María Luisa Gaspar, concejal 'no adscrita' en el Ayuntamiento de Zaragoza. E.E Zaragoza
Zaragoza María Luisa Gaspar, la tránsfuga de Vox en Zaragoza que prefiere renunciar a su sueldo y no ir con la "estrella del rock" AbascalLa concejal 'no adscrita' ha tomado posesión este lunes en el Ayuntamiento.
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Judit Macarro Zaragoza Publicada 24 marzo 2026 02:50hDe terapeuta ocupacional a convertirse por sorpresa en la concejal número 31 del Ayuntamiento de Zaragoza. María Luisa Gaspar es, desde este lunes, edil "independiente" en el Consistorio de la capital aragonesa tras ocupar el sillón que dejó vacío Julio Calvo, exportavoz de Vox, el pasado mes de febrero.
Su incorporación no ha estado exenta de polémica. Sobre todo tras darse a conocer que Gaspar no recogería el acta dentro del que había sido su partido (Vox), del que dice haberse desligado en 2023, sino como concejal "no adscrita". Es decir, como tránsfuga y quedando fuera de los grupos municipales organizados.
Y es que, según dice, a día de hoy no se siente identificada "con ninguna sigla política”. Mucho menos con el líder de su anterior grupo, Santiago Abascal, a quien le echa en cara "ir de estrella del rock recorriendo España en una furgoneta negra", en lugar de "sentarse a trabajar y cumplir su objetivo: echar a Pedro Sánchez".
Considera que la política "debe hacerse fuera de los despachos" y se mantiene firme al declarar que un buen representante "no debe buscar hacer carrera profesional de ello".
La nueva concejal tránsfuga de Vox en Zaragoza obligará a cambiar Sociedades y Patronatos en el AyuntamientoPor ese mismo motivo -o más bien principio-, la nueva concejal de pleno derecho en el Consistorio zaragozano ha decidido mantener su trabajo fuera de la institución, como terapeuta ocupacional en el hospital Nuestra Señora de Gracia, y asistir únicamente a comisiones y plenos. Renunciará así a su sueldo, aunque sí mantendrá las dietas.
Estará rodeada por un equipo de "unas diez personas" que, "de forma voluntaria", le ayudarán a preparar sus intervenciones. Algunos de ellos estuvieron presentes en su toma de posesión este lunes, como Adrián Sarasa o Enrique Novella, ambos antiguos vinculados al partido.
Un acto que, por cierto, pese a durar unos 15 minutos no estuvo exento de tensión y, por ende, de polémica. Sobre todo por parte de los que habrían sido los compañeros de partido de Gaspar, si esta no se hubiera separado del camino.
Marisa Gaspar (en el centro) junto a Pedro Fernández y Ortega Smith. Redes sociales Zaragoza
Ella misma ha señalado que, aunque actualmente "se encuentra bien con todo el mundo", los concejales de Vox no "han tenido tiempo" de saludarla. "Ellos son los que quieren marcar distancia, no yo. Incluso me acerqué a saludar", ha declarado.
Gaspar ya ha sido ubicada en un despacho: la antigua sala de reuniones de Vox, un espacio reducido pero "suficiente", dice, para trabajar y atender a los ciudadanos.
En cuanto a su línea política, insiste en que aún necesita tiempo para conocer en profundidad los asuntos municipales. "Me tengo que poner al día de muchos proyectos que no conozco", reconoce.
No obstante, sí avanza que centrará su actividad en el ámbito sociosanitario, por su trayectoria profesional. "He trabajado mucho con personas mayores y en salud mental. Aunque Zaragoza está bien respecto a otras ciudades, hay aspectos mejorables", adelanta.
También pone el foco en la cultura, un ámbito que considera infraexplotado. "Zaragoza es la cuarta ciudad de España y tiene que tener más peso cultural, atraer turismo y ampliar su oferta", afirma.
Volver al discurso primigenio
Gaspar enmarca su decisión de ocupar el acta en la necesidad de recuperar, a su juicio, el espíritu original de Vox. "Hay que volver al discurso primigenio de 2019, cuando éramos un movimiento de personas que daban un paso al frente desde el mundo profesional, no para hacer carrera política", insiste.
Asegura que ese proyecto "se ha abandonado" y critica el rumbo actual del partido, tanto en lo ideológico como en lo organizativo. "Hay muchísima gente desencantada, que se siente huérfana de partido. Mi intención es representar a esas personas", sostiene.
Asume, además, que la tensión política será constante. "Es algo que ya doy por hecho", admite. No obstante, rechaza la idea de confrontación directa con su antiguo partido: "No me siento enfrentada a nadie. Estoy para representar a los zaragozanos", declara.
Fija, además, su primera y principal línea roja: "No voy a anteponer los intereses de partido a los de los ciudadanos. Ahí es donde no me van a encontrar".