La doctora María Luisa Maliaño ha sido citada a declarar como testigo de la tragedia de El Bocal. Cedida
Reportajes María Luisa, la doctora citada por la juez por la muerte de los jóvenes de Santander: "Costas no quitó ni un palo desde 2016"La facultativa acudió a la Policía Nacional a entregar documentos de la senda costera, tras la tragedia, y la juez la interrogará este viernes: "Era una estructura que los vecinos les estábamos diciendo que era un peligro, desde 2014".
Más información: La jueza considera al Ministerio de Transición Ecológica 'único responsable del mantenimiento' de la pasarela de Santander
Jorge García Badía Publicada 26 marzo 2026 11:57h Actualizada 26 marzo 2026 12:38hLa doctora María Luisa no conocía de nada a Elena, Celia, Lucía, Lluna, Eunate, Ainara y Xabi, pero el martes 3 de marzo, cuando seis de esos jóvenes perdieron la vida mientras cruzaban la pasarela de la playa de El Bocal en Santander, esta doctora cántabra lloró "de rabia" e "indignación".
Lo hizo porque ella formó parte de la Asamblea en Defensa de la Senda y Costa Norte de Santander que se movilizó en 2014, para que la Demarcación de Costas desmantelara las pasarelas, miradores y los vallados que instaló del Faro de Cabo Mayor a la Virgen del Mar, justo por donde la pasarela de El Bocal se convirtió en un tobogán mortal para los seis jóvenes de 19 a 22 años que fallecieron en un acantilado.
"Era una obra abandonada desde 2016". "Ni se sabe la cantidad de escritos de aviso de peligro que Costas y el Ayuntamiento de Santander habrán recibido en estos años". "Les decíamos que iba a haber una desgracia, pero no nos imaginábamos que sería de esta magnitud", subraya María Luisa Maliaño Toca a EL ESPAÑOL.
Este viernes, esta doctora, divulgadora científica y activista de Ecologistas en Acción tendrá tiempo de hacerle llegar esa afirmación y otras a la Plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Santander, cuya magistrada la ha citado a declarar como testigo de la tragedia de El Bocal.
- ¿Por qué motivo declarará como testigo?
- María Luisa Maliaño Toca: La juez me ha citado por toda la documentación del proyecto de la senda costera que le entregué a la Policía Nacional, solo unos días después de que ocurriera la tragedia.
La doctora María Luisa, con el megáfono, en las protestas de 2014 para desmantelar las pasarelas de la senda costera, junto a una imagen de la pasarela de El Bocal que se hundió como un tobogán, costándole la vida a seis jóvenes.
Esta doctora, de 65 años, siempre del lado de la ciencia, de la justicia social y medioambiental, se conoce de principio a fin el proyecto de la senda costera donde se produjo la tragedia porque fue una de las precursoras de las movilizaciones vecinales que lo paralizaron, y aquel martes 3 de marzo, sintió que no podía mirar para otro lado con la "desgracia" de El Bocal.
"Cuando escuché la noticia de que estas criaturas cayeron al vacío, me puse a llorar". "Me dio una tristeza que me moría". De modo que María Luisa empezó a reunir toda la documentación del proyecto y se presentó voluntariamente en la Comisaría de Santander, para entregársela a los investigadores de la Policía Nacional.
"Era una estructura que desde 2014 les estábamos diciendo que era un peligro y cómo habían construido eso ahí", recalca María Luisa, precursora de las movilizaciones sociales y autora de un blog donde se recoge la historia del proyecto de la Demarcación de Costas [elfarodelasendanortesantander.blogspot.com].
- ¿Por qué se movilizó Santander contra la senda costera que conectaba acantilados con pasarelas y miradores?
- El problema de este proyecto es que nunca se debió hacer. La senda era milenaria y se transitaba sin ningún problema. Ni cuando llovía se encharcaba. La senda original no estaba en ningún sitio de la costa donde pudiese haber algún peligro. Nuestros abuelos la usaban para desplazarse por el litoral o para ir a pescar.
La cosa es que esa senda ya era transitable porque era natural y no necesitaba ningún tipo de actuación. El trazado discurría por zonas seguras, no pasaba por encima de los acantilados. La obra la hicieron en la burbuja inmobiliaria porque a alguien se le ocurrió montar allí un campo de golf, como en Irlanda, y unos chiringuitos porque todas las fincas de la zona estaban afectadas por el Plan de Ordenación del Litoral (POL).
El proyecto se incluyó en el Plan General de Ordenación Urbana de Santander, empezaron a expropiar fincas y la primera obra que se hizo fue la senda costera. No era una obra necesaria para dar un servicio público sino para hacer todo lo que venía detrás, las máquinas entraron en la senda y los vecinos nos movilizamos porque era una agresión: pasarelas en las rompientes de las olas, agujeros, una empalizada...
La pasarela de El Bocal, en una imagen aérea, tomada antes de la tragedia del 3 de marzo. Cedida
María Luisa apoya sus afirmaciones con documentos y una foto suya, tomada el 24 de octubre de 2014, megáfono en mano, ante el Ayuntamiento de Santander. Allí se dirigió a los vecinos movilizados contra un proyecto que ahora está en la diana judicial porque dos años después, en una de sus pasarelas, murieron seis alumnos brillantes del Grado Superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal del CIFP La Granja.
"Tanto el señor José Antonio Osorio [jefe de la Demarcación de Costas] como el señor Íñigo de la Serna [exalcalde de Santander], en su día, hicieron una obra sin ningún tipo de justificación para el pueblo, teniendo en contra el impacto ambiental, y cuando se anuló el Plan General de Ordenación Urbana, aquello quedó abandonado".
De hecho, las movilizaciones vecinales lograron frenar las obras de la senda costera en 2014, y en octubre de 2016, el Tribunal Supremo anuló el Plan General de Ordenación Urbana de Santander porque no garantizaba el abastecimiento de agua para todo lo que se proyecta urbanizar. "¿Qué casualidad que se abandonara el proyecto de la senda costera? Lo pregunto porque es terrible, pero así ha sido".
Eso lo corrobora otro documento que la doctora entregó a la Policía y que obra en poder de la juez. Está fechado en agosto de 2016 y la Demarcación de Costas en Cantabria avala con su firma la 'Finalización de la senda peatonal entre el Faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar'. Pero el proyecto no se ejecutó y entre las estructuras que siguieron en pie está la pasarela de El Bocal donde murieron seis jóvenes.
"En ese proyecto, el MITECO [Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico] reconoce que las empalizadas y las pasarelas eran peligrosas y había que quitarlas". "La pasarela de El Bocal era peligrosa desde 2016". "Hay una imagen topográfica del MITECO donde aparece un círculo en rojo que indica que se debía quitar la pasarela desgraciada de El Bocal", según detalla la doctora, convertida en testigo de una causa judicial que tiene en la diana a las administraciones estatal y local.
El plano de la Demarcación de Costas donde aparecen marcadas las estructuras de la playa de El Bocal.
- ¿Usted testificará esto ante la magistrada?
- Sí. El MITECO firmó el proyecto de reversión de la senda costera y ni se hizo la reversión ni se quitó ni un solo palo ni se realizó ninguna labor de mantenimiento. Desde 2016, los vecinos hemos estado reclamando que se quitaran las estructuras de la senda porque era peligrosa. De hecho, el viento se ha ido llevando palos o se han caído parte de esas pasarelas en Cueto.
En 2018, Ecologistas en Acción pidió con su barco que se revierta; y en 2019, un concejal de Izquierda Unida presentó una moción en el Ayuntamiento. Entretanto, la senda no se tocó, no se instaló ni un cartel de aviso de peligro para que nadie cruzara las pasarelas y encima se promocionó en Fitur.
Solo había que darse cuenta de la magnitud de la brutalidad: la agresión al territorio era de una empalizada de nueve kilómetros, en un sitio donde nunca cayó nadie al agua. Esa es la gran tragedia. La seguridad debía estar por encima de todo, esa es la piedra angular de esta desgracia infinita.
Dos policías nacionales inspeccionando la pasarela de El Bocal donde murieron seis estudiantes y que el Ayuntamiento de Santander promocionó en Fitur. Efe
La pasarela de El Bocal unía dos acantilados. Su estructura se levanta sobre lo que se denomina: bufones de mar, una chimenea natural entre acantilados calizos, que conecta grutas submarinas, y al chocar el oleaje, el agua lanza con fuerza chorros pulverizados a más de 20 metros de altura, acompañados de un 'bufido'.
"Esas rocas están melladas y con fisuras, lanzan agua como un géiser, y cuando hay mala mar, no son zonas para andar, son zonas de peligro". "Si te caes, aunque lleves un traje de neopreno estás muerto porque las rocas son calizas, no te puedes agarrar porque son como erizos, y encima hay cuevas. Si entras: no hay forma de salir porque la marea te mete dentro".
Eso es lo que le ocurrió a la pobre Elena Sirbu, vecina de Guadalajara de 19 años, cuyo cuerpo fue rescatado de una gruta, convirtiéndose en la última víctima mortal de la tragedia. Tanto esta joven como sus cinco amigos perdieron la vida cuando cayeron al vacío porque la pasarela se convirtió en un tobogán, al hundirse la superficie porque "cedió la tornillería" debido a que estaba oxidada, según sostiene como hipótesis la Policía Nacional.
Estado de oxidación de los tornillos de la pasarela de El Bocal.
"Una obra abandonada, lo único que hace es deteriorarse y el tiempo lo ha demostrado, desgraciadamente", se lamenta esta licenciada en Medicina y Cirugía General por la Universidad de Cantabria, con experiencia como médico rural y profesora de microbiología en un ciclo superior de FP de Análisis Clínicos, cuya conciencia social la llevó a plantarse en Comisaría, tras conocer la muerte de los chavales, igual que hace doce años se movilizó contra la construcción de la senda costera.
Este viernes, volverá a tirar de conciencia ante la juez con un objetivo: "Solo quiero poner el foco en que las cosas no se pueden hacer así porque siempre pagan los más vulnerables". "Hay que depurar responsabilidades".
De momento, el auto de la magistrada donde se cita a esta doctora y conferenciante del grupo de ecofeminismos de Ecologistas en Acción, dirige su acción penal contra dos funcionarios: el jefe de servicio de proyectos y obras de la Demarcación de Costas y el director de Obras de la senda costera.
Además, la instructora señala a la Demarcación de Costas, como "única responsable de garantizar la adecuada conservación y mantenimiento de tales unidades de obra", y al Ayuntamiento de Santander, como administración que "ostenta la llamada potestad de policía administrativa en materia de seguridad en espacios accesibles al público".
De modo que cuando la Policía Local recibió la llamada de un vecino alertando del mal estado de la pasarela de El Bocal, 24 horas antes de que colapsara la estructura, la juez sostiene que el Consistorio debía "proceder a acotar, señalizar o precintar".
Campaña de firmas
Ninguna administración pública hizo nada. Y aquel martes 3 de marzo, Elena, Celia, Lucía, Lluna, Eunate, Xabi y Ainara, se adentraron por la senda costera para celebrar que habían recibido la asignación de sus prácticas de empresa y sus destinos Erasmus. "Son siete criaturas que han sufrido una experiencia que jamás tendrían que haber vivido", sentencia la doctora María Luisa, sin olvidarse de Ainara: la única superviviente de la bautizada como tragedia de El Bocal. "¿Cómo estará esa chica tras algo así?"
"Espero que el fin a la impunidad empiece en El Bocal y que los políticos no se vayan de rositas". "Estamos moviendo una campaña de firmas para que la alcaldesa dimita". "Las primeras declaraciones de la alcaldesa, Gema Igual, fueron para decir que ella no tenía nada que ver con lo sucedido. Cómo se puede tener ese cuajo, en vez de ponerse a disposición de las familias. Salió a decir: 'Yo no he sido'".