Mundial 2026
La ceremonia inaugural esquiva las protestas con un formidable despliegue policialLa música de Shakira enciende la mecha del Mundial en un Azteca abarrotado
Regala esta noticia Añádenos en Google El estadio Azteca, durante la inauguración. (Reuters)Milton Merlo
11/06/2026 Actualizado a las 21:21h.El día de su partido de despedida, en 2001, Diego Maradona lanzó una de sus frases más icónicas: «La pelota no se mancha». Era la ... forma del astro argentino de decir que el fútbol estaba, sobre todo, ajeno a cualquier tensión o polémica que sucediera dentro del campo de juego. Una máxima que adquirió plena dimensión este jueves en la Ciudad de México, donde el Estado Azteca recibió, por tercera vez, una Copa del Mundo.
La policía estableció tres cinturones de seguridad alrededor del Estadio Azteca para evitar que las protestas descontrolaran un acceso ya de por sí caótico: tras su más reciente remodelación, el coloso de Santa Úrsula tiene capacidad para más de 80.000 personas.
Los aficionados, al tanto de los desmanes que podían tener lugar, han hecho fila para ingresar al Azteca desde las seis de la mañana, cuando todavía era de noche, tres horas antes de la apertura de puertas. Como sea, ya desde esa hora el Estadio era patrullado por helicópteros policiales y contingentes de la Guardia Nacional, la policía militarizada del país.
El nivel de vigilancia y prevención complicó las vialidades cercanas al Azteca: los autobuses dispuestos para la prensa internacional tardaron más de dos horas en hacer un trayecto que, desde la Avenida Paseo de la Reforma, suele realizarse en la mitad de tiempo.
La inauguración fue para pocos: las entradas para ver el partido costaban a partir de los 2500 euros, lo cual se veía reflejado tanto en los vehículos como en la vestimenta y los accesorios de los aficionados. Solo ciertas manifestaciones musicales, en las afueras del estadio, daban cuenta del México popular y más numeroso, una diferencia sideral respecto a los mundiales de 1986 y 1970.
Este rasgo sería uno de los principales motivos por los cuáles la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum decidió no concurrir a la inauguración: la mandataria, perteneciente a un partido de izquierdas, eludió una invitación, según dijeron a este periódico desde su gabinete, por entender que el Mundial es prohibitivo para buena parte de sus votantes.
La historia también pesa: tanto en 1970 como en 1986, los presidentes mexicanos acudieron al partido inaugural y fueron duramente abucheados por la concurrencia.
«Las entradas han sido demasiado caras pero hemos hecho el esfuerzo porque queríamos tener este recuerdo como familia, somos de una ciudad en el norte del país y, si ya los Mundiales van a ser así de costosos, mejor no perderse este que es en nuestro país», sostuvo René Garza Herrera, quien llegó a la inauguración con su familia provenientes de Saltillo, en el estado de Coahuila.
«Creo que la presidenta debería haber estado presente, un Mundial es un hecho sin precedentes y es muy importante para la imagen del país ante el mundo», dijo Leopoldo Irarigorri, quien asistió al partido con su padre de edad avanzada.
Espectáculo musical
Una vez logrado al acceso a las tribunas, el público debió esperar tres horas hasta la inauguración oficial que se inició con una serie de danzas de pueblos originarios que combinaban movimientos rituales con juegos de pelota y pirotecnia mientras la voz del estadio daba la bienvenida en diferentes idiomas como antesala del primer show musical, a cargo del grupo Maná.
Los números de apertura se realizaron en torno a una gigantografía de la Copa del Mundo y ya, para entonces, el estadio se encontraba atestado, con muy pocos lugares libres.
Luego llegó el turno de Los Ángeles Azules, uno de los conjuntos más populares del país, que cantaron con un cuerpo de bailarines cuyos estuarios homenajeaban a la cultura de diversas épocas y geografías de México.
Shakira, como punto alto de la apertura musical, entonó la canción del mundial, 'day day', mientras se hacía acompañar de un juego visual de espejos que finalizó su performance con un show de pirotecnia que plasmó la bandera mexicana en el cielo despejado del Azteca.
Tras la música, se mostraron imágenes de los mundiales de 1986 y 1970, con especial hincapié en Edson Arantes Do Nascimento (Pele) y Maradona: ambos se consagraron en esta ciudad.
Mientras el primer partido se palpitaba en el Azteca, en diversos puntos de la capital los aficionados se congregaron en los 'fan fest' autorizados por la FIFA, el principal, en la plaza del Zócalo, en el centro histórico, acondicionado para que cientos de personas pudieran observar el partido inaugural.
Esta locación estuvo en duda hasta el final porque el sindicato de maestros amenazó, hasta el miércoles en la noche, con realizar un boicot e impedir que los fanáticos llegarán a la principal plaza pública.
Tanto la presidenta Sheinbaum, como la jefa de gobierno de la capital, Clara Brugada, asistieron a un 'fan fest' ubicado en la alcaldía Gustavo Madero, al norte de la ciudad y una de sus zonas más populares.
En el resto de la capital la vida era como un festivo cualquiera. En la mayoría de las oficinas, tanto de empresas privadas como de gobierno, se decretó descanso y desde media mañana ya se observaba poco tránsito y un ritmo más similar al del fin de semana.
La Cámara de Diputados suspendió sus actividades y algunos legisladores instalaron pantallas en sus oficinas para ver el partido con sus colaboradores. Algo similar ocurrió en la Corte Suprema de Justicia.
Las radios solo hablaban del Mundial o pasaban música y en cafés y restaurantes todos los televisores estaban concentrados en el Estadio Azteca y en su tercera inauguración. Fue un día casi sin noticias de política seguridad o economía y, al momento de la apertura, sin mayores altercados con los manifestantes. Ya lo había anticipado Maradona, hace 25 años: «la pelota no se mancha».
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