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Mónica García: "Si la sanidad privada quiere colaborar con la pública, se tendrá que adaptar a los intereses del bien común"

Mónica García: "Si la sanidad privada quiere colaborar con la pública, se tendrá que adaptar a los intereses del bien común"
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"No es mi competencia pagar la hora de guardia ni firmar las nóminas de los médicos" "La vivienda es el sumidero por el que se nos están yendo todas las medidas sociales" "Hay una línea de puntos que une las listas de espera con las bajas laborales" Más información: Más Madrid descarta a Mónica García como candidata a liderar la nueva coalición de izquierdas: se medirá a Ayuso y Óscar López

Mónica García, ministra de Sanidad, durante la entrevista concedida a 'Oído Clínico'. Javier Carbajal.

Observatorio de la sanidadENTREVISTA PARA OÍDO CLÍNICO Mónica García: "Si la sanidad privada quiere colaborar con la pública, se tendrá que adaptar a los intereses del bien común"

"No es mi competencia pagar la hora de guardia ni firmar las nóminas de los médicos"

"La vivienda es el sumidero por el que se nos están yendo todas las medidas sociales"

"Hay una línea de puntos que une las listas de espera con las bajas laborales"

Más información: Más Madrid descarta a Mónica García como candidata a liderar la nueva coalición de izquierdas: se medirá a Ayuso y Óscar López

Publicada 25 febrero 2026 02:48h

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Madre, médica y ministra de Sanidad. Mónica García (Madrid, 1974) lleva al frente de la política sanitaria nacional desde noviembre de 2023. Entre las numerosas iniciativas que tiene entre manos está el anteproyecto de ley de gestión pública, con el que su departamento quiere vetar que empresas privadas puedan ponerse al frente de hospitales públicos.

Pese a ello, García defiende que "no tiene ningún problema con la sanidad privada" y alega que de lo que está en contra es de la "privatización de la sanidad pública".

La ministra de Sanidad aborda estas cuestiones en el micrófono de Oído Clínico. El podcast de EL ESPAÑOL e Invertia cumple 100 episodios y lo celebra con un capítulo especial en el que García aborda todos los frentes que tiene abiertos, tanto en la sanidad como en la política. Incluidos la reciente huelga indefinida de médicos, su posible futuro político en Madrid o su visión sobre la corrupción política en España.

Mónica García, en el estudio de 'Oído Clínico'. Javier Carbajal.

Cinco días de huelga médica y cientos de miles de consultas y cirugías suspendidas en la sanidad pública. Y los paros se van a repetir si no se atienden reivindicaciones del colectivo médico como el Estatuto Marco propio. ¿Se van a tender puentes con los facultativos?

No hemos dejado de tender puentes en ningún momento. Hemos estado en constante diálogo con los sindicatos médicos. Quiero recordar que este Estatuto Marco se ha firmado con unos sindicatos representativos también de los médicos. Hemos estado negociando con ellos durante más de tres años y no hemos dejado de tener diálogo con ellos en ningún momento.

No hemos dejado de intentar que sus reivindicaciones, que al final no dependen del Ministerio de Sanidad, no se tradujeran en una huelga.

Disminuir horas de guardia, rebajar las guardias semanales, reducir la jornada laboral, más conciliación, hacer que los sanitarios seamos autoridad frente a las agresiones, haya oposiciones cada dos años en vez de cada 15... Esto mejora realmente las condiciones laborales y está dentro del Estatuto Marco.

Y hay un capítulo propio que asume las especificidades de los médicos y de las médicas. Es la primera vez en 23 años que alguien saca del cajón una norma estatal que regula o que mejora esas condiciones. ¿Llega a todas las expectativas? No. Y eso lo hemos dicho desde un principio.

Mónica García: “No tengo problema con la sanidad privada”

Un Estatuto Marco puede regular unos límites máximos, unas obligaciones mínimas de descansos, unas horas máximas de trabajo a la semana o de guardia. Pero no puede regular competencias de las comunidades autónomas, como nutrir plantillas, retribuir bien a los profesionales y organizar los servicios para que esa penosidad que es hacer noches y fines de semana sea compatible, de alguna manera, con la calidad que le damos a nuestros profesionales y a nuestros a nuestros pacientes.

En el Estatuto Marco he llegado a lo máximo, al límite, tan lejos como se puede llegar con un Estatuto Marco. Es la primera piedra para seguir exigiendo a las autoridades competentes, que son las comunidades autónomas que sigan dando pasos.

Es curioso que la primera vez que se pone encima de la mesa la mejora de las guardias y de las condiciones laborales se traduzca en una huelga. Pero soy totalmente empática con los malestares de los profesionales.

Yo estaba en el hospital hasta el año 2022. He estado haciendo guardias durante 17 años de mi vida. Sé perfectamente lo que es eso. He hecho guardias incluso cuando no se libraban las guardias y sé perfectamente que esos malestares se han ido acumulando y que no ha habido mejoras. Pero es la primera vez en 23 años que alguien pone este asunto encima de la mesa.

¿Y qué se puede hacer para que no haya otra semana de huelga en marzo? Los sindicatos le acusan, precisamente, de falta de empatía.

Hemos intentado evitar la huelga por todos los medios. Para mí, falta de empatía y ser una traidora al sistema o a mis compañeros hubiera sido dejar el Estatuto marco del 2003. Eso sí que hubiera sido una traición a nuestro sistema sanitario y a las luchas en las que yo he participado.

Cuando llego al Ministerio lo primero que hago es acelerar la reforma del Estatuto marco. Recoge una mejora de las condiciones laborales indudables. No hay ningún sindicato médico que diga que no están recogidas la mayoría de las mejoras de las condiciones laborales para todos los profesionales.

Ahora bien, hay profesionales que tenemos unas especificidades concretas, que somos los médicos. Bueno, pues también están recogidas.

Lo que tiene que haber es plantilla suficiente y la plantilla suficiente depende de los presupuestos de las comunidades autónomas. Hay comunidades autónomas que invierten un porcentaje de su presupuesto alto en la sanidad, o sea, en la calidad asistencial. Y hay otras comunidades autónomas que deciden invertirlo en otro sitio.

Un estatuto marco lo tienen que cumplir las comunidades autónomas. Y esto no es tirar balones fuera. Yo como anestesista no doy altas a los pacientes de Ginecología, no es mi competencia. No es mi competencia pagar la hora de guardia, no es mi competencia firmar las nóminas y no es mi competencia reforzar las plantillas y decidir qué parte del presupuesto tiene que ir a Sanidad.

Me encantaría que lo fuera. Es más: me ofrezco a ir con todos los sindicatos, región por región, para que este Estatuto Marco, que marca los mínimos necesarios para mejorar esas condiciones, se cumpla en todas las comunidades autónomas.

Creo que las horas de guardia se tienen que pagar más que la hora ordinaria, por supuesto. Pero no es de mis competencias.

¿Qué opina usted de la sanidad privada?

No tengo absolutamente ningún problema con la sanidad privada. Ya lo he dicho muchas veces. Sí que estoy en contra de la privatización de la sanidad pública. Es un tipo de sanidad privada que está jugando con las cartas marcadas. Tan marcadas que está llevándose por un sumidero de cuentas de resultados de determinadas empresas el presupuesto que necesitamos para la sanidad pública en los últimos cinco años.

Por ejemplo, en los últimos cinco años, 5.600 millones de euros de la Comunidad de Madrid han ido a parar a Quirón. Es la mitad del presupuesto total de sanidad para toda la sanidad de un año. ¿A dónde creo que tiene que ir este dinero? A las condiciones laborales de los profesionales, por ejemplo. A disminuir las listas de espera de mi hospital, el 12 de octubre.

No es justo que haya hospitales con estas modalidades de parasitación público-privada a las que se les está dotando de más recursos para absorber una lista de espera que podría absorber el 12 de Octubre, el Marañón o cualquier otro hospital si tuviera un incremento de presupuestos. No es justo.

La pregunta se la hago por la polémica ley de gestión pública que tramita su departamento. Se la cataloga como un veto a la colaboración público-privada o al menos a determinadas fórmulas. ¿Cree que hay un poco de razón para esta polvareda?

Yo creo que no. Siempre digo que la colaboración público privada es como el matrimonio, no es ni bueno ni malo. Depende cómo y cuál sea el contrato que hagas dentro de la colaboración.Tiene que ser un win-win.

Un momento de la entrevista. Javier Carbajal.

Hay colaboraciones público-privadas que son sanas y hay otras colaboraciones público-privadas que lo que hacen es quitar el agua de un vaso para ponerlo en otro. Eso no es un win win. Esta ley pone coto a ese desajuste.

De hecho, yo a eso no lo llamo colaboración, porque no lo es. Es una situación en la que los impuestos que pagan los españoles y los madrileños no van a parar a las listas de espera, no van a parar a los sueldos de los médicos, no van a parar a la mejora de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. Van a parar a una cuenta de resultados muy concreta de determinados tipos de colaboraciones que dependen de fondos de inversión.

Yo ahí no me meto. Pero sí en que hay un conflicto de intereses entre un fondo de inversión y el cuidado de la salud. Esta ley lo que hace es poner coto al ánimo incesante de lucro pagado por la sanidad pública.

Si la salud de esas ciudadanos tú me la aseguras a través de colaboraciones sanas, no tengo nada que decir ahí. Y la ley, lo que dice es exactamente eso.

Está el ejemplo de Cataluña que tiene un modelo más europeo que el que tenemos en el resto del territorio. Nosotros tenemos un modelo Beveridge pero el de Cataluña tiene a uno Bismarck que tiene colaboraciones, consorcios y conciertos con mutuas, con fundaciones. Todas sin ánimo de lucro. Y pueden tener colaboraciones privadas puntuales. Pero tienen que ser transparentes y no pueden ser de extracción del valor de nuestra sanidad pública.

¿Está abierta a hacer cambios en la ley de gestión pública? Está en fase de alegaciones.

Las alegaciones son bienvenidas siempre y cuando no se modifique el espíritu de la ley. Que es que no volvamos a escuchar nunca más esos audios obscenos de un CEO de una empresa privada, diciendo que va a manipular el sentido de las listas de espera para dividir pacientes rentables de pacientes no rentables. Nosotros no vemos pacientes rentables o no rentables en la sanidad pública. Y aquel que quiera colaborar con la sanidad pública no puede ver pacientes rentables o no rentables.

"He llegado a lo máximo, al límite, tan lejos como se puede llegar con un Estatuto Marco"

La sanidad pública no se tiene que adaptar a los intereses particulares de la sanidad privada. Es al revés. Si la sanidad privada quiere colaborar con la pública, se tendrá que adaptar a los intereses del bien común y de la salvaguarda de la protección de la salud de todos los ciudadanos.

La sanidad pública tiene que asumir los pacientes complejos, los casos más complejos, la pluripatología, las innovaciones... Todo eso lo tiene que asumir la pública. Pero por eso mismo no podemos hacer eso mientras haya determinadas empresas dentro de nuestro sistema sanitario que deciden qué pacientes le rentan y qué pacientes no le rentan. Es que esto significa que cuando te está viendo tu médico, detrás de esa decisión de si te opera no te opera o si te da un medicamento o no, no sólo hay conocimiento científico: hay cálculo económico.

No quiero que nadie en este país acuda a un profesional cuya decisión médica dependa un cálculo económico. Esto en Europa lo tienen claro.No es una novedad de España. Los países europeos que tienen este tipo de modelos saben muy bien dónde tienen que poner los límites a la colisión de intereses. Lo saben perfectamente. De hecho, por eso en el Ministerio de Sanidad hemos organizado la red contra la corrupción y contra el fraude en la sanidad.

¿Qué pasa con la Ley del Medicamento? Parece que se retrasa.

Bueno, las leyes, sobre todo las leyes que son complejas, tienen un trámite muy proceloso, a veces un poquito desesperante. Lo cual no tiene que ver con que sea burocrático, sino con que es garantista.

Tiene que pasar por Europa, por el Consejo de Estado, por el Consejo de Ministros, por el resto de ministerios, por todo el sector. Creo que esta es una ley que es el resumen de todo el diálogo que se ha tenido con el sector. Hemos ido siempre de la mano con él, y de la estrategia de la industria farmacéutica.

Pero esta norma fue muy protestada por la herramienta de los precios seleccionados. Según indican los responsables del Ministerio, eso se ha suprimido y se ha cambiado por un modelo llamado precios dinámicos. ¿En qué consisten?

Lo puede entender cualquiera que entienda el mercado. Los precios dinámicos tienen que ver con la oferta y con la demanda. Y con que tenemos que romper los precios bajos que han provocado situaciones de desabastecimiento.

Las medidas antitabaco se encuentran entre los grandes caballos de batalla de su ministerio. ¿Cómo marcha?

Tenemos dos medidas en marcha. La ley antitabaco y el real decreto que habla de los nuevos dispositivos.

El real decreto ahora está pendiente de unas alegaciones que nos hizo Europa, a pesar de que ya hay legislaciones en otros países europeos que han sido igual de exigentes que lo que nosotros presentamos. Y la Ley del Tabaco también está en ese procedimiento en el que en breve podrá ir al Consejo de Ministros y podrá seguir su trámite.

Mónica García, durante la entrevista. Javier Carbajal.

¿Cuándo es en breve?

No hay ningún interés por parte del Ministerio de Sanidad en retrasar nada. Lo que pasa es que todo tiene un procedimiento muy proceloso. Son leyes que afectan no solamente a nuestro país, sino también afectan al mercado europeo.

Ministerios de Sumar como el de Trabajo denuncian que algunas normas suyas son bloqueadas por ministerios del PSOE. ¿Cree usted que esto está sucediendo en su caso?

No. Hasta ahora no hemos tenido bloqueo. Tenemos que contemplar las observaciones que nos hacen otros ministerios desde sus puntos de vista. Esto es así en todas las leyes. Y hay muchas veces que eso se puede interpretar como un retraso o como un... No voy a decir bloqueo, porque no es bloqueo, pero sí es un retraso. Porque hay otros ministerios que tienen mucho que decir en determinadas leyes, igual que nosotros.

Cuando se presenta una ley de otro ministerio, también hacemos observaciones en materia de salud. Es el procedimiento normal y además creo que es un procedimiento garantiste. Puede parecer burocrático, pero es garantista.

Las bajas médicas están disparadas. Y entre sus causas está la saturación del sistema sanitario español.

Efectivamente, esto es directamente proporcional a las listas de espera. Si tú estás seis meses esperando que te hagan un diagnóstico de una hernia lumbar, por ejemplo, son seis meses en los que no estás trabajando. Si tú estás esperando una resonancia magnética, luego esperas otros seis meses o tres meses a que te operen.

Claramente, hay una línea de puntos que une las listas de espera con las bajas laborales. Estamos trabajando en un nuevo real decreto de listas de espera porque el que tenemos vigente no resume y no traduce lo que realmente está pasando en las listas de espera.

"Claramente, hay una línea de puntos que une las listas de espera con las bajas laborales"

Por ejemplo, Creo que nuestro sistema es especialmente diligente cuando hay un cáncer diagnosticado. Es un tratamiento preferente, sin lugar a dudas, Pero eso no se recoge en ningún sitio. Y sin embargo sí estamos midiendo varices, juanetes, sinos pilonidales, vesículas... Y no estamos midiendo lo que tenemos que medir.

¿Cuánto tarda un chaval en ir a ver al psicólogo? ¿Cuánto tarda en ir a ver al psiquiatra? ¿Cuánto tarda en tener las consultas sucesivas para que eso no se cronifique? ¿Cuánto tarda alguien con una sospecha diagnóstica en que le diagnostiquen de un cáncer? ¿Cuánto tarda ese cáncer en ser tratado? Todo eso no lo estamos midiendo. Y no por falta de datos, sino por falta de transparencia. Necesitamos que las listas de espera sean trazables y sean transparentes.

Hace unos días la izquierda se refundó y Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid lanzaron su alianza para las próximas elecciones. ¿Podrá funcionar esta macedonia a la izquierda del PSOE sin Podemos?

Bueno, no es una refundación de nada, es una continuación. Evolucionamos como evolucionan la sociedad y la izquierda. Somos dignos herederos de todas las luchas de la izquierda, de nuestro país que van desde la lucha contra el franquismo, a favor de la democracia, por la sanidad pública.

Somos herederos de todas las mejoras y transformaciones que se han dado en este país, que tienen la firma de cualquier gobierno progresista y de izquierdas. Recogemos una sensación de preocupación del espectro progresista y de izquierdas.

Estamos viendo cómo se están materializando las peores políticas de la derecha y de la ultraderecha. Veía el catálogo de medidas que el Partido Popular le ha presentado a Vox. Que es básicamente un catálogo de medidas de vox, de la ultraderecha. Las podría firmar Trump mañana mismo.

Eso es lo que nos preocupa. Cómo están avanzando proposiciones que están retrotrayéndonos las mejoras sociales, las conquistas sociales y las mejoras en derechos y libertades.

Entrevista a Mónica García, ministra de Sanidad: “No tengo problema con la sanidad privada”

Por ejemplo, hemos llevado al último Consejo de Ministros un recurso de inconstitucionalidad para una limitación de la libertad sindical en Valencia, algo que consideramos aberrante.

Esto es lo que nos traen Vox y la derecha. Menos derechos laborales, menos recursos para nuestros servicios públicos. Ese decálogo incluye bajar los impuestos con los que pagamos los salarios de los profesionales sanitarios, los medicamentos, la investigación, la Ley de Dependencia... Con lo que pagamos absolutamente todo en este país.

¿Pero ese frente no queda un poco cojo sin Podemos?

Ese frente lo que dice es: nosotros vamos juntos, somos unas organizaciones que somos fraternas y que queremos hacernos cargo de la realidad que está pasando en nuestro país y que está pasando a nivel internacional. Es bienvenido todo aquel que quiera remar a favor.

Uno echa de menos más cosas. No se ha visto a la vicepresidenta segunda del Gobierno, fundadora de Sumar, Yolanda Díaz, en todo esto. ¿Cuál es su posición?

Su posición es básicamente que somos organizaciones políticas. Yolanda Díaz fue la que consiguió con el 23 de julio del 2023 fuéramos todas las organizaciones bajo el mismo paraguas y fuéramos capaces de revalidar el gobierno progresista. Y seguir transformando nuestro país. A través de las leyes y a través de pequeñas medidas que hemos ido introduciendo, que han mejorado la vida cotidiana de la gente.

Dos años después hemos ido trabajando, hemos ido trabajando y explorando horizontes de esperanza comunes. Y las organizaciones políticas hemos dado un paso al frente y aquí no sobra nadie. Por supuesto que Yolanda es una persona fundamental. No seríamos capaces de crecer económicamente ni de ser uno de los países europeos que más lo hace si no hubiéramos puesto las bases a través de medidas que ha puesto Yolanda Díaz.

Ahora bien, ¿ahora mismo cuál es el fallo, por ejemplo, dentro de nuestro de nuestro país para que todas esas medidas se puedan materializar en beneficio social?Sin lugar a dudas, la vivienda. La vivienda es el sumidero por el que se nos están yendo todas las medidas sociales y todas las expectativas que tenemos para crecer en bienestar y que el crecimiento económico macro se traduzca en crecimiento para las familias.

"Estamos en una ola reaccionaria a nivel global. No es una excusa, es una realidad"

¿Es esa la razón que explica los malos resultados electorales que está sufriendo la izquierda en las últimas elecciones y que todo indica que también en futuros comicios?

Estamos en una ola reaccionaria a nivel global. No es una excusa, es una realidad. Cualquiera que abra las noticias ve como la ola reaccionaria está impactando mucho en la política de todos los países.

Somos de los pocos que mantenemos un gobierno progresista en Europa. Esta ola reaccionaria no ha caído del cielo como un fenómeno atmosférico climático es una ola reaccionaria al avance de los derechos, del feminismo, de las políticas de transformación ecológica y transición ecológica... Es reaccionario a todos esos avances.

Los focos en los que ha puesto la diana, no sólo la administración Trump, sino la derecha internacional, son exactamente las personas vulnerables, los migrantes, las mujeres, las personas trans y el cambio climático. Esto es muy curioso. Donde ponen el foco es en todo aquello en lo que como planeta hemos conseguido de alguna manera avanzar.

Esto está ocurriendo también en España. Por eso, nuestra preocupación a que abandonemos la senda de la transición ecológica, contra la violencia machista. Siete mujeres muertas en lo que llevamos de año. Esa es la inseguridad que seguimos teniendo las mujeres en este país.

Mónica García, durante la entrevista. Javier Carbajal.

El primer punto que pone el Partido Popular es que se deje de hablar de violencia machista. El segundo, que se deje de hablar de cambio climático. Y el tercero que se deje de hablar de servicios públicos y de esa red social que nos hemos dotado a través de los impuestos. Esto es lo que es preocupante en nuestro país.

Ministra, mucho se ha hablado del papel que usted tendría en esta coalición de izquierdas, pero los pasillos de la política apuntan a que usted prefiere ser la candidata de más Madrid contra Isabel Díaz Ayuso en en los futuros comicios regionales. ¿Usted qué dice?

Yo digo que el papel que más me gusta es el de ministra de Sanidad. Y es le que voy a ejercer y en el que tengo que estar enfocada, independientemente de que me haga cargo también de que demos un paso al frente con el espacio progresista.

Pero el papel que que más voy a defender y que voy a terminar de ejercer es el de ministra de Sanidad. Sin dejar de tener un ojo en la segunda preocupación que tengo, que es Madrid. Porque considero que, de alguna manera, nos están robando Madrid, nos están robando la universidad pública, nos están robando los centros de salud, nos están robando la formación profesional, nos están robando la capacidad de poder tener acceso a una vivienda, bos están robando la capacidad de soñar con un futuro en el que nuestros hijos vivan mejor que nosotros.

Lo cual no quiere decir que no esté centrada en mi trabajo como ministra. Yo diría que suena que si en algún momento se acaba lo de ministra, volver a volver a la candidatura de Madrid y no te sé decir porque mis mis derivas políticas han sido siempre un poco de última milla del último momento.

Estamos en plena reforma de la financiación autonómica. ¿Cree que es el momento de plantear unos presupuestos finalistas en Sanidad?

Aquí tenemos que contemplar la independencia y la transferencia de las competencias que están dictadas por ley, en las cuales cada una de las comunidades es soberana para elegir sus sus prioridades. Por otro lado, hemos visto con los fondos europeos que, si queremos homogeneizar el aumento de la calidad en un área, tenemos que hacer transferencias directas.

Por ejemplo, hemos transferido más de 1.000 millones de euros Atención Primaria. ¿Por qué? Porque creemos que es el sostén de nuestro sistema sanitario. Hay decisiones que tenemos que tomar en conjunto a nivel estatal para que el acceso a determinada asistencia sanitaria no dependa de dónde hayas nacido.

"Que todos los corruptos de este país vayan a la cárcel. Vengan de donde vengan y tengan el carné que tengan"

Por otro lado, nosotros también defendemos la descentralización de las decisiones. Son los propios territorios los que conocen realmente su naturaleza. No es lo mismo el sistema sanitario de Aragón, que está muy disperso, que el de Madrid o de Castilla y León.

Son las propias comunidades las que conocen cada una de sus realidades. Ahora bien, si queremos digitalizarlas a todas y tener un sistema común en el que podamos intercambiar la información, esa medida tiene que ser finalista.

No hay que renunciar a ninguna de estas perspectivas. Hay medidas que se tienen que tomar desde el plano del Ministerio de Sanidad y otras desde el plano de las comunidades autónomas, sin que nadie invada las competencias.

¿Cuál es su posición respecto, por ejemplo, a determinadas deducciones fiscales, ya sean económicas, para modificar determinados comportamientos del contribuyente o ciudadano?

Depende. Depende de las deducciones y de los comportamientos. Las hay que funcionan. La fiscalidad del tabaco ya se ha demostrado que es una medida que reduce el consumo. Lo sabemos perfectamente. En cambio, la reducción de la fiscalidad en materia de vivienda ya se ha demostrado que no funciona, que no le soluciona el problema que tiene ahora mismo en nuestro país a la hora de poder acceder a una vivienda de manera asequible.

Depende de dónde se pongan estos incentivos, esto es casi como una receta médica. Hay recetas que sirven para una cosa y otras recetas que no sirven para otra cosa. Y hay recetas que tienen unos efectos secundarios que superan el beneficio . Y pasa exactamente lo mismo con los incentivos fiscales.

Los casos de corrupción relacionados con el trío Ábalos, Cerdán, Koldo, están afectando mucho a la reputación del Gobierno. También el caos ferroviario, que no tiene que ver con corrupción pero ha marcado este principio de 2026. ¿Qué posición tiene usted al respecto? ¿Y si no estuviera en el gobierno tendría otra posición?

Yo creo que no, no tendría otra posición. Si hay algo que me define, creo, es el poder analizar con mirada crítica siempre. Cuando he tenido que ser crítica con mi socio de gobierno lo he sido. No tengo ningún pelo en la gatera .

Y luego depende de dónde pongas el foco. Usted habla del trío Ábalos, Cerdán, Koldo... Que todos los todos los corruptos de este país vayan a la cárcel. No tengo absolutamente ningún problema. Vengan de donde vengan y tengan el carné que tengan.

Pero hay otros tríos o combinaciones que también me preocupan lo mismo o más. Por ejemplo, la que formaron Montoro y Equipo Económico para lanzar normas 'ad hoc' para determinadas empresas. También me preocupa el trío Ayuso, novio de Ayuso y Quirón. Hay muchos tríos que me preocupan, y todos tienen la misma consideración. Todo lo que sea corrupción es deterioro de nuestro Estado de bienestar.

¿Y el caso del caos ferroviario?

Es una cuestión de gestión que llevamos arrastrando desde hace muchos años. Cuando hablamos de disminuir impuestos y recortar inversiones nos olvidamos en qué se traduce eso.

Pero desde 2018 las inversiones en nuestro mapa ferroviario y en las infraestructuras se han duplicado respecto a las de años anteriores. Y sí, claro, las infraestructuras hay que mantenerlas, hay que protegerlas y hay que aprender también de los errores.

Hemos tenido este trágiquísimo accidente, que tiene que hacernos volver a repensar todos los mecanismos de seguridad y de mantenimiento. Pero insisto en que este gobierno ha invertido como nadie tanto en infraestructuras públicas como en infraestructuras de transporte.

(Acceda a la entrevista completa en el episodio correspondiente de Oído Clínico)

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