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Maldita Toscana

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Parece como si Alentejo, Extremadura, Matarraña o Ampurdán solo tuvieran valor por comparación

La última del verano

Maldita Toscana

Parece como si Alentejo, Extremadura, Matarraña o Ampurdán solo tuvieran valor por comparación

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Regala esta noticia Añádenos en Google Vista general de Calaceite, Teruel. (R. C.)

J. R. Alonso de la Torre

22/08/2026 Actualizado a las 00:09h.

El escritor Julio Llamazares pasó la pandemia en un palacete de la trujillana sierra de Lagares y escribió una mezcla de diario y libro de ... viajes, «Primavera extremeña», donde se puede leer que el paisaje que lo rodea evoca la Toscana italiana desde el nombre del palacio rural, La Florentina, situado en un alto rodeado de cipreses. «En realidad, toda la sierra de los Lagares parece un trozo de la región de Florencia», resume Llamazares.

Calaceite es un precioso pueblo de la comarca turolense de Matarraña, tierra de transición entre Valencia, Cataluña y Aragón. Artistas en busca de calma creativa, urbanitas hartos de ruido e interferencias y amantes del silencio y la armonía se instalaron hace tiempo en la población y en otras localidades de la comarca como Valderrobres o Fresneda. En un ejercicio paradójico de contradicción, las páginas turísticas de Matarraña presentan la comarca como la Toscana aragonesa y española y luego se desdicen exclamando: «¡Ya les gustaría a los toscanos tener unos paisajes, gentes y gastronomía como las nuestras!».

Pero no hay manera de huir del tópico, sobre todo cuando es universal y los medios se empeñan en comparar las regiones ibéricas seductoras con la Italia de Siena, Pisa y Lucca. He aquí una selección de titulares 'toscanos': «¿Aburrido de Burdeos, cansado de la Toscana? Vayamos al Alentejo», en The New York Times. «Alentejo, la Toscana de Portugal», en Le Nouvel Observateur. «Extremadura, Toscana española», en la RAI. Isabel Choat, redactora de The Guardian, pedía a sus lectores que dejaran a un lado Ibiza y la Riviera para venirse al Alentejo, la Toscana portuguesa, «donde se retorna en el tiempo 40 o 50 años». USA-Today consideraba el Alentejo toscano como la mejor región de enoturismo del mundo y Traveler, la revista de National Geographic, seleccionaba esa Toscana portuguesa como un viaje obligatorio. Otros medios, amplían la selección de comarcas toscanas al Ampurdán catalán.

Y es verdad que en Extremadura, Alentejo, Matarraña o Ampurdán se vive de otra manera, desciendes del coche, pisas la tierra y cambias de espacio y de tiempo, los paisanos te dan los buenos días y todo es armonía y demora. Pero nada que ver con la imagen de la Toscana que tienen los americanos y los ingleses y se refleja en películas como «Una villa en la Toscana», cuyo planteamiento es semejante a tantos filmes 'toscanos': inglés o americano rico, pero quemado y aquejado de desamor, hereda por sorpresa una villa de sus antepasados en Toscana. Va a verla para venderla, pero se enamora de la casa, emplazada en una colina a la que se accede por una carreterita bordeada de cipreses. También se prenda de una chica que viste faldas de flores vaporosas y siempre es dueña de un restaurante con encanto situado en un pueblo color terracota.

Jordi de San Eugenio Vela, doctor en Comunicación y profesor universitario experto en marcas y territorios, señala tres errores a la hora de fomentar el turismo en una comarca. Uno es querer ser como (¿la Toscana?) porque las copias son fatales. Señala que Holanda ha replanteado el modelo turístico sin renunciar a bicis, flores ni coffee shop y en España hay que hacer lo mismo. Extremadura, Alentejo, Matarraña o Ampurdán tienen las bases para ser espacios auténticos y diferentes. Su naturaleza, historia, arquitectura, calidad de vida y gastronomía nada tienen que ver con la Toscana ni con ninguna otra región. Pueden presumir de identidad. No necesitan compararse.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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