«Yo lo tengo muy claro, cuanto antes mejor y como muy tarde en septiembre», sentenció el líder de IU este miércoles
Regala esta noticia Añádenos en Google Antonio Maíllo. (EFE.) 01/07/2026 Actualizado a las 14:26h.Los partidos políticos ya empiezan a desengrasar la maquinaria electoral de cara a unas hipotéticas elecciones generales. Este miércoles fue uno de los líderes de ... la izquierda, como es el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, quien se aventuró a situarlas en el calendario electoral para apremiar a sus compañeros de espacio a resolver las diferencias y configurar un proyecto común. «Estoy convencido de que las elecciones generales serán en marzo, por lo que tenemos que empezar a transmitir la buena nueva de este proyecto», advirtió Maíllo, al tiempo que marcaba como fecha límite el mes de septiembre para tener resueltos «los grandes retos del proyecto de refundación del espacio a la izquierda del PSOE.
Lo cierto es que es 'vox populi' que el preferido de todos los sectores de la coalición, que se presentó a las últimas generales, para asumir el liderazgo de un nuevo proyecto de izquierdas que concurriese a los comicios, tras la renuncia de Yolanda Díaz, fue el actual ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy. Sin embargo, Bustinduy se mostró contrario en algunas ocasiones a liderar el espacio, por lo que algunas voces del espacio se postularon como candidatas. En este sentido, Sumar cerró este martes el período para presentar candidaturas para concurrir al congreso extraordinario que celebrará la formación magenta el próximo 11 de julio, con una sola propuesta presentada, la encabezada por la portavoz del partido en el Congreso, Verónica Martínez, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez.
Pero éstos no han sido los últimos movimientos en el espacio ya que, también este miércoles, Lara Hernández dimitió como coordinadora de Sumar y decidió abandonar la coalición y dejar todos sus cargos, cerrando así una de las últimas crisis del partido. Su nombre sonaba para postularse como cabeza del movimiento progresista, pero su impulso de diluyó después de que se la acusase de maltrato laboral y fraude. «Con fecha 28 de junio, la comisión que investigaba el asunto, decidió archivarlo porque las personas supuestamente afectadas decidieron no formar parte de ello y algunos denunciantes renunciaron a ello y dijeron no ser testigos de nada», aseguró, al tiempo que se mostró segura de tener «la conciencia tranquila» y ser «inocente». «Jamás en mi vida he acosado a nadie, todos los bulos y mentiras e injurias que he tenido que soportar estos meses se han demostrado falsas», zanjó.
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