El español arroja su segunda mejor marca de siempre y se queda a 52 centésimas del tercer puesto
Luca Hoek, a la izquierda, junto al campeón de Europa, David PopoviciLAPRESSE- GERARDO RIQUELME
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- Natación/Campeonatos de Europa. Hugo González es sexto en unos 200 espalda meteóricos
El español Luca Hoek, de 18 años, fue cuarto en los Campeonatos de Europa, que se celebran en París en los 100 metros libre. Hoek arrojó la segunda mejor marca de siempre (47.39), a 13 centésimas del récord que había fijado el martes en semifinales, pero fue superado por David Popovici (46.56), que rozó el récord del mundo, Egor Kornev (46.74) y Kristof Milak (46.87).
España desconocía a un nadador de este perfil hasta el momento. La natación de nuestro país ha tenido todo tipo de especialistas con Mireia Belmonte como figura indiscutible por encima del resto, pero nunca un velocista de este calibre.
Hoek se ha construido nadador de primera fila en un par de años. Creció en el club de Sitges, donde su padre, holandés, y su madre, francesa, se enamoraron; la localidad costera de referencia próxima a San Pedro de Ribas donde vino al mundo. Allí se le cuidó para no quemarle, pero el crecimiento fue suficiente para que al primer año de dar el salto al CAR batiese los récords absolutos de 50 y 100 libre en los Europeos junior de Eslovenia.
Ha pasado apenas un año y Hoek discutió las medallas en una de las carreras más vertiginosas que se recuerdan. Popovici se quedó a cinco centésimas de su récord de Europa y a 16 del récord mundial de su compañero de entrenamiento Zhanle Pan, en la tercera marca más rápida de la historia. Kornev batió el récord de Rusia y en el ránking de todos los tiempos subió al top 3; Milak es el quinto, por encima incluso del brasileño César Cielo, que tuvo el récord de 100 libre 13 años hasta los Juegos de París. Demasiado para Luca que ya ha escalado a más velocidad que cualquier cábala.
La nueva sensación europea reaccionó bien (0.61) y siempre tuvo a la vista a Popovici, que por tercera vez volvió a nadar en la calle de al lado. En apenas año y medio ha pasado de póster a rival. Viró en 22.57, a 51 centésimas de Kornev que estaba desatado en aquel momento y a sólo 21 del rumano. Batalló hasta el último metro. No ganó la medalla, pero se ganó la confirmación de que este chico es una bendición para este país. La natación española necesitaba una figura de este calibre.
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