El comité de empresa de la OFM exige al regidor compromisos por escrito para asegurar la primacía cultural frente al uso congresual
Regala esta noticia Añádenos en Google Recreación hecha por el Ayuntamiento del Auditorio o Palacio de la Ópera en la plataforma de San Andrés. (Sur) 27/07/2026 a las 20:02h.Nuevas voces expresan su inquietud por la futura gestión del Auditorio de la Música (o Palacio de la Ópera) y su uso congresual. En una ... carta al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, los músicos de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) manifiestan su preocupación por la decisión de confiar en Promálaga el funcionamiento de una infraestructura donde la prioridad será cultural, como garantizó el regidor en declaraciones a este periódico. «Carece de toda lógica que si la actividad mayoritaria y principal va a ser de carácter cultural, vaya a ser gestionada por una entidad sin relación con la cultura», señala el texto firmado por el comité de empresa de la OFM.
Recuerdan, además, que la orquesta «debe ensayar en la sala en la que toca», una cuestión difícil de encajar si las salas se ocupan con congresos. Y añaden: «La acústica no es un decorado: es el instrumento más grande de la orquesta, y es exactamente lo que los 209 millones de euros compran. Un conjunto que prepara sus programas en una acústica y los interpreta en otra llega a cada concierto sin haber podido calibrar equilibrios, articulación ni dinámica en el espacio real. Si el plan tácito fuera que la OFM siga ensayando en El Ejido y «visite» el Auditorio los días de función, la residencia sería nominal y la inversión acústica se malgastaría a diario: sería como adquirir un Stradivarius para tocarlo solo los viernes».
Los músicos piden garantías de que la programación cultural del Ayuntamiento no tendrá que pagar por el uso de las salas, «incluidos los días de montaje y ensayo». «Un Palacio de la Ópera digno de ese nombre podría aspirar, con el tiempo, a lo que hacen las grandes casas: producir óperas propias y alquilarlas después a otros teatros, convirtiendo el coste en ingreso y formando en Málaga a los oficios escénicos que esas producciones necesitan».
Sobre la rentabilidad del Auditorio, motivo que se esgrime para justificar su uso congresual, los músicos recalcan que esa cuestión no se exige a otras propuestas culturales. «Nadie cuestiona una biblioteca porque no venda suficientes libros. Nadie plantea cerrar un museo porque las entradas no cubran sus costes. Nadie mide el valor de un parque, un hospital o una carretera por el beneficio económico directo que produce». El Auditorio debe entenderse, defienden, bajo esa misma lógica. «Es una infraestructura cultural estratégica cuyo verdadero rendimiento debe medirse por el legado que dejará a Málaga durante las próximas generaciones». Y concluyen: «La cultura no es un gasto, es una inversión estratégica de primer orden».
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