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«Los que formábamos la Cuadrilla del Arte éramos subversivos para aquella Semana Santa de Málaga de los 70»

«Los que formábamos la Cuadrilla del Arte éramos subversivos para aquella Semana Santa de Málaga de los 70»
Artículo Completo 6,272 palabras
El histórico cofrade, uno de los miembros de aquel grupo que cambió el modo de concebir el montaje de los cultos y las procesiones, destaca el gran momento por el que atraviesan las hermandades, «el no imaginábamos cuando empezábamos»

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Juan Carlos Manjón, delante de la puerta de la iglesia de San Felipe Neri. Juan Miguel Salvador Entrevista a Juan Carlos Manjón «Los que formábamos la Cuadrilla del Arte éramos subversivos para aquella Semana Santa de Málaga de los 70»

El histórico cofrade, uno de los miembros de aquel grupo que cambió el modo de concebir el montaje de los cultos y las procesiones, destaca el gran momento por el que atraviesan las hermandades, «el no imaginábamos cuando empezábamos»

Rafael Rodríguez

Málaga

Lunes, 9 de marzo 2026, 00:10

... todos saben de todo. Hermano de la Salutación, Penas y Rocío de Málaga, filial de Almonte, y de la Macarena de Sevilla, Manjón es de esos cofrades valientes, de los que incomodan a los que no vienen a servir, de los que tienen mucho que contar, por todo el tiempo vivido y no por lo que le han contado, y de los que pusieron su granito de arena para que la Semana Santa de Málaga fuese lo que es hoy, «grandiosa con letras mayúsculas», aunque, para ello, tuvo que sortear alguna que otra piedra en el camino.

-¿Su familia era cofrade?

-Mi familia no era cofrade. A mi familia le gustaba la Semana Santa, pero como a muchos malagueños, para verla, no para trabajarla. En cambio, a mí me gustaba mucho, me llamaba la atención.

-¿Cómo era la Semana Santa de su niñez, la de la década de los 70?

-La Semana Santa de mi niñez era muy distinta a la que tenemos hoy. Gracias a Dios, hoy tenemos una gran Semana Santa. No obstante, cuando me vinculé en aquellos años, lo que había era lo que me gustaba, porque no había conocido otras cosas. Recuerdo que me encantaba pasear por la ciudad cuando empezaban a instalar los tinglados. Abría los toldos para ver cómo montaban los tronos. Esto lo hacía, incluso, antes de llegar a la Pollinica, con nueve añitos, cuando, por entonces, los niños jugábamos en la calle y no había los peligros que hay hoy. Tus padres te dejaban jugar con los niños en la calle. Soy del barrio de Capuchino y recuerdo cuando iba al tinglado del Prendimiento, que se montaba al lado del cuartel de lo que ahora es la Policía Nacional. Esa es la Semana Santa que yo tuve en mi niñez.

-¿Echa de menos algo de aquella época?

-Hombre, la juventud que tenía (risas). Poco a poco fui descubriendo muchas cosas que, desgraciadamente, la Semana Santa de Málaga no tenía en ese momento. Había carencias que hoy ya están superadas con creces.

-A mediados de los años 70 surgió la 'Cuadrilla del Arte' a la que usted perteneció. ¿Cómo nació?

La 'Cuadrilla del Arte' la formábamos un grupo de cofrades de distintas hermandades. Pepe Gallego, Fali de las Peñas y yo estábamos en la Pollinica; Manolo Mendoza, en el Huerto; Juan Rosén, en los Gitanos; Pepe Galacho y Jesús Frías, en El Rico; Jesús Castellano, en la Estrella en aquellos años; Pepe Soler, también en el Huerto, que fue el promotor de la Hermandad de Los Remedios y artífice de que esté en la categoría que está como hermandad de Gloria; y José Antonio Cota y Paco Mendoza, en la Esperanza. He de decir que Manolo Mendoza, uno de los grandes bordadores de Andalucía, empezó más activamente en el Huerto, pero su cofradía 'madre' fue la Esperanza, y en esos años, antes de vestir a la Virgen de la Concepción, ya vestía a la Esperanza. Como le decía, cada uno teníamos nuestra cofradía. Sin embargo, donde iba uno, íbamos todos. Teníamos muchas ganas de innovar, después de haber visitado otras ciudades, de conocer los altares que se montaban fuera de Málaga. En aquellos años, el patrimonio cofrade de nuestra ciudad era escaso en muchas hermandades, pero había posibilidades de mejora. Recuerdo que Juan Rosén nos convocaba en diciembre, que era cuando hacía el besamano de la Virgen de la O con las escaleras, con los candelabros de la Esperanza... La 'Cuadrilla del Arte' fue un nombre que surgió del diseñador Juan Casielles a raíz de la bendición de la actual Virgen del Amor de la Cofradía de El Rico.

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Miembros de la Cuadrilla del Arte ante la Virgen del Amor, de El Rico. Sur

Antes habíamos hecho el montaje del centenario de la Adoración Nocturna, con un altar maravilloso en la plaza de la Constitución, con el manto de la Virgen de Zamarrilla, la peana de la Esperanza, faroles de Pasión, la candelería del trono de la Esperanza… Aquello fue un altar tremendo. Luego llegó la bendición de la Virgen del Amor. Se utilizaba mucho 'tramoyeo'. Recuerdo que las azucenas iban tapando los picos de los andamios instalados en la capilla de la Inmaculada de la iglesia de Santiago. Había unos gladiolos que se pintaron con purpurina plateada y se metieron en unas jarras y en altura parecían que eran azucenas de plata. Hicimos cosas, no de envergadura, pero era lo que se podía hacer con el escaso material que se tenía en aquellos años. Y fue Juan Casielles, recuerdo perfectamente, quien bautizó el grupo como la 'Cuadrilla del Arte'. Participábamos en los Gitanos, en los besamanos la Virgen de la Concepción, de la Esperanza… Montamos uno para la Virgen de la Esperanza que supuso la primera vez que se hacía en el altar mayor de la parroquia de Santo Domingo. Ahora veo el material fotográfico de aquella época y me digo: «¡Hay que ver la 'Cuadrilla del Arte' con lo bien que se hacen las cosas hoy!». Eso sí, en aquella época éramos completamente rompedores en todo.

También participamos en el altar de coronación de la Virgen de los Dolores de Expiración y en el arreglo floral del trono para la procesión de la coronación, innovando el estilo tradicional que siempre había llevado.

- ¿Por qué eran tan críticos con la Semana Santa de Málaga en aquellos años?

-Es cierto que éramos muy críticos con la Semana Santa de ese momento, de finales de los 70. Sin embargo, me atrevo a decir que, ya en los 80, la cosa empezó a enmendarse un poco. La primera hermandad llevada por Juan Casielles como asesor o como diseñador artístico que rompió fue las Penas. Por ejemplo, no se entendió y fue rompedor en Málaga ver el trono de la Virgen de las Penas con arbotantes de cola y sin arbotantes delanteros. Éramos críticos también porque aquellas procesiones de Semana Santa, sus formas, no eran todo lo respetuosas que debían de ser. Los cruces se convertían en una especie de circo. Era una competición por ver quién podía más con los pulsos. Todos tenemos en la memoria el cruce de los Estudiantes con los Gitanos. Aquello era el trono para arriba, para abajo, para arriba y para abajo. Me acuerdo que en aquella época les decíamos que estaban haciendo el salto de la rana que hacía 'El Cordobés' cuando toreaba. Sí, efectivamente éramos críticos. Éramos críticos, porque teníamos la mente abierta y habíamos conocido otras formas fuera de Málaga que encajaba más con lo que tenía que ser la Semana Santa. Pensábamos que había otra manera de hacer Semana Santa y que la Semana Santa tenía que ser de otra manera. Y no hablo de estética. Se necesitaba respeto, otro comportamiento, porque había que tener claro por qué estábamos en la calle.

Un jovencísimo Juan Carlos Manjón, portando la corona de la Virgen del Patrocinio, el 19 de mayo de 1995. Sur

Las cofradías malagueñas tienen mucho mérito. Supieron reponerse a las adversidades de los años 30, pero, claro, las formas de los 70 no eran las apropiadas para una manifestación religiosa como es la Semana Santa. Las procesiones de Semana Santa no son cabalgatas. Son manifestaciones de fe. Y hay que dar un mensaje de catequesis en la calle. Pues bien, en aquellos años, eso brillaba por su ausencia. Por tanto, éramos muy críticos con todo eso hasta tal punto de que los únicos que siguieron en sus cofradías, y a día de hoy siguen, fueron Juan Rosén, Manolo Mendoza y también Jesús Frías, que se mantuvo en El Rico hasta que falleció. Los demás, salimos de nuestras hermandades de origen.

-¿Cuándo se fue viendo la impronta de aquellos cofrades reivindicativos?

-La impronta se fue viendo porque, en aquellos años, Juan Rosén era el 'alma mater' de los Gitanos. La Cofradía de los Gitanos era Juan Rosén. Y en el Huerto era Manolo Mendoza. Manolo, que todavía era un niño, fue quien propuso que Antonio Eslava restaurara la imagen de la Virgen de la Concepción. Por entonces, no había un criterio como el que hay hoy, ni sapiencia, pero también le digo que tan malos son los defectos como los excesos. Creo que en el término medio está la virtud. En aquella época nadie sabía de nada y ahora todo el mundo quiere saber de todo y hay veces que no se sabe de todo. Pepe Gallego, otro miembro de la 'Cuadrilla del Arte', se vinculó muchísimo al Descendimiento. Esta hermandad le debe mucho a Pepe. El Cristo del Descendimiento, por ejemplo, no se sustituyó por uno de Buiza gracias a él. Rafael de las Peñas se vinculó a la Archicofradía de los Dolores de San Juan. Fue hermano reorganizador con Adolfo Navarrete, padre e hijo, Pedro Merino, Ricardo Ballesteros o Alberto Rosalén. Entonces, se fue viendo esa impronta que queríamos en esas hermandades. En esa época, yo ya no estaba vinculado a una hermandad y luego me fui a la Salud en sus comienzos y, después, llegaría mi etapa en El Rico. Ángeles Blanca tiró de varios de nosotros. También soy hermano fundador de la Hermandad de la Salutación. Y como todo el mundo sabe, Jesús Castellano reorganizó la Cofradía de los Dolores del Puente... Todos nos juntamos en El Rico por la gestora que tuvo los Dolores de San Juan. Rafael de las Peñas, por ejemplo, formó parte más activa de la Cofradía del Rico. Quizá estoy diciendo cosas que deberían decirlas ellos más que yo.

-¿Le cayeron muchos palos por querer cambiar las cosas?

-Sí. Éramos subversivos dentro del mundo cofrade de aquella época. No se entendía la figura del pertiguero ni que los nazarenos llevaran las velas al cuadril delante de los tronos. No se entendía que el simpecado fuese escoltado por dos faroles. Las hermandades ponían a mitad del cortejo cuatro nazarenos en línea juntos o cuatro faroles, y el estandarte solo. Y el guion sin bastones y no pegado a la sección del titular de mayor rango de la hermandad. Recuerdo que cuando se hablaba de la figura del pertiguero se hacía con cierto desprecio. La primera hermandad o una de las primeras que sacó pertiguero fue la Paloma. Sin embargo, en ese caso no molestaba, no había crítica, porque era de las antiguas. En cambio, en las cofradías nuevas en aquella época, sí se les criticaba.

-¿La Semana Santa de hoy es la que ustedes soñaban?

-En términos generales, sí. Se peleó mucho por esta Semana Santa. Fíjese que pensábamos que esto nunca iba a cambiar y sí que ha cambiado, aunque nos salieron muchos enemigos.

-A la 'Cuadrilla del Arte' se le debe, por ejemplo, el cambio de la actual Virgen del Amor, de la Cofradía del Rico. ¿Cómo se gestó este cambio?

-Ángeles Blanca, en aquellos años, era el 'alma mater' del Rico y ella quería que los cultos se hicieran en condiciones. Al entrar nosotros de su mano, se hacían cosas bastante interesantes para la época. En realidad, la hermandad no quería cambiar la Virgen. Angelita se empecinó en que la imagen que había no tenía la calidad artística que la hermandad merecía y empezó su lucha. Casi estuvimos a punto de coger firmas para que se hiciera un cabildo extraordinario para el cambio de la imagen, aunque no hizo falta, porque el hermano mayor que dirigía la hermandad, Ramón Varea padre, convocó ese cabildo. El resultado fue muy ajustado, pero salió el cambio. La 'Cuadrilla del Arte', como tal, estuvo ahí. Algunos miembros éramos hermanos, aunque no fuimos los que cambiamos la imagen de la Virgen del Amor. La Virgen del Amor la cambió la Cofradía del Rico, porque convocó ese cabildo y porque los hermanos dijeron que se cambiara. Hubo un tiempo, quizá largo, en el que había hermanos y miembros de la junta de gobierno que no reconocían a la actual titular, la de Antonio Dubé. No la sentían como suya. Sin embargo, a día de hoy, para mí es muy gratificante comprobar que el actual hermano mayor, Ramón Varea, hijo del que fue hermano mayor cuando se cambió la imagen, presume de Virgen, porque, además, la cofradía tiene una gran Dolorosa. La Virgen de Dubé fue donada por dos personas. Si la cofradía hubiera tenido que pagarla por entonces, seguramente ni se hubiera convocado ese cabildo ni se hubiera llevado a cabo la sustitución.

«Se peleo mucho por esta Semana Santa; pensábamos que esto nunca iba a cambiar y sí que ha cambiado, aunque nos salieron muchos enemigos»

-Usted fue fundador de la Hermandad de la Salutación y también estuvo en los comienzos de la Crucifixión y en la Real Hermandad del Rocío, filial de Almonte. Se podría decir que le iba la macha, ¿no? Porque estar en los comienzos de tres hermandades, con lo complicado que debe ser empezar de cero, es una tarea solo para valientes.

-Fui fundador de la Hermandad de la Salutación, junto con cinco personas más: Ángeles Blanca, Eugenio Torres, Javier María Durán, María Ángeles Pérez Blanca y Juan José Pinto Romero. Y en Crucifixión, aunque no he sido hermano, efectivamente, tuve mucho que ver con su creación. Es una hermandad que quiero muchísimo. Crucifixión nació de una disección que hubo en el Huerto. Se creó en Parque de Victoria Eugenia. Cuando comenzó, no seguía el camino que debía. Aquello era un poco caótico, porque las ideas no estaban claras. Hubo un comunicado de don Ramón Buxarrais, obispo de Málaga, que decía a los párrocos que no admitieran más hermandades nuevas. De Salutación sí tengo bastantes anécdotas que contar, porque recuerdo que ese comunicado, ese oficio que mandó el señor obispo a los párrocos, ya estaba vigente cuando nosotros empezamos con Salutación. Entonces, éramos cinco personas entre los 22 y los 24 años, más Angelita, que no llegaba a los 50 o estaba muy cercana a los 50. Los demás éramos niños y cuando íbamos a una iglesia a pedir que nos dieran sede canónica, no nos hacían caso. La Virgen estaba encargada, la Virgen venía, y don Isidro Rubiales, por el comunicado del obispo, no estaba seguro de acogernos en San Felipe Neri. Nos tuvo unos pocos miércoles yendo por allí a ver si nos aburríamos, pero, nada, éramos persistentes. Ya le dijimos que la Virgen –Patrocinio– se la habíamos encargado a Antonio Dubé, que la pagábamos los seis fundadores de nuestro bolsillo, y la Virgen fue donada a la hermandad en el besamano del año 2000, en San Julián, porque la hermandad estaba allí provisionalmente por las obras de San Felipe. Se hizo de esta manera no porque quisiéramos protagonismo, sino porque quisimos firmar un documento de donación por un problema que hubo en Jaén con una Virgen que retiraron, una Virgen nueva de Álvarez Duarte que se la llevó el dueño que la pagó, porque no estaba de acuerdo con la hermandad. Se la llevó a su casa tras ganar su denuncia de reclamo. Entonces pensamos que esto no podía suceder aquí. La donamos en el besamano de 2000.

Manjón posando delante de la Virgen del Patrocinio y San Juan Evangelista. Juan Miguel Salvador

-Me iba a contar una anécdota.

-La anécdota era, que cuando la Virgen estaba encargada, don Isidro, en uno de esos miércoles que nos citaba, nos dijo que habláramos con el delegado Episcopal de Hermandad y si él nos decía que sí, don Isidro no tenía ningún problema en acogernos. Así que, pedimos cita a don Francisco Rubio Sopesén y nos recibió. Recuerdo que tenía una mesa llena de nazarenitos de todos los colores de todas las hermandades. Tenía un archivador donde estaban todos los cofrades de cada hermandad, los que eran buenos, los que eran menos buenos, los que eran regulares. Y cuando entramos, nos dijo: «Mirad todos los nazarenos que hay ahí. Los tenéis con túnica de todos los colores, los capirotes de todos los colores, así que, meteros en la cofradía que más os guste, pero nueva, no». Le comentamos que teníamos la imagen de la Virgen encargada, y si la Virgen venía a Málaga y no la podíamos meter en San Felipe, nos la llevaríamos a la plaza de la Constitución y pondríamos un cartel en el que dijera que la imagen está en la calle porque la Iglesia no la quiere. Entonces, recuerdo que le entró un poco de ira. Se enfadó, pegó un porrazo en la mesa, salieron los nazarenos volando, y contestó: «Mirad, decidle al cura de San Felipe que él puede poner una Virgen o un San Pancracio si quiere, pero a la hora de aprobar unos estatutos, ya veremos si hay o no hermandad». Nos fuimos y le dijimos a don Isidro lo que había ocurrido. Además, eso se lo dije yo. «Don Isidro, es que me he puesto nervioso». Don Isidro me contestó: «Hombre, es que también decirle eso de esa manera, pero, bueno, si él no ha puesto objeción, que yo puedo poner lo que quiera, pues nada, cuando la Virgen esté en Málaga, la traéis y la bendecimos, pero, eso sí, el título 'hermandad' no puede aparecer. Tiene que ser una asociación de fieles y con el tiempo, ya se verá». En realidad, lo que pretendíamos era estar en un templo, porque teniendo una iglesia, entraríamos. Tarde o temprano iba a ser hermandad.

-¿La Crucifixión también pasó por ahí? Porque había orden de Palacio de que no se fundaran más hermandades.

-Pues algo parecido ocurrió en la Crucifixión. Se propuso la idea al padre Jabato en el barrio de Parque Victoria Eugenia. Hicieron un dispensario en la calle Covadonga, lugar donde se prestó ayuda médica y farmacéutica. Los vecinos, aquellos que no tenían idea de lo que era el mundo de las hermandades, empezaron a hacer muchas cosas buenas por la gente necesitada. Se pegó a este movimiento el padre Jabato y en San Felipe, como habían tenido un problema con el Obispado, don Isidro le dijo no a Crucifixión y a Salutación, que sí; eso sí, después de tantas visitas a la parroquia durante tantos miércoles (risas). Cuando aquello ocurrió y se cerraron las puertas a Crucifixión, una amiga, que no sabía ni que era cofrade, me dijo que era la fundadora, que me conocía del Huerto y que se estaba muriendo de cáncer. Me pidió que vistiera la Virgen. Entonces, accedí por una sola vez, le hicieron una foto, se la llevaron, y la mujer murió a los pocos días. A raíz de aquello, empezaron a llamarme para vestirla y lo continué haciendo. Cuando sacaron la Virgen del local donde la tenían, dijeron que podía entrar en la iglesia del Pilar, pero, finalmente, no le dieron cabida. Le dije a Ángeles Blanca que por qué no hablábamos con el padre Cacho, que aún está construyendo la iglesia del Buen Pastor. Habló ella con él. Por entonces, José Luis Cacho iba todas las semanas a casa de Angelita, porque su marido, Salvador Pérez, estaba enfermo, e iba a oficiar allí la misa. El padre Cacho contestó que tenía que conocerlos antes y accedió a dar cobijo a este movimiento cofrade que luego fue la Hermandad de la Crucifixión. Estuve vistiendo a la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad 34 años seguidos, desde 1984 hasta 2017. También vestí a las Vírgenes de las Penas, con el gobierno de Francisco Calderón, y Patrocinio, pero por circunstancias familiares y personales, dejé de vestir a estas tres imágenes. La Hermandad de la Crucifixión es hoy la iniciativa que nació en el Buen Pastor, porque no queda nadie de Parque Victoria Eugenia. Hay mucha gente que no ha conocido esa parte de la historia, los orígenes de la hermandad, que yo sí he conocido.

-Ahora que me hablaba de su faceta de vestidor, ¿cómo ve el nivel en la actualidad?

-Inmejorable. Tenemos unos vestidores buenísimos. Algunas veces veo imágenes, sobre todo de las vísperas, que me sorprenden porque están muy bien arregladas. Pregunto por su vestidor y, muchas veces, ni los conozco, pero observo que que hay madera, que hay arte ahí manejando la tela y los encajes. Tenemos vestidores jóvenes muy buenos. Me gustan mucho Javi Nieto, Curro Claro, Guillermo Briales, Samuel Cervantes, Francis Navarro… Hay un ramillete de vestidores jóvenes impresionantes

-¿Hay algún vestidor actual de la Semana Santa de Málaga que crea usted que está aportando algo diferente?

-Sí, por ejemplo, Francisco Navarro, en las Dolorosas de las hermandades de Humildad y Paciencia y en la Sangre. De todos modos, he de decir que me gusta que se innove, pero hasta cierto punto. Se puede permitir uno una licencia para algunas cosas, pero sin inventar más de la cuenta. Hay que tener claro que las imágenes son iconos devocionales, no maniquíes que se disfrazan. Creo que tanto invento no es bueno. Quizá soy demasiado clásico. Dentro de ese clasicismo me gusta cómo lo hace Alejandro Guerrero. Es muy buen vestidor. Viste a las Vírgenes de la Estrella y Traspaso y Soledad de Viñeros con mucha categoría. También quiero destacar a Juan Manuel Sánchez Quiñones, quien le dio a la Dolorosa de Humildad y Paciencia el estilo tan personal que tiene, amén de ser en la actualidad el vestidor de la Virgen de las Angustias del Descendimiento, tarea que viene desempeñando desde hace 20 años.

«Hay que tener claro que las imágenes son iconos devocionales, no maniquíes que se disfrazan. Creo que tanto invento en la forma de vestir no es bueno»

-Ya que estamos mencionando a artistas, destáqueme una imagen de Cristo de la Semana Santa de Málaga.

-No me puedo quedar con una sola imagen. Me encanta el Cristo del Huerto, con ese sabor antiguo que tiene. Y de los titulares contemporáneos, me gustan los Cristos de la Agonía, Exaltación, Pasión o Redención. También quiero destacar la imagen del Cristo de la Columna y esa intervención magistral de Francisco Buiza. La restauración de Miñarro en Jesús Cautivo también fue extraordinaria. Málaga ha sabido decidir a la hora de sustituir imágenes por otras de mayor calidad. Se han producido sustituciones merecidas. Y en esa lista de imágenes que le digo no puedo olvidarme del impresionante Cristo de la Humildad y Paciencia, de Ruiz Montes, una de las mejores imágenes del Señor, si no la mejor, de la imaginería actual del orbe andaluz, y el Nazareno Redentor del Mundo, de la Mediadora, obra maravillosa de Navarro Arteaga, otra talla sobresaliente que, además, es especial, ya que está dedicada a mi buen amigo Pepe Gallego que en paz descanse.

-¿Y de Virgen?

-Me gustan muchísimo las antiguas, como las Vírgenes de la Concepción, Zamarrilla o Dolores del Puente, y contemporáneas, hay tallas muy interesantes y muy buenas que llegaron de la mano de escultores como Antonio Dubé. Hay quien lo ha criticado, pero este imaginero ha aportado mucho en el campo de la imaginería contemporánea. Málaga tiene grandes obras de Dubé, las mejores, diría yo. También aportó Álvarez Duarte con la Virgen de la Merced, por ejemplo.

-Un trono de la Semana Santa de Málaga.

-El del Cristo de la Redención. Es un conjunto espectacular, diseñado por el genial Fernando Prini y con una extraordinaria talla, a la par que la imaginería y la orfebrería.

-Una túnica para un Cristo.

-La de Jesús del Huerto, de Manolo Mendoza. Se están haciendo bordados muy buenos para la Semana Santa de Málaga. Lo mismo le puedo decir de las sayas.

-¿Y un palio o manto?

-El palio de la Virgen de la Trinidad es una maravilla o el de la Virgen de la Concepción, que está en fase de realización. También me encanta, en este caso, el manto de la Virgen de los Dolores de San Juan o el de la Trinidad. Es que hay muchas cosas muy buenas, así que, podría destacar algunas piezas más y seguro que alguna otra me la dejaría en el tintero.

-Ha mencionado a Fernando Prini, uno de los grandes del diseño cofrade. ¿Alguno más?

-Igual le digo. Hay muchos diseñadores muy buenos en Málaga. Si tiramos para atrás, Juan Casielles, sin duda. Murió a inicio de los 80. Luego, llegaron más, pero Fernando Prini era para mí el mayor ejemplo de la elegancia. Más jóvenes, está Curro Claros, que es capaz de adaptarse a la hermandad y aportar sobriedad, cuando lo requiere la obra, o alegría, si la cofradía es de ese corte.

-Un orfebre.

-Me gusta mucho cómo trabaja el taller de Emilio Méndez. He tenido oportunidad de hacer un seguimiento a la evolución del trono de la Virgen del Patrocinio y una obra como esa hacía muchos años que no se hacía en Málaga. Las dimensiones son las que son, claro, adaptadas a la puerta de San Felipe Neri. Y tronos más grandes y maravillosos tenemos el de la Virgen de los Dolores de Expiración, de Seco Velasco, que es espectacular. Sin embargo, el 'joyerito' que ha hecho Emilio Méndez para Málaga en la Virgen del Patrocinio es difícil de superar. Con el tema del bordado.

-Por cierto, ¿cómo se consigue que un trono de palio, como el de la Virgen del Patrocinio, salga por la puerta de San Felipe?

-Bueno hasta dentro de la misma cofradía existían dudas, pero yo siempre tuve muy claro que, con el cancel restaurado, y aun así es estrecho, saldría la Virgen del Patrocinio por esa puerta. Ha sido un trabajo laborioso en cuestión a las medidas para poder encajarlo en esa estrechura y más, cuando trabajas con un proyecto que no se adaptaba a esa puerta. Hubo varias fases con respecto al diseño que tuvo que ser redibujado por el taller de Méndez y se adaptaron las medidas primeramente al punto mas alto que podía admitir el palio. Se realizó un bastidor de madera y se proporcionó a la medida real tomando como referencia que de eje a eje de las barras de palio delanteras no podía exceder de dos metros para dar visibilidad a las dos imágenes, la de la Virgen y la de San Juan, sin que el grupo que conforman las dos se viera agobiado. Se tomaron como medidas de referencia el palio del Calvario, pero aun así, ese palio no sale por las puertas de San Felipe, y cuando hablo de puerta, manda más el cancel por ser más estrecho que la puerta en sí.

Tuve asesoramiento, en el largo, de Manuel Toledano. Al no estar diseñado el lateral, se quedaba corto y fue Manolo Toledano quien las resolvió con cinco ingletes de las esquina y que entendieron perfectamente los orfebres, quedando el resultado final el que es, que, a mi parecer, el resultado es bellísimo, jugando con los lisos y los repujados y así conseguir la medida actual. La altura se proporcionó con el bastidor que le comente anteriormente, dándole 42 centímetros de altura de cajillo y 2,98 metros de barra de palio, y con el ancho de varal solo queda para levantarlo desde el suelo a la base del varal 15 centímetros.

Pruebas realizadas en San Felipe Neri para sacar las medidas del trono de la Virgen del Patrocinio. Sur

Antonio Dubé siempre me comentaba que la proporción ideal era de 2,40 por 3,60 metros y este trono tiene 2,57 metros (imposible llegar a 2,40 por la estrechura del cancel) por 2,57 metros. Creo que la proporción se ajusto bastante con las dificultades que nos encontramos al no tener un proyecto definido.

De eje a eje de barra de palio lateral se le dieron 60 centímetros, para que la imagen del San Juan no impidiera que se viera la Virgen en su totalidad. Fue un trabajo más de metro en mano que de escala. Recuerdo que con las medidas de los huecos laterales, entre barra y barra, se lo comenté a Dubé ante mi inseguridad y el único problema que me refirió fue que no se podría poner una esquina de flores por la falta de espacio por el grosor de las barras de palio. Esto, en la Hermandad de la Salutación, por razones obvias, no es un problema. El resultado de todo ese juego de medidas es lo que tenemos que, a mí parecer, y por lo que dicen entendidos en estos temas, esta perfectamente proporcionado.

Si le soy sincero, el que la Virgen del Patrocinio pase por esa puerta es un reto personal. Que salga y entre en su trono por una puerta tan pequeña es el fruto de darle muchas vueltas a la cabeza para encajarlo.

-Me hablaba anteriormente de piezas de bordado, pero, ¿y qué me dice de los talleres malagueños de bordado?

-Málaga lidera, sin duda, hoy día el campo del bordado en Andalucía. Hay muy buenos talleres. Antes había que ir a Sevilla, pero Juan Rosén abrió el primer taller en Málaga y a partir de ahí, han crecido en número y en calidad. A Juan Rosén hay mucho que agradecerle. Además, fue distinguido por la Junta de Andalucía con la primera carta de Maestro Artesano en 2011. Poco después empezó Manolo Mendoza, que es extraordinario, y más adelante se sumaron Joaquín Salcedo o Salvador Oliver, Felicitación Gaviero, entre otros, y Samuel Cervantes, más recientemente. Todos ellos ofrecen un resultado sobresaliente.

«Que salga y entre la Virgen del Patrocinio en su trono por esa puerta tan pequeña de San Felipe es un reto personal; es el fruto de darle muchas vueltas a la cabeza para encajarlo»

-En Málaga ya tenemos, incluso, tallistas, quizá la disciplina artística, junto a la orfebrería, menos cultivada en nuestra ciudad.

-Efectivamente, pero el tallista malagueño por excelencia es Manolo Toledano. La gubia de este hombre, de este maestro, es insuperable. Ofrece una perfección en sus obras difícilmente igualable. Manolo Toledano cuida todos los detalles. Es un genio de la talla y un innovador en sus diseños, caracterizándolos con extrema valentía. Ahí tenemos sus proyectos de tronos para el Cristo de la Crucifixión y el Nazareno de la Salutación. La genialidad de estos proyectos son increíbles. Hace pocos días conocimos el proyecto del futuro trono del Señor de la Salutación, que mantiene un discurso y un mensaje importante. Cada elemento del proyecto tiene un significado. Nada se representa en él sin un significado, todo se enlaza y eso solo puedo hacerlo un genio como Manuel Toledano.

-Ya, por extender el campo, ¿se atreve a dar el nombre de una banda malagueña?

-Claro. El Paso y la Esperanza, en cornetas y tambores, y la Paz, en banda de música. De todos modos, he de admitir que la música no es mi fuerte. Me llama o no me llama la atención una banda por su sonoridad, pero, en realidad, no he hecho un seguimiento exhaustivo a la música procesional.

-Finalmente, ¿una cofradía? Se lo he puesto en bandeja.

-Sí, muy fácil: Salutación, que ha sido la hermandad a la que he dedicado todo el tiempo que he podido y más, y mis mejores años de juventud. Los sentimientos me pueden. No tengo ninguna duda.

Manjón, delante del Nazareno de la Salutación, en San Felipe Neri. Juan Miguel Salvador

-¿Le gusta el nivel que ha alcanzado la Semana Santa de Málaga o todavía hay cosas que no le gusta?

-Tenemos una Semana Santa grandiosa, pero grandiosa con letras mayúsculas. La Semana Santa que no imaginábamos cuando empezó la 'Cuadrilla del Arte' en los años 70.

-Pero todo no será maravilloso, ¿verdad? No me diga usted que ahora se ha vuelto conservador.

-Efectivamente. Las cofradías deberían cambiar cosas, pero ahora, desde su foro interno. No hablo de estética. Hemos pasado del pasotismo de hace 40 años a un mundo cofrade lleno de trepas. Todos sabemos que se han dado conflictos internos en algunas hermandades que han llegan a lo personal. Eso sobra en la Semana Santa de Málaga. El nombre 'hermandad' les viene grande a algunas cofradías. Han ocurrido cosas tremendas, incluso, en alguna de mis hermandades. No llego a comprender cómo se puede machacar a personas que han dejado un patrimonio espectacular en sus cofradías, que lo han dado todo, y ahora las arrinconan como si no existieran cuando esas hermandades crecieron, y de qué manera, gracias a ellos. Si no piensas igual que yo, ya no me vales o eres malo. Esto no lo veo y ha ocurrido en los últimos años. Por ejemplo, en las Penas. Ojo, que el oratorio no ha caído del cielo. La construcción del oratorio y casa hermandad ha sido posible por el trabajo de una junta de gobiernos que ha estado ahí durante 16 años. ¿Cómo aplicamos la palabra 'hermandad' cuando suceden estas cosas? No llego a comprenderlo.

-Por último, ¿cree que la Semana Santa de Málaga está en deuda con personas como usted, que, aunque criticados al principio, se ha comprobado que, quizá, no estaban muy equivocados?

-Bueno, aquí no puedo opinar. Eso lo tienen que ver los actuales responsables de las cofradías. Es cierto que hay mucho desconocimiento porque, sobre todo, los más jóvenes, no conocen lo que pasó en aquellos años y cómo se generó la actual Semana Santa. En mi caso, sí me siento reconocido por mis hermandades. Hace unos años, el cabildo de hermanos de la Salutación me otorgó la medalla de oro de la hermandad. Las Penas, cuando Paco Calderón era hermano mayor, también tuvo muchos detalles conmigo. Incluso, cuando ya no era hermano mayor, su gente me ofreció un almuerzo homenaje cuando dejé de vestir a la Virgen del Patrocinio y me regalaron una pintura preciosa de Paco Calderón que me regaló este grupo de hermanos de las Penas. Y Crucifixión, aunque no soy hermano, igualmente.

-¿La 'Cuadrilla del Arte' se ve hoy como una marca positiva.

-La 'Cuadrilla del Arte' suena ahora bien, pero antes no todo el mundo opinaba lo mismo.

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