- HILARIO ALFARO*
Hace más de veinte años, el empresario y matemático británico Clive Humby pronunció una frase que con el tiempo se ha convertido en una de las definiciones más precisas de la economía moderna: "Los datos son el nuevo petróleo".
Hoy, cuando la Comunidad de Madrid se prepara para convertirse en uno de los primeros territorios de España en realizar pruebas reales de vehículos autónomos, esa afirmación cobra más sentido que nunca. La llegada del coche autónomo a Madrod representa mucho más que un avance tecnológico. Estamos ante una transformación profunda de la forma en que nos movemos, trabajamos y organizamos las ciudades. Y Madrid tiene la oportunidad de situarse en la primera línea de esa revolución.
Como madrileño y empresario, considero una excelente noticia que nuestra región haya sido elegida para liderar este proceso. Es una demostración de confianza en nuestra capacidad de innovación, en nuestras infraestructuras y en nuestro ecosistema empresarial. Madrid vuelve a demostrar que es una tierra abierta al progreso y capaz de atraer proyectos que marcarán el futuro. Sin embargo, el entusiasmo no debe impedirnos plantear una reflexión necesaria. ¿Quién se beneficiará realmente de esta revolución? Cada coche autónomo que circule por nuestras calles generará una enorme cantidad de información. Datos sobre tráfico, hábitos de movilidad, tiempos de desplazamiento, comportamiento de las infraestructuras y uso del espacio urbano. Información que tendrá un valor económico incalculable y que permitirá desarrollar nuevos servicios, productos y modelos de negocio. Ese será el verdadero combustible de esta nueva movilidad.
Por eso creo que la Comunidad de Madrid no puede limitarse a ser un simple laboratorio de pruebas para grandes multinacionales tecnológicas. Debemos aspirar a algo más. Debemos garantizar que parte de ese conocimiento, de esa inversión y de esa riqueza permanezca en nuestro territorio y contribuya a fortalecer nuestra economía. La tecnología que impulsa los vehículos autónomos se desarrolla principalmente en Estados Unidos y China. Es una realidad que no podemos ignorar. Pero precisamente por eso debemos exigir que quienes quieran operar en Madrid establezcan compromisos sólidos con nuestro ecosistema empresarial, nuestras universidades, nuestros centros de investigación y nuestras empresas tecnológicas.
Valor compartido
No se trata de poner barreras ni de dificultar la innovación. Todo lo contrario. Se trata de construir alianzas inteligentes que permitan generar valor compartido. Madrid dispone de una ventaja extraordinaria. Contamos con un tejido empresarial innovador y dinámico que lleva años desarrollando soluciones avanzadas de movilidad, digitalización y gestión urbana. Empresas que conocen la realidad de nuestras ciudades, nuestras necesidades y nuestros desafíos. Su experiencia puede ser decisiva para que esta transición sea un éxito.
Al mismo tiempo, debemos ser exigentes con la seguridad. La confianza ciudadana será fundamental para que el coche autónomo pueda integrarse de manera natural en el día a día. La convivencia entre vehículos autónomos, conductores, peatones, ciclistas y transporte público deberá desarrollarse bajo los más altos estándares de protección y supervisión. La tecnología debe estar siempre al servicio de las personas y no al revés. La historia demuestra que las grandes innovaciones generan prosperidad cuando son capaces de integrarse en la sociedad y producir beneficios compartidos. El verdadero éxito del coche autónomo no consistirá únicamente en que funcione correctamente. Consistirá en que contribuya a crear empleo de calidad, atraer inversión, impulsar el talento local y mejorar la vida de los ciudadanos. Madrid tiene una oportunidad extraordinaria para convertirse en un referente internacional de movilidad inteligente. Pero también tiene la responsabilidad de demostrar que es posible desarrollar tecnología de vanguardia generando al mismo tiempo bienestar social y crecimiento económico. Es el gran reto que tenemos por delante.
Los datos que se obtengan de nuestras calles y carreteras son un recurso estratégico. Son el petróleo digital del siglo XXI. Y, como ocurre con cualquier recurso valioso, debemos asegurarnos de que su explotación beneficie a quienes contribuyen a generarlo. Madrid puede liderar el futuro de la movilidad. Hagámoslo de una manera que deje riqueza, talento y oportunidades en casa.
Hilario Alfaro, Presidente de Madrid Foro Empresarial
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