otra compañera, la histórica Susana Olmo, lo llamaban "el chico del Watergate", y confesó que, medio siglo después, le honra que sea "un referente de valentía" como él quien le entrega este reconocimiento a una brillante carrera. "Todo esto me hace recordar el libro de Pablo Neruda, Confieso que he vivido", concluyó sobre el escenario.

Una promesa al futuro del oficio

La clausura del acto corrió a cargo de Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, que subió al escenario sin discurso preparado pero siempre guiada por esa suma de determinación y emoción que la guía cada año para impulsar los Premios Maga de Magas.

Agradeció a quienes valoran su manera de defender a las mujeres y señaló a la figura que la guía, la celebra y la "regaña": una mujer que, con su concepto de feminismo, ha llegado a la presidencia del Tribunal de Cuentas, ejemplo de que el esfuerzo y la igualdad de oportunidades no son sólo consignas sino trayectorias concretas. Ella es Enriqueta Chicano.

Confesó que esa noche había superado su síndrome de la impostora, y recordó cómo le impresionó oír a Luz Gabás expresar, cuando ganó el Planeta, que estaba orgullosa de sí misma. "A todas os he oído decirlo hoy de una u otra manera, porque este es el premio del esfuerzo, uno que os une y que os va a hacer daros abrazos cuando estemos arriba en la terraza de Abante tomando una copita", avanzó.

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle. Nieves Díaz

Sánchez de Lara quiso que el compromiso con Magas traspasara el auditorio y anunció que había pedido a los consejeros de EL ESPAÑOL que entregaran este premio porque la revista forma parte de la identidad del medio.

Agradeció especialmente a la Fundación Ramón Areces por su papel clave en la continuidad del mismo y lanzó una promesa ambiciosa: "Os garantizo que llegaremos a la vigesimocuarta edición".

En su discurso, aseguró que su propósito siempre ha sido que todos los miembros del periódico sean "mejores" que ella. Y, mirando al futuro del oficio, pidió que la inteligencia artificial sea "una forma de transitar el camino hacia elaborar informaciones de más calidad sin perder el norte".

También, en un guiño hacia su equipo y hacia el público —en el que se encontraban numerosas apasionadas de la comunicación y las letras—, agradeció "a todas las que soñáis por las teclas, delante de la cámara, delante de un micro" y también "a los hombres que nos acompañáis, porque estos premios también son para vosotros".

La ceremonia se trasladó entonces a la terraza de Abante, donde las vistas al Retiro, el murmullo de la ciudad y las copas de vino y del cóctel Magas por Fundador pusieron el telón de fondo a los abrazos, las fotos improvisadas y las conversaciones cruzadas.

Montaje de logos de los patrocinadores de la IV edición de los Premios Maga de Magas. Clara Moreno

Allí, como había anunciado la vicepresidenta de EL ESPAÑOL, las premiadas se reconocieron unas a otras como parte de una constelación: reporteras, novelistas, ensayistas, creadoras de opinión, editoras y jóvenes plumillas que encontraban en ellas una genealogía posible.

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