- C. DRAKE/J. ROIBÁS/P. BRAVO
- Escribano resiste al ultimátum de Moncloa y deja su continuidad en Indra en manos del consejo
- Indra, un grupo privado sometido a los designios de cada Gobierno
Tras la negativa de Ángel Escribano a dimitir como presidente, Sepi busca alcanzar una mayoría de votos en el consejo de administración de Indra y para ello necesita a los independientes.
Los consejeros independientes de Indra tendrán en sus manos el futuro del presidente ejecutivo de la compañía, Ángel Escribano, en pleno pulso con Moncloa por la gobernanza de la compañía.
En estos momentos, tanto Ángel Escribano como Moncloa, que a través de la Sepi mantiene un 28% en el capital de Indra, están armando sus respectivas estrategias de cara a la reunión del consejo de Indra que está prevista para el 25 de marzo. Todo apunta a que se convertirá en una suerte de juicio a Escribano, del que solo puede salir indemne con el respaldo de una mayoría de los vocales independientes en el consejo.
Moncloa inició hace meses un proceso velado, a través de mensajes indirectos, para forzar la salida de Ángel Escribano, ya que consideraba que el conflicto de interés por la compra de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) -de la que Escribano es dueño con su hermano Javier- le estaba salpicando políticamente y por los métodos de un presidente extraño en el Ibex al que no estaba controlando.
El pasado miércoles, ante los oídos sordos de Escribano a sus mensajes indirectos, Sepi dio un paso al frente y, por primera vez, exigió oficialmente su salida, diciendo que para seguir adelante con la fusión Indra-EM&E era necesario resolver el conflicto de interés, es decir, que Ángel Escribano diera un paso atrás.
Lejos de seguir el mandato de Sepi-Moncloa, el presidente de Indra convocó un consejo extraordinario en Indra el mismo jueves para confirmar su continuidad en el cargo y anunciar que su empresa, EM&E, daba por concluida la operación con Indra al considerar que no se daban las circunstancias necesarias.
Fue un órdago que mandaba la pelota de nuevo al tejado de Moncloa. Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos del Gabinete de Presidencia del Gobierno, convocó a Ángel Escribano la tarde del viernes para pedirle, por primera vez de forma directa, que renunciase al cargo, un requerimiento que el directivo rechazó en una tensa reunión.
Escribano logró salir como presidente de Indra del encuentro en Moncloa, que para forzar su salida tendrá que conseguir una votación a favor (con mayoría simple) en la reunión del consejo de Indra de este miércoles, una vez que se parece haber descartado la opción de convocar un consejo extraordinario.
Un proceso no tan fácil
Pese a que el Estado, a través de Sepi, es el principal accionista de Indra y tiene tres miembros en el consejo (Miguel Sebastián, Antonio Cuevas y Juan Moscoso),no tiene potestad para nombrar o quitar presidentes en Indra. Necesita mayoría en un consejo que tiene quince miembros.
Ahora mismo, en una previsible votación el próximo miércoles sobre la continuidad de Escribano en la presidencia -se tendría que incluir en el orden del día-, Sepi contaría con el voto de sus tres representantes y con el de Sapa, que siempre se ha opuesto a la operación Indra-EM&E, al reforzar a uno de sus rivales.
Escribano, por el contrario, tendría el respaldo del vocal de EM&E en el consejo, su hermano Javier, y del vocal de Amber Capital, que siempre se ha mostrado a favor de la integración con EM&E al considerar que aportaba valor al accionista y a la empresa en su objetivo de convertirse en campeón nacional de la industria de la Defensa.
Es ahí cuando entran en liza los votos de los vocales independientes (Virginia Arce, Belén Amatriain, Teresa Busto, María Aránzanzu Díaz, Eva Fernández, Oriol Piña y Bernardo Villazán), a los que el Gobierno lleva semanas contactando para recabar su apoyo contra Escribano.
En su labor de independientes, dichos vocales deberían velar por los intereses de unos accionistas minoritarios que en las últimas juntas han respaldado la gestión de Ángel Escribano como presidente. Además, la acción se ha desplomado siempre que se ha rumoreado sobre su salida.
Sin embargo, está por ver si los contactos de Moncloa con los independientes han surtido efecto y si estos votarán a favor de la destitución del presidente ejecutivo de Indra.
Un último escollo
En caso de que Moncloa logre una mayoría de votos en el consejo para echar a Escribano como presidente del grupo, todavía seguiría teniendo que superar un nuevo escollo en su plan de renovar la presidencia de la compañía.
El reglamento del consejo contempla que este órgano de gobierno puede destituir a Ángel Escribano como presidente, pero no echarlo como miembro del consejo, sino que tendría que dimitir él.
En caso de que Ángel Escribano no decida salir voluntariamente como integrante del consejo -EM&E, por su 14,3% en Indra tendría derecho a dos vocales, aunque renunció a un segundo-, se daría el caso de que todos los asientos estarían ocupados.
Esto generaría un nuevo problema, ya que la nueva persona que fuera nombrada para presidir Indra no tendría inicialmente sitio en el consejo de administración.Este órgano no tiene potestad para ampliar el número de consejeros, sino que esa responsabilidad recae de forma exclusiva sobre la junta de accionistas, cuya convocatoria ordinaria está prevista, como todos los años, para antes del mes de julio (el año pasado fue el 26 de junio).
La figura del CEO queda en el aire en plena tormenta de gobernanza
En plena tormenta entre Moncloa y Ángel Escribano por la presidencia de Indra, la figura del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, está en el aire.
El directivo, procedente del sector del automóvil, siempre se ha mostrado a favor de la integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), puesto que en su opinión encajaba en la estrategia de Indra. Llegó incluso a decir que si Ángel Escribano no fuera presidente dicha operación se habría cerrado ya.
De los Mozos, ante el conflicto de interés de los hermanos Escribano, ha liderado el análisis de la operación y creó una comisión ad hoc, encargada de supervisar el escrupuloso cumplimiento de las normas de buen gobierno. Una comisión que, según Sepi, no ha sido del todo eficaz.
El contrato de De los Mozos vence en la junta de Indra del próximo mes de junio y ahora, tres meses antes de la misma, el directivo debe comunicar si tiene intención de seguir como CEO o, si por el contrario, renuncia a su cargo. Es más, la compañía también debe mover ficha si tiene intención de renovar al directivo de 63 años, que, además, compagina su puesto con la presidencia de Ifema.
Habrá que esperar a que se resuelva la pugna entre Sepi y Moncloa para vislumbrar con más claridad el futuro de José Vicente de los Mozos en Indra.
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