Los resultados mostraron que la ansiedad y la depresión concentran la mayor parte de la carga global. Durante el periodo analizado, los casos de ansiedad detectados aumentaron más de 65%, mientras que los diagnósticos de depresión crecieron cerca de 40%. Los investigadores también identificaron incrementos de entre 17 y 22% en los trastornos alimentarios y de 21% en las afecciones relacionadas con el espectro autista.
Otro dato relevante es que la mayor incidencia se registra entre los 15 y 19 años, lo que, según los autores, evidencia la necesidad de fortalecer la prevención temprana y el apoyo específico para adolescentes.
Al considerar las diferencias por sexo, el informe detalla que las mujeres presentan tasas más elevadas de ansiedad y depresión. En contraste, los trastornos del neurodesarrollo y del comportamiento —como el TDAH o el autismo— son más frecuentes entre los hombres.
“Estamos ante una crisis creciente y desigual. Las tasas más altas en mujeres y el pico de carga en la adolescencia exigen respuestas sensibles al género y a la edad, con prevención temprana, detección precoz en colegios y atención escalonada en primaria y comunidad”, aseguró María Cantero-García en una declaración retomada por SMC España.
Trastornos mentales sin atención adecuada
La investigación indica que los trastornos mentales representan cerca del 6% de toda la carga mundial de enfermedad. En 1990 ocupaban el lugar 12 entre las principales causas de DALYs; sin embargo, para 2023 ascendieron hasta la quinta posición. El análisis también confirmó que actualmente constituyen la principal fuente de años vividos con discapacidad en el mundo.
Por su parte, Elisabet Domínguez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica, explicó en declaraciones a SMC España que cuando los científicos hablan de “carga” de una enfermedad no se refieren únicamente a cuántas personas la padecen, sino al impacto real que genera en la vida cotidiana. Esto incluye los años de vida saludable perdidos debido a limitaciones para trabajar, relacionarse o desarrollar actividades diarias.
atención temprana y tratamientos adaptados a las diferencias de edad y sexo.“Atender las necesidades de salud mental de nuestra población mundial, especialmente de las personas más vulnerables, es una obligación, no una opción”, concluyeron los investigadores de The Lancet.