El presidente Donald Trump, tras la forma de una orden ejecutiva en el Despacho Oval. Evan Vucci. Reuters.
EEUU Los republicanos doblegan a Trump y le obligan a renunciar a su fondo para indemnizar a los asaltantes del CapitolioAumenta la presión para que el presidente retire definitivamente su proyecto de una 'caja para perseguidos'. Los senadores de su partido amenazan con bloquear el presupuesto para Inmigración.
Más información: La Agencia Tributaria de EEUU se rinde a Trump: accede a no investigarle y crea un fondo para los agresores del Capitolio.
Luis Ezcurra de Alburquerque Publicada 3 junio 2026 02:05h Las clavesLas claves Generado con IA
El presidente Donald Trump cede a la presión recibida desde sus propias filas. Medios estadounidenses aseguraron este lunes que el mandatario está dispuesto a retirar su apoyo al 'fondo antiinstrumentalización' propuesto por el Departamento de Justicia (DOJ).
El fondo, dotado con cerca de 1.800 millones de dólares, estaría destinado a indemnizar a ciudadanos que hubieran sido objeto de "persecución política". Sus críticos aseguran que servirá para recompensar a los aliados de Trump. Entre los beneficiados podrían encontrarse los asaltantes indultados del Capitolio.
La propuesta para dotar de los recursos al fondo se rechazó en mayo con el voto en contra de senadores republicanos. La misma suerte sufrieron el presupuesto de 1.000 millones para el sistema de defensa sobre el salón de baile de la Casa Blanca. y el proyecto de ley de financiación de los Servicios de Inmigración por un valor de 70.000 millones de dólares.
Rebelión republicana en EEUU por el fondo para asaltantes del Capitolio: votan contra las leyes de Trump y su salón de baileLa rebeliónrepublicana surgió como consecuencia del apoyo del mandatario a los rivales de los senadores díscolos en las correspondientes primarias. Sin embargo, el rechazo se ha extendido entre las filas del Partido por considerar que el fondo serviría para enriquecer a los partidarios más fieles al movimiento Make America Great Again (MAGA).
Lo que enfada a muchos de los correligionarios de Trump es que parte del dinero podría ir a parar a los seguidores del presidente que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021. Los congresistas rebeldes no están dispuestos a aceptar que los recursos públicos acaben en los bolsillos de condenados por usar la violencia contra la Policía.
El origen del conflicto
El llamado 'fondo antiinstrumentalización' fue una de las condiciones impuestas por el presidente para retirar la demanda que había interpuesto a las autoridades tributarias. En enero, Trump denunció al Servicio de Impuestos Internos (IRS), la Agencia Tributaria de EEUU, por presuntas filtraciones de sus datos fiscales, reclamando una indemnización de 10.000 millones de dólares.
En mayo, Trump retiró la demanda tras una negociación que obligaba a las autoridades a crear el fondo y a presentar un presupuesto de 1.000 millones para el Ala Este de la Casa Blanca. Además, el IRS se comprometió a no investigar asuntos fiscales del presidente, sus familiares o sus negocios.
La dotación del fondo iría destinada a sufragar los gastos por demandas de la Administración contra ciudadanos que podrían haber sido objeto de "persecución política". Congresistas demócratas bautizaron el fondo como una "caja para perseguidos".
En marzo, por ejemplo, Michael Flynn, exasesor para seguridad nacional, recibió 1,25 millones de dólares para compensar las condenas por falso testimonio. Flynn fue condenado por haber mentido en las investigaciones que trataban de dilucidar si Rusia había influido en la campaña presidencial de 2016 que llevó a Trump a la Casa Blanca.
El proyecto sufrió un duro revés judicial el viernes pasado. La jueza federal Leonie Brinkema ordenó la suspensión cautelar del proyecto. En un breve auto, prohíbe cualquier acción que "persiga la creación u operación del llamado 'fondo antiinstrumenalización'".
En unas declaraciones a CNN, un portavoz aseguró que el Departamento de Justicia "discrepaba fuertemente" de la decisión judicial. No obstante, "la orden sería acatada", añadió.
Imagen de una sesión del pleno del Senado de EEUU. Imagen de archivo. Senate TV.
En otro giro inesperado, la jueza Kathleen M. Williams, encargada de supervisar la demanda de Trump contra el IRS, reabrió la causa. Según The New York Times, La magistrada alegó que deseaba investigar ciertas "graves acusaciones" de que el acuerdo se había "basado en el engaño".
Desde el principio, la magistrada albergaba reparos al acuerdo: Trump emprendía acciones legales contra una agencia federal bajo su propio control. A efectos prácticos, se situaba a ambos lados del litigio.
El motivo para retomar la causa era investigar si el presidente se había confabulado con su propio Gobierno para cerrar el caso y "eludir el escrutinio judicial". No hay precedentes en la historia judicial de EEUU de que un presidente haya denunciado a su propio Gobierno.
La negociación sobre la retirada de la demanda la lideró Boris Ephsteyn, abogado principal de Trump. Enfrente tuvo a Trent McCotter, adjunto al fiscal general. La jueza Williams conminó al Departamento de Justicia para que la informase acerca de cómo pretendía asegurarla independencia del IRS en el pleito.
Los representantes legales del presidente aprovecharon la situación para cerrar el trato cuanto antes. Pretendían impedir que la causa fuera objeto de un escrutinio meticuloso.
Reacciones internas
Chuck Grassley, senador republicano por Iowa y presidente del Comité Jurídico del Senado, declaró al mismo medio: "Lo único que puede resolver el problema del bloqueo de los presupuestos para Inmigración es que el presidente renuncie definitivamente al fondo". No creía que las declaraciones de Justicia fueran garantía suficiente para dar la cuestión por zanjada.
En el mismo sentido se manifestó el también senador republicano John Kennedy: "Si la Administración ha cambiado de postura, que lo diga". "Decir que vas a cumplir las órdenes de un juez no es suficiente. No se trata de anunciarlo, se trata de cumplirlo", añadió.
Otros senadores del mismo bando se han expresado en términos parecidos. Son muchas las voces que expresan su malestar por la posibilidad de que el proyecto siga adelante.
El jefe de la mayoría en el Senado, John Thune, había sido menos explícito cuando se produjo la reacción inicial en mayo. Sin embargo, hoy asegura que el presidente debería retirar definitivamente el proyecto: "Creo que lo mejor que puede pasar para todos", declaró.
Thune, se define como conservador institucionalista y suele expresarse con moderación. Su tono firme refleja el clima de convulsión que se respira entra la mayoría republicana del Senado en estos momentos.
Este lunes, Trump llamó al Despacho Oval al presidente del Senado, Mike Johnson, para hablar de los obstáculos que frenan la aprobación del presupuesto para Inmigración. No se ha desvelado si se trató de la retirada del fondo antiinstrumentalización.
Lo que sí se ha filtrado es que algunos asesores del presidente le aconsejaron que modificara el proyecto, añadiendo algunos 'guardarraíles' con intención de aplacar los ánimos de los legisladores de su partido. Entre otras ideas, estarían considerando impedir que las aportaciones puedan ir a personas con cargos por uso de violencia.
Los analistas del Capitolio aseguran que, aunque decaiga la propuesta de creación del fondo, la Administración dispone de recursos jurídicos para buscar la forma de abordar la cuestión. Como es lógico, los demócratas se han comprometido a dar la batalla en todos los frentes.
Trump amenaza al "lunático" magnate liberal George Soros y su fundación por apoyar a la disidencia: "Andad con cuidado"A través del proyecto de ley de presupuestos tendrán la posibilidad de presentar un número ilimitado de enmiendas. Han asegurado que obligarán a los republicanos a retratarse sobre esta controvertida medida, sabiendo que es impopular cuando se juegan la reelección en noviembre.
"Esta semana, los demócratas del Senado pondrán en marcha una campaña coordinada para tumbar este fondo opaco antes de que se desembolse un solo céntimo", sentenció el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, en una carta remitida este lunes a sus compañeros de partido.
"Hagan lo que hagan los republicanos, les forzaremos a votar", advirtió. El objetivo es evidenciar ante el presidente la disidencia que se fragua en el seno de su propio partido.